Un Viaje de Diez Metros

Jueves, 4 de Septiembre de 2014 | 10:09 am | No hay comentarios

Título original:

The Hundred-Foot Journey

Dirigida por:

Lasse Hallström

Duración:

122 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Helen Mirren, Manish Dayal, Charlotte Le Bon, Juhi Chawla, Om Puri, Rohan Chand, Amit Shah, Dillon Mitra, Farzana Dua Elahe, Malcolm Granath, Sanjay Sharma

Como consecuencia de una obligación inventiva constante, los distintos géneros cinematográficos han tenido que incorporar diferentes herramientas que deban servir como soporte al tema que se trate –más allá del sentimiento que la cinta busque causar en el público- y que, simultáneamente, levanten un camuflaje a través del cual el espectador se pueda sentir atraído por el argumento. En otras palabras, una película puede tomar como referencia para su definición algún elemento que se relacione expresamente con la forma en que se proyecta el relato, por sobre el fondo del mismo. Así, algunos títulos pueden trascender sobre el género o subgénero al que están sujetos de raíz; ejemplos de filmes trabajados bajo este concepto se enmarcan, sólo por citar algunos, en las road movies, feel good movies, spoof movies, o bien en las food movies, lugar por donde se mueve “Un Viaje de Diez Metros”, que toma como base el libro homónimo superventas de Richard C. Morais.

La familia Kadam, quienes se pueden jactar de poseer una tradición culinaria antiquísima, se verá en la obligación de dejar su India natal a raíz de un accidente, para trasladarse a Saint-Antonin-Noble-Val, un pueblito tan conservador como clásico en el sur de Francia. El testarudo pero bien intencionado jefe de familia, Papa (Om Puri), se pone en la muy difícil labor de levantar un espacio de comida típica hindú, con la ayuda a regañadientes de sus cinco hijos y sabiendo que justo en frente se ubica Le Saule Pleureur, un sofisticado y legendario restaurant de la zona, propiedad de Madame Mallory (Helen Mirren), una elegante y perfeccionista mujer. La guerra por captar comensales ha empezado, y Hassan (Manish Dayal), el talentosísimo chef hijo mayor de Papa, deberá tomar importantes decisiones.

“La comida trae recuerdos”, se repite más de una vez en el transcurso de la película. Una sentencia clara, con la que muchos podemos comulgar, sirve para cimentar un relato en donde la familia y la aceptación –conceptos que le sientan tan bien a películas nacidas o venidas de la India, como la apasionada “3 Idiots” (2009)- ocupa una parte medular en el filme. Las contraposiciones culturales que se muestran están representadas en distintos flancos. Desde los 3 idiomas hablados en la película, que si bien la dotan de toda naturalidad, pueden llegar a ser exagerados en algún momento, hasta una postura nacional arraigada de los personajes, reflejados consistentemente en los papeles de Om Puri y Helen Mirren. Por una parte, se desliza al amor fraterno como vehículo esencial para superar los complicados obstáculos acaecidos de una tragedia, y en el otro extremo se ubica el simbolismo de un lugar, en este caso el restaurant de Madame Mallory, como contenedor de toda esperanza y recuerdo instantáneo de un tiempo feliz.

La paleta es liviana y agradable en las imágenes de los espacios abiertos, y la luz que se filtra en los interiores que tienen tonos en madera, caracterizan casi un lienzo con un bodegón pintado en él. Estos dos detalles tan bien elaborados, proponen una mixtura que recrea un ambiente dispuesto en la presentación de exquisitos platos de comida dentro de los dos restaurantes, y un paseo lleno de coloridos por las escenas que tienen lugar en los bosques y las compras que se hacen en la feria popular de la villa, instancia en donde se dan las situaciones con más gracia en el filme. Este recurso también sirve para presentar la idílica relación que podrían forjar Hassan y Marguerite (Charlotte Le Bon), la encantadora ayudante de cocina de Madame Mallory.

Lamentablemente, la película comienza a languidecer apenas se supera poco más de la mitad de un metraje, que ya es extenso, por lo tanto todo lo que en un principio se visionaba agradable, va adquiriendo un matiz dulzón, con su semillero en diálogos que, en cada abrir de boca, causan más empacho. Los personajes, aunque sin perder sus particularidades, son objeto de cambios en sus caracteres que resultan demasiado fáciles, restando buena parte de la credibilidad que ya hubieren logrado. Lasse Hallström anteriormente había probado con este formato en “Chocolat” (2000), pero a diferencia del título protagonizado por Johnny Depp y Juliete Binoche, “Un Viaje de Diez Metros” no cuenta con aquella historia de amor provocadora, que rozaba el erotismo y que desprendía pasión. La THE HUNDRED-FOOT JOURNEY 03falta de una relación amorosa más arriesgada, supone un punto en contra en el balance de una cinta que va desgastando su cara amable en cada orden tomada.

En contraste con lo que inicialmente fueron los subgéneros ocupados para producir una food movie, hoy la orientación que se le da a este tipo de películas va más inclinado hacia la comedia romántica, rezagando los dramas que abordan temas más delicados, como por ejemplo, y a propósito de la India, de la película favorita de Apu Nahasapeemapetilon y Manjula, “Fried Green Tomatoes” (1991). Así, el objetivo que persiguen los títulos de corte culinario en estos días, obedece al regocijo que pueden originar en el espectador por medio de una historia bonita y bien contada –“Ratatouille” (2007) aparece dando una clase en este ítem- o la semblanza de una relación tan dulce como picante, condimentada en porciones equilibradas. Mirado desde ese prisma, el reto acá es sólo uno: no caer en la indigesta zalamera. En esta ocasión, “Un Viaje de Diez Metros” se queda sólo en las medias tintas, desaprovechando lo que pudo haber sido una cornucopia de sabores para nuestro deleite.

Por Pablo Moya

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