Transportador: El Legado

Jueves, 4 de Febrero de 2016 | 12:20 pm | No hay comentarios

Título original:

The Transporter Refueled

Dirigida por:

Camille Delamarre

Duración:

96 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Ed Skrein, Loan Chabanol, Ray Stevenson, Lenn Kudrjawizki, Tatiana Pajkovic, Radivoje Bukvic, Mikael Buxton, Cédric Chevalme, Samir Guesmi, Mathieu Lardot, Robbie Nock, Anatole Taubman

Reducir el cine a una fórmula matemática o el arte de las múltiples secuelas. Teniendo la receta previamente establecida, y probada, el camino a seguir se simplifica pues solo hay que copiar y pegar la estructura. El único trabajo es adornar con distracciones superficiales para generar la ilusión de novedad, pero una novedad relativa, ya que se sabe que el público objetivo no tiene ni el más mínimo interés por experimentar algo así como incertidumbre o curiosidad. Lo mismo, una y otra vez, con envoltorio distinto. Es el brillo de las sagas de acción: desde antes que empiece la película, ya conocemos cómo todo terminará. La belleza de las reproducciones descerebrantes.

THE TRANSPORTER REFUELED 01Conocido en los barrios bajos de Francia como “Transporter”, Frank (Ed Skrein) se gana la vida llevando personas y cargas en su Audi sin preguntar ningún detalle sobre los enigmáticos paseos, manteniendo una discreción a todo prueba. Su invariable regla cambia cuando es contratado por Anna (Loan Chabanol), quien amenaza con matar a su padre (Ray Stevenson) si Frank no coopera en su plan contra un cartel de prostitución, viéndose así obligado a participar en su plan.

Ante espectáculos de profundidad unidimensional, la posibilidad de hacer un análisis es reducida a una mínima expresión, entonces resta matarse cínicamente de la risa en vez de echarse a llorar o fruncir el ceño pensando en interrogantes para ocupar la mente mientras aguardamos que el metraje se agote. ¿Por qué titular “recargado” a un trabajo que no ofrece ni nada nuevo ni mucho menos reforzado? ¿Por qué debemos simplificar el parámetro con el cual medimos la verosimilitud con tal de creer que al menos la mitad de lo que vemos podría pasar en la realidad? ¿Por qué Frank y Anna, ambas personas maduras, experimentadas y con extenso recorrido en la cama, replican la antiquísima idea telenovelesca de que basta una THE TRANSPORTER REFUELED 02noche de sexo para enamorarse perdidamente, y por qué debemos tomarlo en serio? ¿Por qué un sujeto destruye una ciudad entera sin que su traje sufra una arruga?

No es que “The Transporter” (2002) haya sido la creación más trascendental dentro de su categoría tampoco, pero como gran parte de las primeras entregas a lo largo de la historia, gozó de la frescura de la introducción de un nuevo personaje al ya vasto universo de machos recios invencibles que por accidente acaban involucrándose sentimentalmente con la damisela en desgracia de turno. Es siempre un hombre, por cierto, el que salva el día a bordo de un vehículo último modelo, aunque no tiene objeto crucificar a esta franquicia por adherirse a la convención social. El asunto es que en su momento funcionó, encantando a los asiduos del género y al resto obsequiándoles una alternativa digna para matar una hora y media de sus vidas.

No obstante, el rostro visible de la marca, Jason Statham, es ahora reemplazado por un debutante que como intrépido y rudo mercenario sobre ruedas es un buen modelo para un catálogo de modas. El transportador como personaje ficcional tiene bastante poca riqueza en términos de complejidad psicológica, pero al menos el actor THE TRANSPORTER REFUELED 03original porta la clásica estética de galán forzudo que lograba coincidir orgánicamente con el rol que interpretaba. Skrein, por lo tanto, cae víctima de aquel posicionamiento de marca, luciendo como un desafortunado jovencito que quiere hacer de James Bond con pistola de juguete. Y lo intenta, cultivando roncos susurros, arqueos de cejas y sonrisas sugerentes, sin embargo, ningún manual le sirve para compensar su carisma negligente.

De fortalezas, una edición de videoclip que corta los planos de tal forma que acaba por adormecer la mente, y unas cuantas onderas secuencias de persecución que algo justifican el presupuesto. Extrañas fortalezas, si se le aprecia desde el punto de vista del espectador que disfruta sin culpas de producciones de este calibre. Para él está hecho “Transportador: El Legado”, para ser justos. Para esa persona y nadie más. Cuando la ingeniería sin alma se extrapola al cine. La ecuación hecha guión.

Por María José Álvarez

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