Sin Escape

Miércoles, 2 de Septiembre de 2015 | 1:26 am | No hay comentarios

Título original:

No Escape

Dirigida por:

John Erick Dowdle

Duración:

103 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Pierce Brosnan, Owen Wilson, Lake Bell, Sterling Jerins, Spencer Garrett, Claire Geare, Byron Gibson, Russell Geoffrey Banks, Jim Lau, Sahajak Boonthanakit, Karen Gemma Dodgson, Bonnie Zellerbach

El cine ha sido siempre una ventana para poder acceder a culturas y experiencias alejadas en distintos sentidos de la propia experiencia y cultura de los espectadores, quienes, durante lo que dura una película, pueden estar un poco más cerca de realidades radicalmente distintas y muchas veces impactantes por sus diferencias. De esta manera, si existe un paisaje cultural por excelencia ajeno a los grandes estudios y potencias del cine, este es el mundo oriental. Bajo esta premisa se han generado diversas historias y temáticas cinematográficas que giran o se ambientan en torno a la experiencia de lo lejano, extraño, distinto y culturalmente exótico. Esto ha dado distintos tipos de resultados: por un lado películas con alta calidad artística y otras que no han hecho más que entorpecer un acercamiento realmente enriquecedor entre la cultura occidental y oriental. “Sin Escape” se sitúa dentro de estas últimas.

NO ESCAPE 01Jack Dwyer (Owen Wilson), su esposa Annie (Lake Bell) y sus dos hijas pequeñas Lucy (Sterling Jerins) y Beeze (Claire Geare) son una familia estadounidense que se muda a al país asiático donde Jack ha obtenido un nuevo cargo en una empresa transnacional de agua. Tras la primera noche en el hotel, se inicia una guerra civil en las calles, en donde todos los extranjeros están siendo brutalmente asesinados, lo que llevará a Jack y su familia a buscar una salida y mantenerse a salvo en todo el caos.

Desde los primeros minutos, “Sin Escape” nos introduce en su particular visión de aquellas culturas distintas a las occidentales, generando para esto una atmósfera cargada por el peligro, la precariedad y la violencia. La familia norteamericana se posiciona en este contexto como lo civilizado, en oposición al caos de un país sin nombre y que reúne todos los prejuicios e ignorancia en torno a lo que no es parte del mundo occidental, elemento que no se queda como mero detalle de ambientación, sino que más bien se posiciona como aquello que moviliza el conflicto central a lo largo de toda la película.

NO ESCAPE 02La explicita ignorancia e insensibilidad para dar cuenta de una cultura distinta, provoca risas nerviosas y vergüenza ajena. Y es que varias secuencias rayan en lo impresentable en cuanto a su poco respeto. Dicho esto, pareciese ser que el director tomara un  rol similar al turista inconsciente de su entorno, que busca sólo entretenerse de una manera autorreferente y a costa de sus diferencias con lo que no le es propio, además de forma superficial por medio de sangre, asesinatos y violencia.

Punto aparte son los personajes construidos en torno a los prejuicios y la falta de respeto. Y es que tanto Owen Wilson y su familia, como también Pierce Brosnan, desarrollan y encarnan lo peor de la cultura occidental, y que incluso pareciese ser presentado humorísticamente y de manera orgullosa, como si la explotación y los abusos a países denominados del Tercer Mundo –inclusive nombrados así, de manera despectiva dentro de la propia película- sean algo menor dentro de todo. El retorno de Owen Wilson a la acción no presenta un avance cualitativo en relación a “Behind Enemy Lines” (2001), la cual presenta –quizás en menor medida- los mismos matices que “Sin Escape”: una absoluta falta de sensibilidad con aquellos contextos distintos a los particularmente norteamericanos.

NO ESCAPE 03El guión es gran responsable del descalabro, con personajes culturalmente pobres desde ambas veredas. Por un lado, una familia extremadamente estadounidense, proveniente nada más y nada menos que de Texas, y por otro lado un pueblo violento y salvaje, liderado por un personaje cruel y despiadado que se dedica únicamente a perseguirlos. Estas pésimas representaciones, dan forma a un guion que no se dirige a ningún lado, o como bien lo dice el título: un guion sin escape de la seguidilla de  pésimas secuencias. Es así como todo se vuelve predecible, no logrando provocar de manera efectiva adrenalina, desesperación o drama, los cuales parecen ser objetivos explícitos y que, a pesar de todo, ciertamente existen, pero que rápidamente se ven envueltos en el contenido pobre de la cinta.

Dicho esto, “Sin Escape” se posiciona como una fatal muestra de la ignorancia cultural del cine más comercial y de los grandes estudios occidentales. En este sentido, el cine como ventana hacia nuevas experiencias ha fallado de manera radical, alejándonos en este caso de un potencial enriquecimiento, pero contribuyendo a los prejuicios y a la discriminación, que lamentablemente esta vez se han apoderado de las pantallas.

Por Matías Ponce

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