Truman

Jueves, 14 de Enero de 2016 | 11:12 am | No hay comentarios

Título original:

Truman

Dirigida por:

Cesc Gay

Duración:

108 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Àlex Brendemühl, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Silvia Abascal, Nathalie Poza, José Luis Gómez, Pedro Casablanc, Francesc Orella, Oriol Pla, Ana Gracia, Susi Sánchez, Àgata Roca

Buenos artesanos siempre van a hacer falta en el cine. Tipos que sin llegar a las honduras ni ser unos portentos de directores, aseguran otorgar buenos momentos, presionar más de alguna tecla de manera acertada y brindar títulos a ser recordados con especial afecto. Que uno que progresivamente se ha instituido como tal ofrezca la mejor de sus películas, ya luce como una buena noticia. Que lo haga afirmado en dos actores fenomenales, transforma el asunto en un pequeño pero significativo evento.

TRUMAN 01Con pasos en los últimos festivales de Toronto y San Sebastián –donde se adjudicó la Concha de Plata al Mejor Actor para sus dos protagonistas–, “Truman” se centra en Julián (Ricardo Darín), un intérprete argentino residente desde hace años en Madrid que está viviendo días delicados, contando con la constante atención de su prima Paula (Dolores Fonzi), además de la inexpugnable compañía de Truman, un bullmastiff ya mayor con el que va donde sea. Proveniente de Canadá, a la ciudad llega de visita su viejo amigo, Tomás (Javier Cámara), para lograr pasar algunos días juntos, los que serán mezcla de reencuentro y última despedida, y tendrán como una de sus principales ocupaciones buscarle un nuevo dueño al perro.

De acotadas y aisladas alegrías también se compone la cartelera, no sólo de atronadores triunfos o fiascos. La séptima película del catalán Cesc Gay, tras “Una Pistola en Cada Mano” (2012) –un filme coral sobre el mundo masculino, que sorprendentemente tuvo un (fugaz) paso por las salas nacionales–, congrega varios elementos que la hacen una noble sostenedora de tal afirmación, comenzando por la serenidad que subyace en cada uno de sus rasgos más distintivos. El director, TRUMAN 02suspicaz de la excesiva modulación, limpia de todo ornamento su propuesta, al punto de esculpirla como una cinta donde todo parece estar en su lugar, pero nada luce artificial.

Con un argumento minúsculo y sin grandes juegos ni aspiraciones narrativas, la película encuentra sus principales bastiones en un tono llano, una narración expedita y en el poderío actoral de sus protagonistas, todos logros que le confieren una calma y finura que sólo la hacen crecer. Tanto Darín como Cámara dan interpretaciones muy pulcras, plenamente congruentes con lo que exige el filme. El argentino está tan bien como siempre, con peaks dramáticos contenidos y bien manejados, manteniendo una química de mesura y complicidad con Cámara, quien con poco expresa mucho, en un trabajo sigiloso pero muy contundente. El despliegue actoral de ambos es tan exacto, que, si bien es indiscutible que cargan con el peso de la cinta, eso no se hace notar mientras se observa.

Aunque a lo largo de todo el relato la cercanía de la muerte es lo que late, como parte de desechar el tratamiento facilista la película integra brillantemente este reencuentro entre amigos y las breves pero reveladoras fracciones de la historia consagradas exclusivamente a Truman. De ese modo, afloran TRUMAN 03interrogantes sobre lo que implica para el protagonista y para quienes le rodean decidir si batallar por extender la existencia, intercaladas con el amor incondicional forjado entre los amigos y el buen humor, pese a la desgracia. Con diálogos certeros en su escritura y aporte al conjunto, la obra cuenta con algunos momentos preciosos, en particular aquellos que muestran a Julián topándose con cercanos, puliendo así cuán bella puede ser una historia de líneas simples y bien acabadas.

Habiendo tanta cinta en busca de ser varias películas en una, es un gusto encontrarse con un filme de la sencillez, moderación y fuerza dramática de “Truman”, donde no se imponen ni se sobregiran las situaciones y no hay, por ejemplo, ni un personaje excéntrico o forzado, cuya inclusión sólo se explique por el simple hecho de subrayar algo o dar una nota distinta. Sólo una vez se sale del libreto y pone bastante riesgo en juego, con una escena hacia el final que quiere expresar mucho, pero que no terminar de cristalizar. Es probablemente la única decisión discutible de una cinta que en general se siente como inspirada. Sostenido en firmes cimientos, Cesc Gay exhibe una lucidez que ya se quisieran tantos directores más ambiciosos, irregulares y desbocados. Tal vez el español jamás haga una gran película, pero cuando las sensaciones son tan positivas, al menos momentáneamente eso no parece importar.

Por BlackSmoke

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