Trueno y La Casa Mágica

Miércoles, 19 de Agosto de 2015 | 1:51 am | No hay comentarios

Título original:

Le Manoir Magique

Dirigida por:

Jeremy Degruson y Ben Stassen

Duración:

85 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Animación

Al igual que ocurre con la música, donde la facilidad entregada por infinitos programas para grabar y editar ha generado una proliferación de sonidos independientes y alternativos, pareciera que las películas de animación se han vuelto más fáciles que nunca de hacer. Es muy probable que esto sea una mirada simplista a un asunto que involucra una legión de animadores, productores y actores LE MANOIR MAGIQUE 01prestando su voz, pero si hay un consenso en torno a un punto, es que ya no sólo son un par de estudios omnipotentes los que producen las buenas cintas animadas para niños. Como último ejemplo de esto, llega “Trueno y La Casa Mágica”, obra con sello de factura belga.

Luego de ser accidentalmente abandonado por su familia, el gato Trueno se verá obligado a tomar refugio en una antigua casa de apariencia siniestra. Pero la mayor sorpresa se la llevara cuando descubra que su dueño no es un monstruo, sino que un amable y anciano mago retirado, quien lo adoptará en su familia de juguetes caminantes y conejos malhumorados, abriéndole las puertas a una gran aventura.

Al igual que ocurriera con la recientemente estrenada “Maya The Bee Movie” (2014) –y a diferencia de la olvidada “The Nut Job” (2014)-, “Trueno y La Casa Mágica” es una producción de primera línea: la animación está muy bien lograda, tanto en sus aspectos estéticos (especialmente el diseño de los interiores de la casa mágica) como en sus personajes, quienes están trabajados con un claro oficio, evadiendo todo tipo de problemas que suelen plagar a las producciones con no cuentan con el financiamiento de los grandes estudios. Junto con este atractivo visual, el encanto de la película reside en la gran variedad de personajes secundarios, todos meticulosamente creados usando como plantilla una serie de estereotipos sociales satíricos, pero ceñidos al gusto y entendimiento de un LE MANOIR MAGIQUE 02público infantil. Quizás los más divertidos, y que funcionan como mejor ejemplo de esto, sean la pareja de palomas, Carlos y Carla, quienes hablan con una entonación italiana y están constantemente regalándose gestos de afecto sumamente románticos y algo melindrosos.

Las similitudes con la saga “Toy Story” no pueden ser más claras, pero por suerte da la sensación de que los productores de “Trueno y La Casa Mágica” supieron aprender de la obra maestra más que limitarse a copiarla descaradamente. Eso sí, donde la cinta falla es en entregar un relato que pueda mantenerse por sí mismo: el argumento detrás de la acción se mueve más que nada debido a casualidades y malentendidos, quizás los recursos de guión más flojos que existen. En ningún momento da la sensación de que una acción podría salir de esta o de otra manera, ni que tampoco esté del todo claro cómo van a seguir adelante los personajes desde cierto punto de inflexión. La narración siempre es segura y estable, lo que a ratos la vuelve predecible y poco atractiva. Pero –y esto siempre es un problema con este tipo de películas- si es bonita y tiene personajes encantadores, ¿necesita algo más? Después de todo es una cinta para niños; específicamente, una para menores de diez años, juzgando por la seguridad de los chistes y la acción.

Apuntar a un público objetivo con una capacidad de atención más similar menor a la de un adulto, siempre implica hacer ciertas concesiones: un argumento demasiado complejo podría perderse con los niños, al mismo tiempo que uno demasiado simple tampoco terminaría por engancharlos. El balance está en el medio, por muy redundante que suene. Y es en este aspecto donde las grandes LE MANOIR MAGIQUE 03obras del género han sabido dar en el clavo. “Toy Story”, “Shrek” y “Ice Age,” por nombrar algunas, sólo tienen en común que no tienen mucho en común en lo que respecta a su esencia. Está más que claro que la primera debe su triunfo a la introducción de unos personajes que resultaron inolvidables desde su minuto uno, mientras que la segunda lo logró con un humor mucho más arriesgado que sus coetáneas, y la tercera con su soltura y relajo envolvente.

Es por esto que, independiente de si funcionen con los niños o no, cintas como “Trueno y La Casa Mágica” aún distan de ser las grandes triunfadoras de su género, debido a que les falta ese algo único y atrayente, más que cualquier otra cosa. Quizás esto sea indicativo de que aún se encuentran en su etapa embrionaria, pero como ya han pisado suelo firme con más de un producto, es hora de que comiencen a jugar más arriesgado. Sólo queda esperar y confiar en que esta aparente democratización del acceso a los medios de producción cinematográficos, dé como resultado un mayor abanico de personajes e historias infantiles inolvidables. Mientras tanto, “Trueno y La Casa Mágica” es buena diversión.

Por Lucas Rodríguez

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