Un Espía y Medio

Jueves, 28 de julio de 2016 | 9:35 am | No hay comentarios

Título original:

Central Intelligence

Dirigida por:

Rawson Marshall Thurber

Duración:

107 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Dwayne Johnson, Kevin Hart, Amy Ryan, Danielle Nicolet, Aaron Paul, Jason Bateman, Ryan Hansen, Tim Griffin, Timothy John Smith, Sione Kelepi, Dylan Boyack, Thomas Kretschmann, Megan Park, Slaine, Annie Kerins

Un puñado de actores con dotes cómicos parece destinado a ser agrupado y remezclado en una ilimitada cantidad de ocasiones. Guste o no, es la lógica en la que se trabaja en la industria fílmica. Reese Witherspoon con Sofía Vergara –“Hot Pursuit” (2015)–, Will Ferrell con Mark Wahlberg –“Daddy’s Home” (2015)– Adam Sandler con David Spade –“The Do-Over” (2016)–, y así varios más, hasta que luego rotan y son otras las parejas. Los guiones, está claro, son lo de menos, pues se cree fehacientemente que la sola aleación de un par de tipos aparentemente chistosos paga la entrada. Ahora, dos que no habían estado juntos en pantalla dan vida a una película que, enunciando algunos esfuerzos por dar más valía a lo de siempre, termina atascada.

CENTRAL INTELLIGENCE 01Calvin Joyner (Kevin Hart) solía ser el chico más popular de su escuela, llevaba el cool apodo de “Golden Jet” y todos le auguraban un futuro esplendoroso. En el presente está casado con su pareja de siempre, Maggie (Danielle Nicolet), y lleva una vida no muy alegre. Por lo mismo, duda de asistir a la reunión de 20 años de la generación escolar que se realizará dentro de poco. Justo en los días previos al evento, aparece su compañero de generación más maltratado, Robbie Wheirdicht (Dwayne Johnson), ahora con otra identidad –Bob Stone– y una apariencia muy distinta a la que en su adolescencia le valió humillaciones. El reencuentro es amistoso, pero pronto se enturbia con la revelación que a Calvin le hace la agente de la CIA, Pamela Harris (Amy Ryan), y en seguida muta en una persecución en la que el antiguo chico genio de la preparatoria se transforma en participante involuntario.

En bruto, tiene potencial la idea de que luego de dos décadas reaparezca alguien que habías olvidado completamente y esté convertido en nada más y nada menos que en el hombre más buscado por la agencia de inteligencia nacional, y que por su culpa te veas empujado a circunstancias insólitas. Lamentablemente, dentro del guión no se multiplican las grandes ideas y todo tiene un desarrollo bastante más recocido y monótono.

CENTRAL INTELLIGENCE 02La película ocupa el recurso de la bola de nieve para dilatarse por cerca de dos horas y producir menos risas de las perseguidas. Por intentos no se queda, pero hace falta mayor inventiva y decisión para sacar la tarea adelante. Lo que dicta su guión es basar sus energías y su credibilidad en que Kevin Hart interprete –en todo momento– al invitado incómodo, y Johnson haga de avezado pero un tanto ingenuo agente de la CIA. La cinta subraya esos roles sin aportar algo nuevo o escarbar en otros atributos: sólo como las imperecederas justificaciones de su libreto.

Con la misma intención, cada actor cuenta con segundos para llenar la pantalla y hacer fluir la comedia. Kevin Hart se ve sujeto a interpretar únicamente ese papel y, si bien le queda cómodo, es una tarea poco exigente, que reiterada en el mismo manojo de muecas y dejos actorales no luce gracioso y ciertamente bordea el atosigamiento. Johnson trabaja de mejor manera sus sutilezas, pero el tránsito de rudo y preparado agente de la CIA a preocupado y crédulo amigo –rasgos que se intercalan a antojo de cada situación– no está bien resuelto, por más que sea gracioso en un inicio.

CENTRAL INTELLIGENCE 03Asimismo, sus escenas parecen deshilachadas, mediocremente acabadas, con mucho “aire”. La comedia debe ser filosa, chispeante, pero acá a ratos deambula y no encuentra su centro sino hasta que un buen chiste penetra. La mayoría de ellos provienen de numerosas referencias cinéfilas –muchas que los subtítulos no capturan–, como aquellas a “Sixteen Candles” (1984) de John Hughes, y “Road House” (1989), con Patrick Swayze. Se agradecen y se disfrutan, mas no levantan el entusiasmo por lo que se está viendo.

Al estar tan concentrada en llevar a puerto su premisa de inocente, conducido a escenarios insospechados, además despilfarra el talento de Aaron Paul, Jason Bateman y Amy Ryan, un trío con muchas mejores ficciones de las que presumir. Todos se ven arrastrados por una trama que crece en desconcierto, con vueltas de tuerca cada vez más gruesas, sin cabida para alguna grata sorpresa producto del desquiciamiento, algo que sí tenía la anterior película del director, “We’re The Millers”, un filme más divertido de ver pese a sus excesos. “Un Espía y Medio” es harto más decente que cualquiera de los otros títulos anteriormente mencionados, pero termina pagando caro no ser más astuta en aprovechar sus atributos.

Por Gonzalo Valdivia

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