Star Trek: En la Oscuridad

Miércoles, 14 de Agosto de 2013 | 11:19 am | No hay comentarios

Título original:

Star Trek Into Darkness

Dirigida por:

J.J. Abrams

Duración:

132 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Benedict Cumberbatch, Karl Urban, Simon Pegg, John Cho, Anton Yelchin, Alice Eve, Bruce Greenwood, Peter Weller, Noel Clarke, Leonard Nimoy

El universo Star Trek se acerca a cumplir 50 años de historia con pleno vigor. ¿El responsable? J.J. Abrams, mente detrás de fenómenos televisivos como “Alias” o “Lost”, y director de la estupenda “Super 8” (2011). En 2007 aceptó la tarea de tomar la saga trekkie y reconducirla desde cero. Reunió a un elenco de jóvenes actores y confió el guión a dos de sus colaboradores habituales. Existió el cuidado de no hacer borrón y cuenta nueva: se mostraron los orígenes de la tripulación del USS Enterprise, pero esta nueva visión no eliminaba lo narrado en las películas originales, sino que lo STAR TREK INTO DARKNESS 01incorporaba. Esa terminó siendo una de las principales virtudes de una película magnífica. “Star Trek: En la Oscuridad” es su secuela y el listón vuelve a quedar muy alto.

La tripulación del USS Enterprise ha conseguido salir indemne de una arriesgada misión en un planeta habitado por una cultura primitiva. Claro que para ello han debido romper reglas y las sanciones no tardan en llegar: Kirk (Chris Pine) y Spock (Zachary Quinto) son removidos de sus puestos y reacomodados en nuevas tareas. Pero todo se convulsiona luego de que un ex agente de la Flota Estelar (Benedict Cumberbatch) ataca una instalación secreta. Este enemigo es una fuerza sobrehumana que amenazará con doblegarlos como nadie jamás lo ha hecho.

Tal como “Star Trek” (2009), la película tiene un prólogo de un ímpetu avasallador, que ya se quisiera cualquier cinta de acción dura. Un segmento que es una auténtica delicia, con un montaje expresivo  de sincronía perfecta, de una paleta de colores exquisita y efectos visuales para dejar boquiabierto a cualquiera. El director comprende que un filme así de grande debe capturar al espectador desde el arranque, y vaya que lo consigue. Este comienzo anticipa lo que vendrá más adelante: acción al servicio de una historia consistente, algo usual en el cine de Abrams.

STAR TREK INTO DARKNESS 04La película da en el clavo al brindarle un protagonismo bastante balanceado a su amplio elenco. Cada uno tiene espacio para el lucimiento y, además, evidencian evolución con respecto a cómo terminaron en la anterior cinta. En las relaciones entre los tripulantes hay pequeños y divertidos momentos que proporcionan tanto disfrute como las escenas más orientadas al espectáculo. En relación a eso, el filme dosifica muy bien la comedia con la acción. No es diversión sin freno, sino que sabe bajar la intensidad para luego volver a la carga; es decir, consigue matizar, pese a que avanza a velocidad.

Es verdad que todas estas eran virtudes que ya poseía su predecesora. Pero también es cierto que esta no contaba con un villano de la envergadura del interpretado por Benedict Cumberbatch, letal a la vez que enigmático. Debido, en gran medida, a su inmenso poder y difusas intenciones es que el devenir de la película es incierto en todo momento. En ese sentido, rompe con la progresión a las que nos tiene acostumbrados el cine palomitero. Todo se vuelve más cambiante e impredecible. No se recuerda un villano de efecto tan magnético desde el Joker de “The Dark Knight” (2008), siendo Silva de “Skyfall” (2012) el único que podría entrar en la discusión. La actuación que Cumberbatch entrega es maciza. No raya en lo histriónico, ni se aproxima un ápice a la sobreactuación; su interpretación es precisa, elegante e imponente.

Sin embargo, si eso eleva la cinta, hay ciertos detalles a los que les faltó ajuste, que llevan a que no vuele tan alto. Quizá por querer mantener un ritmo descollante (o a causa de ello, según se quiera STAR TREK INTO DARKNESS 02mirar), el filme se entrega a algunas explicaciones que no son del todo satisfactorias. Aunque no faltará quien deje pasar eso a cambio de  la generosa cantidad de guiños a las películas originales, en especial a la segunda: “Star Trek II: The Wrath Of Khan” (1982).

Estamos ante un entretenimiento robusto, orquestado con balance y actuado sólidamente. Probablemente la cinta grande con la construcción más armoniosa de lo que va de año. Su entramado tiene pequeños elementos a los que las falta un mejor acabado, pero que son perdonables en la medida que proporciona destellos por montón. J.J. Abrams dejará la conducción de esta saga para asumir el liderazgo de la nueva trilogía de “Star Wars”, pero están los cimientos para seguir asombrando al espectador. Este renovado Enterprise aún tiene mucho que conseguir.

Por Gonzalo Valdivia

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