Sin City: Una Dama Fatal

Jueves, 11 de Septiembre de 2014 | 1:28 pm | No hay comentarios

Título original:

Sin City: A Dame To Kill For

Dirigida por:

Frank Miller y Robert Rodriguez

Duración:

102 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Josh Brolin, Eva Green, Mickey Rourke, Rosario Dawson, Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Jessica Alba, Ray Liotta, Juno Temple, Jeremy Piven, Michael Madsen, Jamie Chung, Jaime King, Dennis Haysbert, Crystal McCahill, Julia Garner

El cine de Robert Rodríguez es como el primo más revoltoso del obsesivo pero aplicado Tarantino. Teniendo en común recursos como el gore, el humor retorcido, la mezcla entre comedia y acción, y repartos repletos de estrellas, la principal diferencia que marca los trabajos del estadounidense descendiente de mexicanos, es ese tono que parece coquetear voluntariamente con el cine B. La clave de su gracia es que pareciera que Rodríguez no se tomara demasiado en serio realizando cintas que crea con mucho placer. El sujeto es sin duda autoindulgente, y sabe bien que se ha ganado un vasto nicho de seguidores que aguardan sus estrenos con ansias. Uno de los más esperados, probablemente, es la segunda parte de la exitosa “Sin City” (2005).

SIN CITY A DAME TO KILL FOR 01Presentados como relatos alternos, tenemos a Marv (Mickey Rourke), un rudo vago defensor de la clase pobre, Johnny (Joseph Gordon-Levitt) un guapo apostador que osa enfrentarse al corrupto senador Roark (Powers Boothe), Dwight (Josh Brolin) una especie de fotógrafo secreto que no puede zafar del encanto de la bella Ava (Eva Green), y la miserable bailarina Nancy (Jessica Alba) que está empeñada en vengar la muerte de su amado Hartigan (Bruce Willis).

Una secuela como esta arrastra muchas expectativas, viniendo de una primera entrega tan aplaudida y que encima contaba con la colaboración de Tarantino detrás del lente. Con un cautivante tratamiento visual que pudo haber fallado en su riesgo, pero que salió victorioso, la adaptación de las historietas de Frank Miller dejó a todo el mundo maravillado en 2005, convirtiéndola en lo que a la prensa le gusta llamar “película de culto”. Lo sea o no, “Sin City” es un film entretenido, distinto y apasionante, que merece una continuación a la altura. Y aunque este segundo trabajo no es ni aburrido ni decepcionante, de todas formas le pesa el recuerdo de su antecesora, infringiéndole un leve sabor a chiste repetido. Entre medio de algunos hermosos encuadres que sólo se realzan gracias a la astuta apuesta fotográfica que conforma el principal sello de la franquicia, ciertos contenidos de guión flaquean.

SIN CITY A DAME TO KILL FOR 02La trama de Brolin (reemplazante de Clive Owen) y su enfermizo idilio con el personaje de Green domina el resto de las líneas argumentales, tanto por la historia en sí como los planos dispuestos exclusivamente para ensalzar la belleza de la mujer. Haya sido voluntario o no, el énfasis está puesto y subrayado en ese conflicto, dejando las otras historias como meros relatos secundarios que orbitan a su alrededor y con quien eventualmente se conectan. La más perjudicada es la historia protagonizada por Gordon-Levitt, que nos es presentada con bombos y platillos, sólo para terminar desinflándose progresivamente, hasta el punto que su desenlace apenas despierta un pestañeo. El caso del defensor del pueblo interpretado por Rourke se mantiene a flote porque interviene de forma constante en todas las tramas, y el drama de Nancy se vale tanto de la importancia que tuvo en el film anterior como de los contorneos de Alba.

Esto último es propicio mencionarlo, porque si hay una palabra con la cual describir la película es: machista. Característica que tiene en común con la primera parte, por cierto, y en general con la obra de uno de sus directores (Rodríguez comparte la realización con Miller). Esta femme fatale que personifica Ava nos es expuesta en frecuente y gratuita desnudez, el tiempo en pantalla en que vemos a Nancy bailando sensual es excesivo porque acaba siendo redundante, y básicamente todo el resto de los personajes femeninos interpretados por actrices delgadas y hermosas visten ropas ligeras, ceñidas y provocativas. No sólo eso, también se insiste en mostrarlas, a todas ellas, como personas que utilizan su atractivo y sexualidad para obtener lo que se proponen. Esto no sería problemático, tal vez, si tal erotización estuviera a la par con la del hombre para que fuera justo, o si por lo menos nos enseñaran una variedad de figuras en vez del modelo de belleza establecido, no obstante esto no ocurre, ni se acerca a hacerlo porque no le interesa. Después de todo, el problema SIN CITY A DAME TO KILL FOR 03no está en mostrar piel femenina, sino en la connotación que se le da a esta, y no puede ser que estemos tan acostumbrados a la reducción de la mujer como mero objeto de satisfacción que este tipo de decisiones, en películas tan masivas, no generen indignación. Y ojo, que este es sólo uno de los problemas que plasma este tipo de cine, ya que también se podría hablar de la representación ruda y heterosexual del hombre como el gran ejemplo de masculinidad.

“Sin City: Una Dama Fatal” sigue el legado de la entrega inicial, tanto en su rescatable tratamiento visual, como sus recursos argumentales y la visión del mundo de Rodríguez. Por lo mismo es un film que no desanima, que asombra con algunas bellísimas imágenes y que indudablemente enamorará a los más acérrimos aficionados del director. Analíticamente, sin embargo, se cae en ciertos excesos que en la primera parte estaban más pulidos, y  tampoco se presiente el mismo nivel de compromiso para con todos sus personajes, hasta el punto de relegar a uno que otro a un perfil menor, debilidad que puede ser descubierta por un espectador que no esté embelesado por el desfile de esculturales cuerpos femeninos que decoran la pantalla. Vale la pena ir a verla al cine, en todo caso. Como espectáculo, aunque no enloquece, tampoco defrauda.

Por María José Álvarez

Enlace corto:

Comentar

Responder