St. Vincent

Jueves, 22 de Enero de 2015 | 10:56 am | No hay comentarios

Título original:

St. Vincent

Dirigida por:

Theodore Melfi

Duración:

102 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Bill Murray, Melissa McCarthy, Naomi Watts, Jaeden Lieberher, Chris O'Dowd, Terrence Howard, Selenis Leyva, Katharina Damm, Nate Corddry, Scott Adsit, Kimberly Quinn, Lenny Venito, Greta Lee, Alyssa Ruland, Parker Fong, Dario Barosso

A pesar de que Ben Stiller o Adam Sandler lo superen en recaudación, no es muy alejado de la realidad el declarar a Bill Murray como el comediante vivo más importante de Hollywood. Su particular estilo de humor, que con los años ha evolucionado en una ironía muy contenida y llena de acerbo, lo han llevado a convertirse en una especie de mito viviente. Además de esto, desde que mostrara su capacidad para cruzar su humor con el drama más sutil en “Lost In Translation” de Sofia Coppola (2003), cada aparición de Murray en el cine da para algo, a lo menos, interesante.

ST VINCENT 01Vincent (Bill Murray) es un antisocial y huraño veterano de Vietnam, que vive dedicado a una complaciente rutina de alcohol, apuestas, y la ocasional visita de Daka (Naomi Watts), una prostituta de origen ruso. Pero cuando Oliver (Jaeden Lieberher) y su madre Maggie (Melissa McCarthy) se muden a la casa de al lado, Vincent verá toda su existencia interrumpida por la presencia del niño, de quien aprenderá tanto como Oliver de él.

Como una historia dulce, pero que a ratos se decanta por una veta un tanto oscura. Esta es quizás la mejor y más breve forma de definir a “St. Vincent”, película que marca una especie de re-debut en las grandes ligas de su director, Theodore Melfi (en 1999 estrenó su fallida ópera prima “Winding Roads”), además del más reciente papel protagónico de Bill Murray desde que interpretara a Franklin Delano Roosevelt en “Hyde Park On Hudson” (2012), irregular película con la que comparte más de un par de aspectos.

“St. Vincent” gira en torno a su protagonista desde un comienzo hasta el final, lo que es por lejos su mayor acierto. Cualquier otro actor habría interpretado al amargado veterano de guerra con demasiado patetismo o dureza (hay que pensar en “Gran Torino” de 2008, o “Born On The Fourth Of July” de 1989, por ejemplo). Murray, en cambio, imbuye a su personaje de una falta de empatía absoluta, pero que nunca se cruza hacia lo agresivo; parece más un jubilado que sólo busca que lo dejen tranquilo. Pero si sólo se tratara de Bill Murray, “St. Vincent” no triunfaría al nivel que lo logra. ST VINCENT 02La historia, a pesar de su simpleza, se va desarrollando con un ritmo y fluidez constante, entregando parte a parte los elementos que terminan por conformar su clímax y resolución. Al mismo tiempo, la narración se mantiene equilibrada de manera permanente a favor de los aspectos más positivos, pero dejando espacio para un par de excursiones hacia el espectro más oscuro de la vida diaria, aunque a veces tenga que recurrir a incidentes demasiado fuertes para lograrlo.

A pesar de contar con un buen reparto, uno de los principales defectos de la película radica en los muy débiles personajes secundarios. Con la notable excepción del niño Oliver, el resto del elenco se pierde en roles blandos, más enfocados en avanzar la trama y generar momentos, que en desarrollarse y volverse relevantes por sí mismos. Es así como el grado de importancia de algunos personajes sobre otros sólo puede distinguirse por medio de su cantidad de tiempo en cámara, siendo el más defectuoso el interpretado por Melissa McCarthy.

Uno de los méritos más raros a destacar de la obra, es como se va armando y sintiendo como una película divertida, pero con una vocación más para el drama que para la comedia. Dejando de lado casi por completo los gags o chistes situacionales, el humor en “St. Vincent” se va desarrollando a la ST VINCENT 03par con su historia, volviéndose a ratos algo imposible de eludir: a medida que se van conociendo más y más facetas de la vida del personaje de Bill Murray, al mismo tiempo que la incómoda inclusión de Oliver en ellos, el humor va progresivamente creciendo.

Junto con la recientemente estrenada “Chef, La Receta de la Felicidad” (2014), “St. Vincent” representa una alternativa más aterrizada dentro de la cartelera local, la que a pesar de encontrarse muy próxima a volcarse a los estrenos en competencia para la temporada de premios, nunca ha escondido su preferencia por las mega producciones. Dentro de estas dos, “St. Vincent” es la más perdurable, aunque es muy probable que si no hubiera contado con la presencia de Bill Murray, no habría estado ni cerca de lograr levantarse como una dramedia consumada, y de lo más disfrutable.

Por Lucas Rodríguez

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