Salvajes

Jueves, 27 de Septiembre de 2012 | 1:47 pm | No hay comentarios

Título original:

Savages

Dirigida por:

Oliver Stone

Duración:

131 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Benicio Del Toro, Salma Hayek, John Travolta, Taylor Kitsch, Aaron Taylor-Johnson, Blake Lively

Durante esta semana las adaptaciones se toman las salas chilenas. En este caso, la adaptación de la novela “Salvajes” escrita por el autor norteamericano Don Winslow, cuya obra es tomada por Oliver Stone, quien utilizará su particular forma de dirigir para impregnar de vertiginosidad su vigésimo tercer largometraje.

Dos amigos son los líderes de la industria de tráfico de marihuana más grande de California. Ben (Aaron Taylor-Johnson) es la cabeza pensante, mientras que Chon (Taylor Kitsch), soldado de marina, se encarga del sucio trabajo de mantener a los morosos al día con sus deudas. Ambos aparte de compartir sus riquezas, comparten el amor de Ofelia (Blake Lively), mejor conocida como “O”, quien encuentra en sus dos amantes pasión y cariño. Ante la insistencia de Ben por salirse del negocio y comenzar una nueva vida solidarizando con las aldeas pobres de Indonesia, el trío esta próximo a abandonar el mercado de las drogas. Sus planes se verán truncados cuando un cartel mexicano comience a presionarlos para “asociarse” con ellos y llevar su fórmula a los laboratorios de Elena Sánchez (Salma Hayek), la pragmática reina del narcotráfico en México. Ante la negación de la propuesta, Elena secuestrará a O, obligando al dúo de amigos a bajarse de su nube y ensuciarse las manos para salvar al amor de sus vidas.

Oliver Stone hace gala de todos sus artificios en este drama de acción, con reminiscencias a “Trainspotting” (1996) y a su “Natural Born Killers” (1994), con la que tiene más de alguna similitud, claro que sin llegar a los excesos que marcaron el icónico filme de la década de los noventa. “Salvajes” tiene la dosis justa de –por llamarlo de una manera bastante burda y coloquial- “chorezas” que no aportan demasiado al desarrollo de la historia, pero adornan el frenético montaje usando la fotografía en blanco y negro, entre otros efectos visuales que acentúan el frenesí del ritmo de la edición, y aunque no molesten demasiado, el norteamericano se pisa la cola cayendo en su propia trampa con un giro hacia el final de la película, que además de innecesario, entorpece la narración por el solo ánimo de ser “choro”.

Sin embargo, la necesidad por poner ornamentos no opaca a la película, que entretiene y se deja ver. Es interesante el trío amoroso que componen los protagonistas, que en lugar de desarrollarse en base a los celos y engaños, se construye a través de la unidad y el amor mutuo, tanto así que lleva a dichos protagonistas a tomar las armas para defenderlo. Por otra parte, Elena es letal y fría a la hora de castigar a sus víctimas, pero es frágil cuando se trata de su hija, a la que cuida con su vida aunque se sienta avergonzada por la “profesión” de su madre. Lado, el matón que interpreta Benicio Del Toro, es el típico estereotipo del mafioso sin corazón que disfruta de la violencia, que puede sonar demasiado repetido, pero en las manos de Del Toro se hace muy disfrutable. Por último, John Travolta hace de sí mismo como el agente corrupto que protege a los protagonistas de la justicia.

Oliver Stone vuelve a la carga acercándose a la faceta que le valió elogios hace un par de décadas, con su versátil grupo de salvajes y un relato entretenido que a ratos se entorpece por los propios vicios del cineasta.

Por Sebastián Zumelzu

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