Una Buena Receta

Jueves, 21 de Enero de 2016 | 12:14 pm | No hay comentarios

Título original:

Burnt

Dirigida por:

John Wells

Duración:

101 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Bradley Cooper, Sienna Miller, Omar Sy, Daniel Brühl, Matthew Rhys, Alicia Vikander, Uma Thurman, Emma Thompson, Jamie Dornan, Lily James, Sarah Greene, Riccardo Scamarcio, Sam Keeley, Christopher Heskey, Bernard Bullen

Si algo nos han enseñado los programas y realitys de cocina es que esta puede no ser tan entretenida como aparenta, y que el estrés y hasta cierto punto la agresividad pueden ser sus reales secretos. “Una Buena Receta”, un drama culinario que llega al cine dentro de esta misma ola de atención por la gastronomía, posee algunos episodios similares al de la programación gourmet: platos rotos, gritos y mucho ensayo y error. Sin embargo, con un guión con pocos condimentos y giros, da cuenta de una historia que luce sumamente conocida, esta vez contada en clave de gastronomía y chefs.

BURNT 01Adam Jones (Bradley Cooper) es un arrogante chef con un pasado de drogas, alcohol y varios errores que enmendar que desea volver a las pistas. Aliado con algunos viejos socios  para alcanzar su tercera estrella en la gastronomía (un hecho muy significativo en el mundo de los restaurantes), Jones se reinstalará en el mundo culinario, aunque el peso de sus acciones previas y el paso del tiempo le jugarán en más de una oportunidad una mala pasada.

Con un vistoso elenco, que incluye breves apariciones de Uma Thurman y Emma Thompson, se podría esperar que “Una Buena Receta” fuese una película más sabrosa y novedosa, pero no lo es tanto. Sus personajes principales resultan demasiado evidentes, mientras el carácter de su protagonista pareciera que es uno que ya hemos visto, pero con otro traje: Adam Jones, un chef intolerable que lanza platos y grita como mecanismo de motivación hacia el resto de su equipo, sumido en la búsqueda de la perfección y manchado por los errores del pasado.

Sus coprotagonistas lucen un poco más interesantes, Tony  (Daniel Brühl), un administrador de restaurantes atraído hacia Jones, y Helene (Siena Miller), una chef con un enorme potencial que se niega a acatar tan fácilmente al protagonista; pero a ellos sólo se le dedican escasos minutos y su BURNT 02participación en la historia se basa en cuánto pueden afectar la rutina y el devenir del principal. En el caso de otros personajes menores, que son relevantes para la película, ocurre lo mismo: apariciones que podrían ser interesantes, pero cuyo impacto en el relato se desdibuja por hacer resaltar el regreso de un maestro de la gastronomía que no capta suficientemente la atención y que parece ya conocido –y quizá demasiadas veces–, sólo que vestido de otras ropas en el cine de hoy.

Aludiendo a la cocina y al oficio del chef como metáfora, el regreso de Jones a su antiguo mundo se fundamenta en la búsqueda de la perfección en todo orden de cosas, así como en la efervescencia de alcanzar tal logro. De ahí que se explique su obsesión por conseguir “orgasmos culinarios” y su maltrato a sus compañeros; no obstante, el guión, aunque intenta explicar su vehemencia a partir de estas causas, junto a una poco grata historia familiar, no termina siendo suficiente, en tanto, como ya decíamos, Adam Jones resulta demasiado plano y predecible. Es más, el guión, pese a que varias veces da cuenta en boca de los chefs  de la necesidad de diversidad, equilibrio y sabor en la cocina, pareciera hacer caso omiso a estos mensajes. En un momento Helene dice que los gustos han cambiado en cinco años, y aunque esto temáticamente –el creciente interés por la cocina– es tomado en cuenta por su director, poco se hace con los recursos y movimientos de la historia, que evidentemente han sido vistos en una cuantiosa cantidad de producciones.

BURNT 03No obstante, las actuaciones –como ya decíamos, un elenco para el que uno esperaría una mejor producción– ayudan a contrarrestar algunos de los defectos, especialmente la construcción de los personajes. Cooper, aunque encarna un papel un tanto similar a otros que le hemos visto, logra compenetrarse con su personaje, y sus compañeros de reparto están a tono. Pero con un buen guión se podría haber aprovechado más, puesto que ni la sofisticación de la ambientación ni la rapidez del montaje compensan sus baches.

“Una Buena Receta” definitivamente no es incomestible, pero con certeza si hubiéramos estado en uno de aquellos famosos programas hubiera ocupado las últimas posiciones. Esto, más que porque sea aburrida o tenga un mal sabor, le hubiera correspondido por lo particularmente ruidosa que es para ofrecer lecciones de lo fallido que puede resultar  un restaurant que prepara siempre lo mismo. Mensaje al que el director parece no haber puesto atención el director, dando continuidad al desarrollo de una historia que hemos visto tantas veces y a la que con seguridad le falta algún ingrediente para sorprender.

Por Javiera Quiroga

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