Tras La Puerta

Jueves, 28 de Mayo de 2015 | 1:42 am | No hay comentarios

Título original:

The Door

Dirigida por:

István Szabó

Duración:

97 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Helen Mirren, Martina Gedeck, Károly Eperjes, Gábor Koncz, Enikö Börcsök, Mari Nagy, Ági Szirtes, Péter Andorai

Hay cierta clase de películas que parecieran haber sido filmadas mucho antes de lo que marca su ficha técnica, fenómeno que ocurre con especial recurrencia en cintas de época, en donde más allá del vestuario y la ambientación, hay un lenguaje o ritmo que también presume distancia del momento de factura en comparación a otras obras de estilo similar. “Tras La Puerta” encapsula ese mismo efecto, una producción que parece de época tanto en cómo se sitúa, a mediados del siglo pasado, como en THE DOOR 03su construcción, que guarda una narrativa que parece ser propia de otra década, pese a la virtud y calidad de István Szabó, uno de los grandes directores de Hungría.

Emerenc (Helen Mirren) es una solitaria mujer de un pueblo de Budapest. Recelosa de cualquiera que intente ingresar a su hogar, Emerenc es reconocida como una persona arisca y de decisión firme, sin embargo, generará una curiosa amistad con Magda (Martina Gedeck), una escritora en ascenso que  le ofrecerá ser su empleada doméstica. Emerenc, pese a negarse a la oportunidad laboral en un comienzo, no sólo recapacitará sobre su propia decisión, sino que paulatinamente descascara su pasado a su empleadora.

Esta es la historia del encuentro de dos mujeres enfrentadas a la asimetría: en sus roles, como empleada y jefa; sus edades, una en plena vejez y otra de una adultez relativamente temprana; y en sus proyectos, mientras Emerenc planifica su tumba, Magda se enfoca hacia los nuevos logros como escritora. Sin embargo, pese al desequilibrio en la relación, uno de los puntos más admirables es cómo se trama entre ambas una complicidad y una preocupación que se escurre de  lo cursi y se alza más genuinamente.

THE DOOR 01Es ahí donde Szabó, ganador del Oscar a Mejor Película Extranjera por “Mephisto” (1981), engalana sus mejores cualidades para abordar la relación de dos mujeres con sensibilidad y credibilidad, donde actos pequeños –como una invitación a comer o un favor- se perfilan como hechos de sororidad y cariño por encima de expresiones físicas en las que fácilmente se podría haber caído. Esta amistad, además, se alterna con la tensión producida por la desigualdad entre las protagonistas, y que también se revela en el transcurso de la película cuando Magda, pese a valorar la apertura de su empleada, aprovecha también la influencia que ejerce sobre ella para ir introduciéndose tanto en su vida como en su espacio, pero sin hacer el ejercicio reversamente, al evitar hablar de sí misma y de su propia biografía.

No obstante, aunque la historia posee varias virtudes que han sido urdidas con bastante sabiduría en la relación entre Magda y Emerenc, la presentación estética del relato resulta añeja, pese a la inclusión de flashbacks que podría amainar esta sensación, dado que los recursos estéticos resultan sumamente evidentes y aletargan al espectador por su constante repetición. De esta forma, resonará la misma melodía en varios momentos a fin de agregar dulzura a la historia: aparecerá frecuentemente la imagen de Emerenc aludiendo a su carácter trabajador y testarudo, o la recurrencia THE DOOR 02con que se pausa en elementos del entorno, como los cambios de clima, elemento excesivamente sugerente. Por lo tanto, la evocación a emociones o sensaciones a partir de lo audiovisual, resta al insinuarse tan explícitamente.

Sin embargo, aunque la  arquitectura de “Tras La Puerta” puede ser anacrónica, y para algunos derechamente aburrida, ostenta  caracteres de una interesante y compleja interioridad que, sumado a las hábiles actuaciones de sus protagonistas, permitirá disputar lo que no se conquista en forma en contenido, puesto que , aunque esta película no es generosa en originalidad, hay cierto encanto en la relación de Emerenc y Magda que sustenta la obra, incluso cuando se emplean técnicas pasadas de moda y que  remiten a las viejas glorias y virtuosismo de un director como István Szabó en una obra menor de su carrera.

Por Javiera Quiroga

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