Searching For Sugar Man

Jueves, 13 de Diciembre de 2012 | 5:24 pm | Comentarios (1)

Título original:

Searching For Sugar Man

Dirigida por:

Malik Bendjelloul

Duración:

86 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Sixto Rodriguez, Steve Segerman, Dennis Coffey, Steve M. Harris, Clarence Avant

El documental, pese a su origen, es un formato paradójico. Porque en su estructura y motivación no es más que la intención de capturar un pedazo de la realidad y representarlo en un formato audiovisual. Esta premisa simple en su enunciado, encierra complejidades que han hecho evolucionar al género a niveles insospechados, si tomamos en cuenta que la primera exhibición de los Lumière (el famoso tren llegando a la estación) es, a todas luces, el origen de todo lo demás. Lo interesante es constatar que, aunque la diferencia con la ficción cinematográfica es la misma que entre un libro de historia y una novela de época, a veces ambos pecan de los mismos vicios y cortapisas, ya sea en el plano narrativo o expresivo. Cuesta entonces encontrar documentales que escapen de la dependencia de la palabra para narrar una historia; o del uso indiscriminado de las imágenes de archivo para construir un relato que parece más un reportaje periodístico que una obra cinematográfica; o que se centren en un personaje y se olviden del contexto histórico, social y cultural que lo posibilitó. Pero, más allá de eso, estamos hablando de cine, donde la comunión entre narración e imagen debe ser el fin último, no la copia exacta de una realidad que nadie puede asegurar que está allá afuera.

Por eso, “Searching For Sugar Man” se sale del molde de la presente edición de In-Edit Nescafé, haciendo que su propuesta trascienda el formato de “documental musical”, para hablar de tantas cosas a través de una simple historia de descubrimiento. El ejercicio de presentar la premisa del film implica la dificultad de no adelantar nada esencial, para así no arruinar el sorprendente visionado. Sixto Rodríguez, cantautor estadounidense con nulo éxito en su país, simplemente desaparece de la faz de la Tierra tras editar su segundo disco, en 1971. Sin embargo, en la Sudáfrica ultraconservadora del apartheid, sus canciones se vuelven bandera de lucha contra las restricciones y el oscurantismo cultural, lo que eleva su imagen a la altura de Elvis, The Beatles o Rolling Stones. Tras la apertura de los noventa, dos sudafricanos deciden investigar el destino de Rodríguez, y encuentran una verdad que, literalmente, les cambia la vida.

Quizás una de las tareas más difíciles de los documentalistas sea la de encontrar personajes. Más que historias dignas de contar, el dar con rostros en la realidad que llenen la pantalla, es una empresa que muchas veces hace naufragar un proyecto. Lo que en la ficción requiere la pericia del casting de actores, en este formato va mucho en la suerte y el buen ojo del realizador. Porque la silueta y el misterio alrededor del cantautor de ascendencia mexicana cautiva inmediatamente, pero los secundarios, que finalmente cuentan la historia, tienen una participación esencial. Desde aquellos que descubren y creen en el cantante durante los sesenta, arriesgando todo para concretar los dos álbumes, a los fans sudafricanos, pasando por la gente común que Rodríguez pasa a tocar con su vida y su música. Todos ellos se hacen parte del juego para aportar a un relato que se estructura como una investigación y revelación, ya no sólo del destino del “Sugar Man”, sino como reflexiones acerca de la existencia, la creación artística y el sentido de lo que hacemos como personas.

Porque “Searching For Sugarman” habla de demasiadas cosas, asuntos que son imposibles puntualizar uno por uno en este texto, ya no sólo por la extensión, también para evitar arruinar el descubrimiento. Hay amor por el arte propio, aunque sea anónimo y no reciba reconocimiento; crítica a la industria musical, llena de mercenarios y de malas decisiones comerciales; junto a otros temas, como la búsqueda de sueños imposibles, que finalmente se hacen realidad. Todo esto, y más, sin jamás abusar del simple relato oral o exposición narrativa de conceptos. Las imágenes se integran a la historia y, más que eso, crean una simbiosis que hace imposible pensar en el descubrimiento del devenir de Sixto Rodríguez, sin la impecable elección de secuencias de archivo, testimonios, recreaciones y hasta segmentos de animación. Como a toda obra de arte que se precie de tal, a esta película no le sobra nada, y termina por ser mucho más que la simple suma de sus partes.

Lo más interesante, a modo de conclusión, es la extraña sensación que deja el documental. A pesar de la globalización de la industria musical, abriendo la posibilidad de promocionar artistas con apenas una descarga, sigue existiendo la posibilidad de descubrir joyas olvidadas de músicos totalmente desconocidos. Porque la historia de Sixto Rodríguez es una serie de eventos desafortunados, algo casi imposible en la hiperconectada escena musical de principios de milenio. Como nota al pie, y para acentuar la sensación ante el desenlace, la cinta no es, ante todo, una obra que presente “toda la verdad” de la biografía de Rodríguez. Pero no haga tal de buscar esa información antes de verla, porque si quiere datos exactos, para eso existe Wikipedia.

Por Juan Pablo Bravo

Enlace corto:
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  1. Sebastián Alfaro Flores says:

    Yo diría que el mejor que he visto en el in-edit hasta el momento. Me mantuvo totalmente inmerso en la trama, uno se llega a emocionar y todo. Absolutamente recomendado!

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