Un Golpe de Talento

Jueves, 26 de Junio de 2014 | 10:53 am | No hay comentarios

Título original:

Million Dollar Arm

Dirigida por:

Craig Gillespie

Duración:

124 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jon Hamm, Bill Paxton, Lake Bell, Alan Arkin, Bar Paly, Aasif Mandvi, Suraj Sharma, King, Autumn Dial, Al Sapienza, Tzi Ma, Joshua Mikel, Greg Pitts, Gregory Alan Williams, Ravi Naidu, Mike Pniewski, Jeff Matthew Glover, Jonny Beltran, Allyn Rachel

En 2008, un agente de deportes llamado JB Bernstein creó un programa de concursos como “Britain’s Got Talent”, pero en la India, país donde el cricket (deporte de origen inglés similar al béisbol) es el deporte más popular. En el concurso, jóvenes avezados al cricket probaban su lanzamiento con el fin de ganar un premio en dinero y la posibilidad de seguir su entrenamiento en Norteamérica, buscando finalmente llegar a postular a las ligas mayores de béisbol. La historia, tanto de los dos primeros finalistas como de su anfitrión, es relatada en “Un Golpe de Talento”.

Interpretado por Jon Hamm, JB Bernstein es el centro de la historia, donde se recrearon desde la concepción del proyecto, su viaje a la India, y la selección de sus ganadores, Rinku Singh (Suraj Sharma) y Dinesh Patel (Madhur Mittal). Sacados de su zona de seguridad, los dos deportistas indios chocan con la cultura occidental, y depende de JB adaptarlos y mantenerlos con la confianza necesaria para que alcancen sus sueños. Al mismo tiempo, a lo largo de su trayecto, JB aprenderá mucho sobre sí mismo, en gran parte por la ayuda de su vecina Brenda Fenwick (Lake Bell).

Nunca hay que confiar del todo cuando una película declara estar basada en hechos reales, ya que esto puede ir desde una recreación fiel de la historia, a una invención absoluta en la que sólo se mantuvieron los nombres originales. En este caso, la recreación es bastante fidedigna, y el tipo de material perfecto para que los estudios Disney construyan un relato a su medida.

Así es como la historia, y la película en general, se mantiene por buen carril durante toda su duración. Los personajes se mueven dentro de sus límites, la trama nunca se complica, y todos los giros y momentos de tensión llegan cuando se les espera. Todo ocurre con fluidez y profesionalismo, en un contexto de leve humor muy blanco y personas que nunca pierden la confianza en sus sueños. Todo esto se suma en que la cinta se mueva suavemente hacia su fin: inspirar, echando un vistazo a esas raras veces en que el mundo real se cruza con la fantasía. Pero es esto mismo lo que al final termina por hacer que “Un Golpe de Talento” se sienta vacía y demasiado insulsa. Todo ocurre en el momento que debe ocurrir, y a los cinco minutos de haber comenzado, ya está claro cómo va a terminar. No hay nada ni remotamente similar a una sorpresa o a algún momento de tensión.

Tampoco se encuentran giros inesperados de parte de los personajes, que puedan servir para ampliar sus dimensiones. Todos se mueven dentro de lo predecible, sin nunca quemarse, pero tampoco para deslumbrar. Dentro de esto, una de las grandes decepciones es la interpretación de Hamm, quien se ha ganado elogios de todos lados por su protagónico en la serie “Mad Men”: su actuación es parca y tersa, demasiado dura para un personaje que debe parecer paternal y sensible con el fin de escudar a sus atletas dentro del despiadado mundo de los negocios.

Otro problema de “Un Golpe de Talento” es que nunca queda claro a qué público está dirigida. El vocabulario es muy limpio, el humor muy simplón, y el contenido sexual evitado como a la peste, lo que podría sugerir un público infantil, sin embargo, que el énfasis de la historia esté más en JB que en los deportistas indios, vuelve difícil una identificación de los menores con este personaje, lo que, al mismo tiempo, por estas características, aburriría a los adultos.

“Un Golpe de Talento” resulta demasiado profesional para su propio bien, ya que en el afán por mantener la historia coherente y a ritmo parejo, los creadores le exorcizaron su alma. En este contexto, llama la atención que el foco no haya sido puesto en la historia de Rinku y Patel, ambos nacidos en familias muy pobres y con escaza proyección socioeconómica. De esta forma es cómo finalmente la obra se lee más como una oda al sueño americano y sus oportunidades infinitas, que como una historia sobre la superación de la pobreza y la adversidad.

Por Lucas Rodríguez

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