Son Como Niños 2

Miércoles, 21 de Agosto de 2013 | 10:45 am | No hay comentarios

Título original:

Grown Ups 2

Dirigida por:

Dennis Dugan

Duración:

101 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Adam Sandler, Chris Rock, Kevin James, David Spade, Salma Hayek, Taylor Lautner, Maria Bello, Maya Rudolph, David Henrie, Oliver Cooper, Andy Samberg, Shaquille O'Neal, Jake Goldberg, Cameron Boyce, Alexander Ludwig

Adam Sandler ha construido una carrera de moderado éxito al pasearse por la comedia familiar y también por aquella de tono más insolente. Si bien ha sido en esta última donde ha conseguido mayor notoriedad, es con las producciones todo espectador que ha alcanzado sus mejores números. Desde “Punch-Drunk Love” (2002) la calidad de sus cintas ha ido en caída libre, mientras su popularidad ha experimentado un ascenso. Sandler no falla en su propósito de entregar año a año películas que son verdaderas torturas y no podía faltar su aporte 2013 en ese sentido. La comedia de vocación familiar ha proliferado en las últimas dos décadas. A punta de triunfos y algunos tropiezos, ha sabido sostenerse y construir lugares GROWN UPS 2 01comunes. Los hombres como manada, las mujeres como víctimas, los niños que al final dan una lección a los adultos, las viejas rivalidades. Todo con un tono muy inocentón y un humor más bien bobo. “Son Como Niños 2” viene a unirse a esta incipiente tradición.

Lenny Feder (Adam Sandler) ha decidido mudarse con su familia a su ciudad natal, donde se instala a pocas cuadras de sus mejores amigos, Eric (Kevin James), Kurt (Chris Rock) y Marcus (David Spade). Lenny está preocupado de sostener su vida familiar, a la vez que vuelve a verse las caras con antiguos conocidos. Es el último día de clases y desean empezar las vacaciones en grande, pero no todo saldrá según lo planeado.

Lo mínimo que se le debe exigir a una historia es que trace una línea narrativa. Puede tener tropezones en el trayecto, pero es esencial que cuente con un rumbo claro. En “Son Como Niños 2” no hay una ruta bien definida. Tampoco  hay coherencia, ni aventura, ni mucho menos risas, sólo una floja sucesión de incidentes supuestamente graciosos, pero apenas enlazados, con personajes que irrumpen y desaparecen en la narración sin justificación. El filme abarca un día en la vida de estos amigotes y sus familias, sin nada demasiado llamativo que mostrar. Podrían haber escogido esta jornada, así como otra, porque no ocurre nada tan extraordinario. En la anterior se reencontraban después de décadas y decidían pasar un fin de semana juntos con sus familias. Es cierto que tenía tantas deficiencias como esta segunda parte, pero al menos había una trama ligeramente mejor armada.

No es que se esté  en contra de la comedia sin pretensiones y de consumo rápido. En efecto, buenas películas se han hecho con ese escudo,  tales como “Tropic Thunder” (2007), “The Hangover” (2009) o “Due Date” (2010). Son cintas que han comprendido que se pueden tomar las cosas a la ligera, sin olvidar que debe existir un piso mínimo de rigor a la hora de erigir una historia. El problema de “Son Como Niños 2” es que sus personajes, humor y progresión dramática muestran una debilidad imposible de tolerar, con el mal gusto y la desprolijidad como sello de fábrica. Así, el filme no sólo se encamina directamente a la intrascendencia, sino que hacia el aburrimiento absoluto.

Todo podría haber sido compensado con humor del bueno, pero en este ámbito también da pena. No es que este sea excesivamente burdo o grueso, lo que cansa es lo excesivamente bobo e infantil que resulta. De esta manera, no agobia por lo vulgar, sino por lo simplón y poco efectivo. Esto porque todo se reduce a bromas fáciles, insultos, golpes y caídas. Está basado de manera exclusiva en la química que se produce entre sus protagonistas y es ahí donde una vez más queda en evidencia  que no existió un trabajo de guión suficiente.

La película intenta vagamente aleccionar al espectador con respecto a la familia, como hacen muchos esperpentos similares, pero afortunadamente se queda a mitad de camino en ese objetivo. Si bien tiene una historia pésimamente definida, el tono edificante tiene menos cabida. Al final, lo único que es digno de rescatar son unas pocas referencias a la cultura pop y algunas insólitas apariciones que rompen el esquema. Es cierto que es inofensiva, pero está armada con tanto descuido que resulta imposible de aguantar. Bastaba con la penosa primera entrega, no era necesario un segundo martirio que viniera a seguir devaluando el género, pero ya sabemos que la industria no suele moverse por criterios de calidad. Ojalá que quienes se involucraron se lo hayan pasado bien durante el rodaje, porque para el resto será la lata del año.

Por Gonzalo Valdivia

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