Seis Sesiones De Sexo

Martes, 19 de Febrero de 2013 | 11:59 am | No hay comentarios

Título original:

The Sessions

Dirigida por:

Ben Lewin

Duración:

95 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Annika Marks, W. Earl Brown, Blake Lindsley, Adam Arkin, Ming Lo, Jennifer Kumiyama, Robin Weigert, Jarrod Bailey, Rusty Schwimmer

El sexo hace rato que dejó de ser un tabú. Por lo menos eso es lo que se viene pregonando a los cuatro vientos. Porque sí, el discurso sobre el placer sexual, antes prohibido por las nefastas religiones monoteístas –particularmente por la católica-, ha logrado liberarse de sus ataduras, obteniendo un espacio de aceptación antes impensado. Incluso en Chile, donde se redacta este texto, ya nada parece escandalizar, pese a ser un país y una cultura arraigada en el pensamiento dogmático respecto a la negación del placer y el tenor pecaminoso de cualquier pensamiento u obra netamente sexual, sin THE SESSIONS 01fines reproductivos. Ya no estamos bajo la tiranía del pecado, y las consabidas condenas al sufrimiento eterno por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, están al mismo nivel de credibilidad que Santa Claus o el Conejo de Pascua.

Gran parte de esta superación de prohibiciones absurdas es provocada por los discursos atrevidos que pone en circulación el arte, y precisamente el cine, que es el soporte comentado en esta página. Está claro que a nadie escandaliza una película como “Seis Sesiones De Sexo”, dirigida por Ben Lewin, que aborda en tono de comedia la vida sexual de las personas con necesidades especiales. Pero no hay que cantar victoria: si bien en el mismo film se critica la postura católica acerca del sexo y los traumas que causa, lo que se instala en reemplazo no suena tan “liberal” como se predica.

THE SESSIONS 02Mark (John Hawkes) contrajo la polio cuando era un niño, y desde antes de cumplir los 10 años está postrado en una camilla, ayudado por un pulmón artificial para respirar, postura que ha mantenido por casi 30 años. Luego de enamorarse de una de sus enfermeras y ser convocado para escribir un artículo sobre la sexualidad en personas con discapacidades físicas, decide que debe explorar su propia y totalmente atrofiada sexualidad. Para ello, primero consulta con una psicóloga tradicional, quien lo deriva a Cheryl (Helen Hunt), especie de “rehabilitadora sexual” que le enseñará a conocer su cuerpo y su sexualidad. Pero las complicaciones surgen cuando los dos comienzan a involucrarse en una relación que, en el papel, debía mantenerse estrictamente entre paciente y terapeuta.

Hay dos elementos esenciales en la propuesta de “Seis Sesiones De Sexo”. En primer lugar, el guión se lleva gran parte del peso de la comedia, al filtrar muchas ideas y hasta chistes repetidos en rutinas donde se aborda la sexualidad como temática. El personaje interpretado por Hawkes, al estar postrado y no tener más que el rostro para expresarse, verbaliza todas sus emociones, reacciones y pensamientos, reflejando una capacidad de observación y sensibilidad que justifican su protagonismo. THE SESSIONS 03Además, los diálogos con los secundarios también filtran esa intención, al hacer un paralelo entre la nula experiencia de Mark y los testimonios de sus cercanos, que en todo momento suenan demasiado similares, haciendo pensar que esta cinta no sólo trata de la vida sexual de personas impedidas de realizar actividades físicas normales.

Por otra parte, con un texto  tan lúcido como este, se necesita un soporte expresivo que cumpla con su trabajo. Las actuaciones en “Seis Sesiones De Sexo” son solventes, destacando el trío virtual que se forma entre Helen Hunt, John Hawkes y William H. Macy. Esa extraña especie de dinámica sexual-amorosa-espiritual que se construye alrededor de Mark, Cheryl y el Padre Brendan. Helen Hunt, nominada al Oscar por su papel, está correcta, pero sin deslumbrar en ningún instante. Además, su rostro rebosado en botox impide generar una empatía. Son Mark y Brendan los que protagonizan los momentos más notables de la película, primero como THE SESSIONS 04confesor y feligrés, hasta llegar a una relación cómplice, muy a tono con la superación de los traumas sexuales en la vida del personaje principal.

Como película cumple su cometido, no hay duda de eso. Es entretenida, se narra con facilidad y está bien lograda en lo técnico, aunque se extraña haber explotado de mejor forma el punto de vista del narrador. Lo extraño es constatar que, tal como se había anunciado, al tratar de superar una imposición moral, termina por instalar otra, muy común en los discursos sobre el sexo en la post-modernidad. Porque “Seis Sesiones De Sexo” reafirma esa idea romántica que el placer sexual sin amor es imposible, que tarde o temprano pasará la cuenta, que “no se puede dejar fuera el corazón”. Claro, en la película esto funciona de maravilla, sostiene el conflicto central y justifica incluso un final “feliz”. Pero todo hace pensar que es imposible superar una norma sin instalar otra en su lugar, lo que se nota hasta en aquellos productos que se promocionan como los más liberales.

Por Juan Pablo Bravo

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