Steve Jobs

Jueves, 7 de Enero de 2016 | 2:18 am | No hay comentarios

Título original:

Steve Jobs

Dirigida por:

Danny Boyle

Duración:

122 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Katherine Waterston, Sarah Snook, Michael Stuhlbarg, Perla Haney-Jardine, Adam Shapiro, Jackie Dallas, Makenzie Moss, Afsheen Olyaie, Tina Gilton, Tom O'Reilly, Natalie Stephany Aguilar

Resignarse a que un personaje histórico no puede ser retratado en su completa dimensión y explorado de un tirón en cada una de sus capas, pareciera ser un buen punto de inicio para pensar en salir airoso del intento de trasladar al cine a una figura de proporciones gigantescas. Sólo centrarse en un momento, en un instante, capturar una foto y a partir de eso elaborar, quedando el hipotético triunfo en cómo la astucia y el talento de los realizadores logran darle cuerpo y blindar a la obra.

STEVE JOBS 01Así de azaroso y poco fiable puede ser el asunto, por lo que no debería extrañar que ese principio pueda dar pie tanto a películas serias y respetables, como “Selma” (2014), de Ava DuVernay, como a tristes intentos como “Diana” (2013), de Oliver Hirschbiegel. También, por cierto, a cintas que merecen particular atención por ser creaciones más finas que intentan desarmar esquemas, confeccionando un fresco que no siempre calza con lo esperado. Ese valor por torcer las nociones clásicas de la película biográfica es apropiado de manera especialmente entusiasta por “Steve Jobs”, que con Danny Boyle en la dirección y Aaron Sorkin en el guión, lleva nuevamente a la pantalla grande la vida del cofundador de Apple, tras el bochorno de “Jobs” (2013), una cinta tan falta de méritos que, si las cosas fueran más justas, debería olvidarse como el primer acercamiento fílmico a la figura del genio estadounidense.

De elogiados trabajos previos –las series “The West Wing” y “The Newsroom”, y las películas “Moneyball” (2011) y “The Social Network” (2010), por la que ganó el Oscar–, el guionista toma la biografía homónima y autorizada escrita por Walter Isaacson sobre el hombre detrás de Apple, pero no se ciñe con rigor a ella; la secciona, la desmenuza, la da vuelta a su antojo y, finalmente, arma una historia que se constituye en tres bloques, que corresponden a las horas previas de tres lanzamientos de productos, esos eventos que la empresa de la manzanita luego convertiría en citas esperadas con la expectación de todo el mundo.

STEVE JOBS 02La primera parte acontece en pleno 1984, a poco de darse comienzo al lanzamiento del Macintosh. Steve Jobs (Michael Fassbender), acompañado en todo momento por Joanna Hoffman (Kate Winslet), su ejecutiva de marketing y mano derecha, lidia indignado con los problemas técnicos que presenta la computadora y pone al borde de la degradación a Andy Hertzfeld (Michael Stuhlbarg), mientras en paralelo lo tiene irritado la ventilación pública de la disputa por paternidad que mantiene con su antigua novia, Chrisann Brennan (Katherine Waterston), mostrándose firme en su postura de no aceptar como hija a la pequeña Lisa. En esos instantes previos también hacen su aparición el cofundador de Apple, Steve Wozniak (Seth Rogen), para pedirle que haga un reconocimiento al equipo creador de la Apple II, y el CEO de la compañía, John Sculley (Jeff Daniels), con quien discute sobre la dirección de la empresa. Cuatro años después, Jobs se apresta a lanzar el primer producto de su nueva firma, NeXT, en tanto que en 1998, ya de regreso en Apple, alista el lanzamiento del iMac.

Con esa disposición de las piezas, el tras bambalinas es el lugar donde transcurre principalmente la película, y el disparo incansable de diálogos y el desarrollo de largas escenas es lo que la va sosteniendo. Viejo zorro en estas lides, Sorkin mueve los hilos dramáticos con precisión, estableciendo rápidamente arcos que le permiten elaborar un retrato del cofundador de Apple. Su postura sobre el progreso tecnológico y su visión sobre la humanidad y, por otro lado, sus falencias como padre y sus deseos por imponerse sin contrapesos –todos temas que caben dentro de las STEVE JOBS 03complejidades del genio y sus límites– son instalados como trascendentales ejes de la historia, ganando grosor en la medida que esta avanza y se acerca al último tercio. Todo se expresa a través de la figura de Jobs, que raspa, rebate, persuade y trata de imponer sus términos, bordeando lo incomprensible, aunque siempre con un brillo que encandila. El guión, no obstante, tarda en adelgazar el trazo de un protagonista duro, por lo que la estupenda actuación de Fassbender se erige como preponderante para generar matices.

A lo largo de la película está la manifestación de un director que entiende que, en este caso, el texto es lo suficientemente consistente como para siquiera pensar en imprimirle mayores trucos visuales. Boyle se acopla al guión de Sorkin y con su dirección proporciona lo que el material demanda: ritmo, vigor, aplomo, pero por sobre todo una propuesta que vaya en sintonía y coherencia con lo contado. El inglés cumple con su cuota,  y ya con eso deja atrás por completo al anterior intento de biopic de 2013. Cautamente, Boyle se limita a imprimir su sello cuando el montaje debe brillar, en instantes en que se integran anacronías o en que se explican sucesos claves de manera acelerada. Ahí, toda su batería de recursos queda perfecta, siendo de las pocas veces que en su cine estuviera tan bien justificada. Así las cosas, asistimos a un trabajo de factura sorkiniana más que boyleniana; con más brillo del discurso que de la exuberancia visual.

Sin embargo, por obra de ambos, “Steve Jobs” termina siendo menos memorable de lo que debió ser. Como todo largometraje biográfico, comprime, aprieta y define puntos claves en torno a los que girar. Pero –y aquí está el problema– se aboca desmedidamente a dar un retrato cerrado y evidente de su personaje, como si todas las respuestas estuvieran en ella, en lo dicho y en lo mostrado. Algo no raro viniendo de un director prolijo pero poco dado a las sutilezas como Boyle, pero sí singular viniendo de la pluma de Sorkin, que en “The Social Network” hizo de Mark Zuckerberg un personaje de texturas múltiples e STEVE JOBS 04inyectó reflexiones que excedían lo que eran sus murallones. Quién sabe, tal vez ahí la mano de David Fincher –que inicialmente estaba arriba de este nuevo proyecto  sobre Jobs en compañía de Christian Bale– fue la clave para evitar reduccionismos y otorgarle resonancias tectónicas a la obra. Del modo que sea, la película de Boyle no cala tan hondo porque confía demasiado en dialogar consigo misma, despejando dudas y limpiando de dobleces su narración.

Aunque por momentos fascinante, el filme deja la sensación de que intenta contener una verdad sobre Steve Jobs, y que está desproporcionadamente segura de ella. Si se quiere ver un caso curioso de cómo romper narrativamente con el clasicismo de los biopics que aparecen en volúmenes infames cada año, este es un buen caso a estudiar. Lo curioso es que en parte por esa misma jugada termina convertida en una cinta menos grande de lo que podría haber aspirado. Su apuesta, si bien le permite alcanzar alturas, también la condena. Es, de alguna manera, su bendición y su maldición.

Por Gonzalo Valdivia

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