Tres Tipos Duros

Miércoles, 6 de Marzo de 2013 | 11:15 am | No hay comentarios

Título original:

Stand Up Guys

Dirigida por:

Fisher Stevens

Duración:

95 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Al Pacino, Christopher Walken, Alan Arkin, Julianna Margulies, Mark Margolis, Lucy Punch, Vanessa Ferlito, Addison Timlin, Bill Burr, Katheryn Winnick

La comedia norteamericana no pasa por un buen momento. Con las excepciones de cintas como “Ted” y “Silver Linings Playbook”, dos verdaderos sucesos de 2012, el género hoy se caracteriza por tener recaudaciones mediocres, críticas tibias e ideas repetitivas. Con mayor o menor éxito, la mayoría son protagonizadas por actores jóvenes que rara vez superan los 40, no obstante, en ocasiones aparece una película de este tipo con actores maduros encabezando su reparto. Películas sin grandes argumentos, que buscan sostenerse en el carisma de sus veteranos intérpretes. Ahí están los casos de “Wild Hogs” (2007), “The Bucket List” (2007), “It’s Complicated” (2009) y “Hope Springs” (2012), ninguna demasiado destacable. A este grupo se une “Tres Tipos Duros”, estreno de esta semana.

STAND UP GUYS 01Tras pasar 28 años en prisión, Val (Al Pacino) se reencuentra con su amigo Doc (Christopher Walken), quien lo recibe en su casa como si el tiempo no hubiera pasado. Sin embargo, Val no tarda en descubrir que su antiguo compañero tiene la misión de matarlo antes que den las diez de la mañana del día siguiente. Como ambos saben que el desenlace es inevitable, disfrutarán a plenitud de su última noche. Tal aventura incluirá ir a prostíbulos, cometer unos cuantos delitos e ir en busca de otro viejo colega, Hirsch (Alan Arkin).

La premisa no es tan descabellada como parece, pero sí muy simple. El desarrollo de la misma es pobre, sin chispa. Todo resulta forzado y sin inspiración, por más que sus pretensiones sean otras. Ocurren cosas tan absurdas como que un personaje, apenas sale del asilo, conduce un auto a máxima velocidad y luego tiene sexo con dos mujeres; o que otro se mantiene imperturbable cuando se entera de la muerte de su padre. También abundan las frases del tipo «Es bueno tener amigos». Tamaños sinsentidos se podrían tolerar si, a cambio, tales situaciones fueran contadas con gracia y los personajes fueran atractivos o con un sello distintivo. Como podrán suponer, esto aquí no pasa.

STAND UP GUYS 02La película se publicitó como el divertido y emotivo reencuentro de una amistad. Por una noche, Val y Doc –dos ex criminales- supuestamente revivirían días de gloria, pero lo cierto es que casi no hay referencias a lo bueno que fueron esos tiempos, y sólo hacia el final se les muestra de vuelta a sus viejas andanzas. La cinta está lejos de funcionar, porque no nos da a conocer como corresponde qué es lo que une tan fuerte a estos personajes. Esta idea de tratar de revivir el pasado podría entenderse como una alusión a la misma carrera de los protagonistas, y a la de un secundario (Alan Arkin, quien no aparece ni un tercio del metraje). Pero así como la historia no muestra la evocación de mejores días que se prometía, la película no está a la altura de la carrera de sus actores. Son tres intérpretes maduros diciendo las peores líneas de sus vidas. Durante el visionado cuesta dejar de preguntarse qué vieron estas estrellas en el proyecto, pues queda en evidencia que está dirigida y escrita por gente sin experiencia. Es el segundo largometraje del también actor Fisher Stevens y el debut del guionista Noah Haidle en la pantalla grande.

Una comedia que no divierte y no ofrece algo nuevo está destinada al olvido. Lo único que la hace medianamente soportable es la presencia de Christopher Walken. Un intérprete solvente, con temple, que siempre le da peso a las cintas que protagoniza, por más que sus personajes no sean gran cosa. En el escrito, su personaje es tan pobre como el de Al Pacino, la diferencia está en que él sí es capaz de darle dignidad. En cuanto al propio Pacino, da pena verlo tan acabado. No queda prácticamente nada de ese actor que alcanzara la gloria en los ‘70 y ‘80 en clásicos como “El Padrino” (1972) y “Scarface” (1983). Si bien durante la última década ha actuado en filmes desechables, pocas veces se le ha visto tan mal como aquí. De hecho, lo que provoca que la película saque escasas risas, es que la mayoría de los gags y chistes son cortesía de él.

“Tres Tipos Duros” no es un bodrio, en parte, porque hacia el final toma algo de vuelo. Lo que da para pensar que quizá otro debió haber sido el camino: menos obviedad y autocontrol, y más balas y desenfreno. La inexperiencia de sus realizadores vaya que pesó. Es cierto que no está muy por debajo de la comedia promedio que se estrena con regularidad, pero había elementos como para entregar un mejor producto. Es una cinta mal construida, con el foco en cualquier lado, que no provoca nada, excepto insulsez y olvido.

Por Gonzalo Valdivia

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