Terremoto: La Falla de San Andrés

Jueves, 28 de Mayo de 2015 | 1:29 pm | Comentarios (1)

Título original:

San Andreas

Dirigida por:

Brad Peyton

Duración:

114 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Dwayne Johnson, Alexandra Daddario, Carla Gugino, Ioan Gruffudd, Art Parkinson, Todd Williams, Natalie Stephany Aguilar, Kylie Minogue

A propósito de que, para 2016, se encuentra programado el estreno de la secuela de “Independence Day” (1996), a cargo de Roland Emmerich, también director de la primera parte y puntal para el desarrollo del cine catastrófico, resulta sorprendente ver cómo, en los casi 20 años que han pasado desde el estreno de la película bisagra de un subgénero que antes no fuera tan explotado, la considerable cantidad de títulos que han adherido a la fórmula ha ido aumentando exponencialmente una respuesta estremecedora en la taquilla. Y es que el argumento que pone a los desastres SAN ANDREAS 01naturales, las invasiones, o a cualquier tipo de mega accidente como fondo en un drama marcado por la acción, parece ser uno de los favoritos del público, sin importar que la calidad cinematográfica de estos muchas veces sea, paradójicamente, un desastre.

Mientras en Los Angeles se comienzan a suceder un número anormal de sismos para la actividad tectónica de la ciudad, Ray (Dwayne Johnson), un piloto profesional que lleva años en el servicio de rescate, deberá ir extremando recursos para enfrentar una situación que rápidamente se está saliendo de control: la Falla de San Andrés se ha activado, provocando los terremotos más grandes registrados en California y el mundo entero. Ray, quien también está atravesando una crisis familiar por el divorcio con su esposa, Emma (Carla Gugino), tendrá que recorrer toda la costa oeste del país norteamericano para rescatar a su hija Blake, (Alexandra Daddario), quien se halla en el norte del estado californiano.

De entrada, la película nos presenta el perfil del héroe que se dedica a salvar vidas en medio de circunstancias desgraciadas, aquel que en la realidad sería sólo ilusorio, porque las coincidencias y la suerte no son compatibles de la forma en que el filme exagera sobre una ficción, por muchos pasajes, desbordada. A punta de datos que son enciclopédicamente correctos (las alusiones a Chile como SAN ANDREAS 03centro de cataclismos también tienen su lugar), la película se va desenvolviendo por escenarios que están plenamente identificados con el género. Acá no importa si los arcos dramáticos están establecidos sobre razones consistentes, o si la verosimilitud de la historia se encuentra trastocada: mientras el argumento pueda sostenerse en su expresión mínima para que las secuencias de acción predominen, el camino ya está allanado para hacer germinar el relato sobre el vértigo.

Considerando lo anterior, y entendiendo que “Terremoto: La Falla de San Andrés” está concebida sólo como entretenimiento proyectado sobre una gran pantalla, hay que hacer la concesión respecto al ritmo que mueve a una cinta cuyos 114 minutos de duración no se sienten tan fulminantes gracias, esencialmente, al planteamiento de una estructura que permite la progresión de tres historias simultáneas. Sin embargo, lo último no alcanza a aplacar equivocaciones que en este punto para el estilo, más que fortuitas, ya parecen una mala broma: la música de nuevo utilizándose como el catalizador de emociones, que sólo restan impulso al desarrollo de la aventura como concepto adoptado en este tipo de largometrajes; la imagen de las protagonistas femeninas sujeta casi SAN ANDREAS 02exclusivamente a la idealización de la belleza, donde el maquillaje no puede verse corrido, aunque un terremoto de 9.6 grados lo esté destruyendo todo, o –lo que es peor- el espacio hecho para mostrar el clásico muro de lamentaciones que todavía emula la imagen macro del 11-S, manipulando sobre el umbral de lo victimario la introducción gloriosa de una bandera estadounidense flameando implacable, sin rasgadura alguna, de una limpieza imposible.

Una vez más, la figura del héroe americano es representada en una película que pone al cine de catástrofe en el lugar de los giros convenientes, donde todo lo que va ocurriendo se nota facilón, a pesar de detenerse esta última sobre algunos pasajes que muestran los resultados de una posible devastación. La acogida que tenga “Terremoto: La Falla de San Andrés” en nuestro país, siendo un producto prescindible, va a depender de qué tan repuestos del tema nos encontremos en Chile, donde hablar de movimientos telúricos resulta tan cotidiano como ir al cine.

Por Pablo Moya

Enlace corto:
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  1. Pia Torres says:

    Grandes efectos especiales, la acción visual por delante y por detrás también. Todo lo salva Dwayne J., el hombre-acción de moda. Músculos, carisma, estilo. Terremoto: La Falla de San Andrés es una más de estás películas que no traen más que entretenimiento, pero eso basta en los días de ocio, para qué darle vueltas a los pesados argumentos. A veces no se está de humor para esas cosas y la acción es la opción, ¿apoco no?

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