Selma: El Poder de un Sueño

Jueves, 26 de Febrero de 2015 | 1:24 pm | No hay comentarios

Título original:

Selma

Dirigida por:

Ava DuVernay

Duración:

128 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

David Oyelowo, Tom Wilkinson, Tim Roth, Giovanni Ribisi, Cuba Gooding Jr., Common, Carmen Ejogo, Lorraine Toussaint, André Holland, Alessandro Nivola, Oprah Winfrey, Dylan Baker, Tessa Thompson

Muchas películas históricas justifican su existencia con la ventaja de que cuentan, por defecto, con la relevancia de que el tema tratado ocurrió y es lo suficientemente significativo para retratarse. Directores suelen descansar en el poder del material con el que cuentan, y hay ocasiones en que la historia que reproducen ni siquiera tiene la contingencia actual para poder repercutir. Afortunadamente, esa no es la situación en la que se encuentra “Selma: El Poder De Un Sueño”, cinta que retrata hechos ocurridos hace medio siglo, pero que expone con intensidad su caso para ser contada de nuevo hoy.

SELMA 01Cuando la película comienza, Martin Luther King (David Oyelowo) ya es una figura emblemática en el movimiento por los derechos civiles, que busca erradicar la discriminación contra los afroamericanos y promover su igualdad con los demás ciudadanos ante la ley. Pronto el activista gana el Premio Nobel de la Paz y se encuentra manteniendo conversaciones con el presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson) sobre la mejor manera de llevar a cabo el movimiento. La llegada a la fama ya está cubierta y así la película se puede centrar en lo ocurrido en el pequeño pueblo de Selma, localidad en la que King organiza una marcha para conseguir el respeto en el derecho a voto para afroamericanos, no sin enfrentarse a los obstáculos, las amenazas y la violencia de los opositores.

Ya sabemos cómo operan la mayoría de los biopics de figuras históricas importantes, que muchas veces terminan componiendo una serie de escenas que repasan los momentos más importantes de la vida de un sujeto, con énfasis en grandes decisiones y discursos, y glorificando a unos protagonistas que superan a aquellos adversarios que se pararon en el lado incorrecto de la historia. “Selma: El Poder De Un Sueño” peca de algunas de estas convenciones: recae más de lo necesario en la oratoria de la gran actuación de Oyelowo, para convencer a las masas dubitativas de que están tomando la decisión correcta y los políticos blancos que se interponen en su camino rayan en lo caricaturesco, especialmente un insistente George Wallace (Tim Roth) empeñado en atentar contra los ideales de Martin Luther King sin que se le dé mayor cabida a sus motivaciones, o reduciéndolas a una simple expresión del racismo de la época.

SELMA 02Pero los aciertos son mayores que los tropiezos. El situar la historia en un marco temporal y espacial tan determinado como lo son las primeras semanas de 1965 en el pueblo de Selma, permite encausar mejor los acontecimientos, así como que una narración particular hable del contexto general de la época y el seguir mucho más de cerca el estado mental de Luther King, dotando a las escenas detrás de las marchas y las apariciones públicas de una intimidad refrescante, que nos permite entender las decisiones que él toma y el peligro que suponen. De esta manera, la película permite también introducir varios temas potentes y no quedarse en retratar sólo a su héroe, y de esta forma en varias ocasiones se vuelca la discusión hacia el movimiento mismo y su composición, así como si este, caracterizado por su insistencia en la no-violencia, no sería más exitoso si luchara de igual a igual con el pueblo que los oprime agresivamente. Otro de los grandes logros es que, a pesar de que se trate indudablemente de la historia de Martin Luther King, se crea con claridad a la comunidad que lo rodea. En la producción se utilizaron los mismos extras en todas las escenas que muestran a los seguidores del líder, por lo que en el público se pueden notar rostros que se repiten, y aparecen brevemente personajes que pueden o no tener líneas de diálogo, pero ayudan a caracterizar a esta comunidad como una formada por personas, no por accesorios de relleno.

En su insistente retrato de las injusticias sufridas por la comunidad negra, la directora Ava DuVernay muestra casos reales ocurridos en la época, desde aquellos que ya no son más que una memoria distante y bochornosa para los estadounidenses (el no permitir que una mujer ejerza su derecho legal de votar y humillarla debido a su color de piel), hasta algunos que se repiten hoy en día, como las golpizas y matanzas a manos de civiles y oficiales blancos. Este inevitable paralelo con acontecimientos actuales, le da a “Selma: El Poder De Un Sueño” la irónica relevancia de una película SELMA 03basada en hechos del pasado que también habla del presente, uno en el que remirar lo vivido hace cincuenta años, dista de dejarnos con una sonrisa de satisfacción debido al no total progreso logrado por la sociedad.

El inconveniente de esto está en que, claro, la urgencia y relevancia de Selma inevitablemente queda relegada más que nada al público estadounidense, en cuyas calles sucedieron estos hechos y a cuyos ciudadanos les afectó. El espectador chileno puede admirarse de lo mostrado y compartir el sentimiento, pero difícilmente sentiremos de igual forma la importancia que beneficia a la película y la convierte en algo más que una pieza audiovisual. Al tratarse de una obra histórica tan arraigada a un lugar específico, se dificulta lograr la empatía completa, aunque esta distancia no disminuya ninguno de los logros de la película.

A pesar de no poder apreciar la película como un discurso que refleje el estado de nuestra propia sociedad, los temas que trata son presentados en escenas más que capaces de enganchar y emocionar. DuVernay crea una obra que no complejiza los conceptos y las posturas que presenta, sino que los muestra por cómo son y cómo afectaron a una comunidad, creando a partir de material y hechos poderosos, una historia que logra honrarlos.

Por Ignacio Goldaracena

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