Tarzán

Miércoles, 30 de Abril de 2014 | 11:41 am | No hay comentarios

Título original:

Tarzan

Dirigida por:

Reinhard Klooss

Duración:

94 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

(Voces) Kellan Lutz, Spencer Locke, Jo Osmond, Robert Capron, Jaime Ray, Brian Bloom, Mark Deklin, Brian Huskey, Trevor St. John

Aplicando importantes dosis de simplificación en el análisis, se puede indicar que las cintas de vocación masiva que no proceden de la industria estadounidense cuentan con dos carriles como opción a ocupar: apegarse a lo que hace la cinematografía yanqui o tomar un camino propio y hacer escuela desde ahí. La primera vía ha ganado más adeptos, en especial en lo que respecta al cine de animación y, a decir verdad, lo que suele llegar a salas locales en esa línea no es vergonzoso, quizá porque ciertos estudios gringos se han quedado en los laureles, quizás porque el esfuerzo foráneo ha TARZAN 01sido considerable y se ha establecido una industria en países como España o Alemania. La película que nos cita, una nueva reinvención del personaje creado por Edgar Rice Burroughs, cae en este apartado. Lo triste es que roza el papelón y no sale airosa en su afán por hacer valer su condición de largometraje que llega a la pantalla grande.

La historia de Tarzán, tantas veces adaptada en diferentes soportes, sufre ciertas alteraciones en este acercamiento europeo. John Greystock, multimillonario y dueño de una compañía de energía, parte a la jungla africana en una expedición en compañía de su esposa e hijo. En medio de eso, descubre algo que podría revolucionar la industria para la que trabaja, pero el esfuerzo de dar con tal hallazgo queda en nada, pues fallece junto a su esposa en un accidente de helicóptero. El único sobreviviente de la tragedia es su pequeño hijo, quien es adoptado por una manada de gorilas. Hasta el lugar llegará años después William Clayton, el hombre que asumió la dirección de la compañía Greystock tras el fallecimiento de los padres de Tarzán. Este hombre de oscuras intenciones viene acompañado de Jane Porter, una joven a la que el hombre-mono conoció años atrás mientras ella realizaba una expedición con su familia. Será esta intrépida ecologista, entonces, quien ayudará a Tarzán a detener los perversos planes de Greystock.

TARZAN 02Lo primero que salta a la vista de esta nueva aproximación a la historia del rey de la selva es la singular técnica de animación, supuestamente ejecutada en base a la tecnología de captura de movimiento (con Kellan Lutz, el inexpresivo protagonista del fiasco de “The Legend Of Hercules”, como Tarzán). Claro que no se parece en nada a filmes realizados bajo este avance como “The Adventures Of Tintin” (2011) o “Beowulf” (2007). Si querían hacerla visualmente llamativa, lo consiguieron. Pero llamativa no es igual a sorprendente: la cinta propone un tipo de animación que más se asemeja a un videojuego que a una película. Y no de la manera en que a ratos lucía “The Hobbit: The Desolation Of Smaug” (2013), un poco falsa pero deslumbrante, sino que lánguida, anticuada. Inclusive, compararla con los gráficos de los primeros “The Sims” sería bastante justo.

Los pasajes más logrados son los primeros minutos, porción del relato donde dos historias se funden y dan paso al desarrollo de la obra. Transita sin sobresaltos, pero sin nada que le sume algo significativo a una fórmula que de un comienzo se vislumbra como carente de ingenio. Su problema no es que se sienta estirada o muy mínima para un largometraje, sino que, conforme la historia avanza, deja ver sus endebles trucos y su falta de finura. La acción en pantalla progresa con rapidez, pues se escuda en una narración en off para darse a explicar al espectador, una mezcla  que luego de un rato TARZAN 03se torna agotadora por su obviedad reinante. Si a eso le sumamos una serie de personajes sacados del closet más añejo del cine de animación, y una banda sonora rimbombante y omnipresente capaz de sacar de quicio a cualquiera, el resultado final no puede ser otro que monótono y tedioso.

Es evidente que, tanto como película de animación como nueva adaptación del personaje de Edgar Rice Burroughs, la cinta queda al debe y no tiene cómo competirle a ninguna otra obra similar. Tanto así que da como para asegurar que no hay nada en ella –ni visual ni argumentalmente- que la haga merecedora de ser un filme con un destino diferente al de la televisión, aunque parezca aceptable como pasatiempo para ponerle a los niños un sábado por la mañana. Qué dudas quedan: la versión que hizo Disney del clásico en 1999 nunca había brillado tanto como ahora.

Por Gonzalo Valdivia

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