Roman Polanski: Perversiones Subterráneas

Lunes, 24 de Septiembre de 2012 | 4:46 pm | Comentarios (14)
Roman Polanski: Perversiones Subterráneas

La naturaleza perversa del ser humano siempre ha sido un tema recurrente en el cine. Desde los orígenes de este medio expresivo, la concepción de una moral trastocada, la aparente natural inclinación a dañar a sus pares y el egoísmo casi genético del hombre, han sido retratados en la pantalla grande, pudiendo citar “Greed” (1924), de Erich von Stroheim como referencia histórica. Más aún, la crítica ha despreciado en su momento a aquellos autores que intentan una exploración más altruista o benevolente de la condición humana, como Frank Capra en los ‘40 y ‘50. Aparte de Hollywood y los Oscar, ningún festival o premio de prestigio se inclina por películas más esperanzadoras, y directores sórdidos como Michael Haneke o Lars von Trier son los niños mimados de ciudades cinéfilas como Cannes, Berlín o Venecia. Lo interesante es constatar que, por motivo de la llegada de “Carnage” (“Un Dios Salvaje”, 2011), la última película de Roman Polanski a cines chilenos, pese a que éste sea uno de los creadores más prolíficos en cuanto a retratar el mal y la locura del ser humano, esa locura no venga de los demás, sino de nosotros mismos.

Roman Polanski es citado como el último de los autores cinematográficos clásicos que siguen vivos. Es quizás el benjamín de la generación de los ‘50 y ‘60, donde destacan nombres que le sirven de inspiración y referencia: Fellini, Buñuel, Hitchcock, Kurosawa y Welles. Es, además, contemporáneo de la Nouvelle Vague francesa y el “Free Cinema” británico, con quienes comparte ese amor por las historias simples que revelan perversiones subterráneas, la sencillez en la puesta de escena y la exploración de nuevas herramientas expresivas. Algo que se pone en evidencia en su primera etapa como director, partiendo con sus cortometrajes de estudiante y llegando a Hollywood con “Rosemary’s Baby” (“El Bebé De Rosemary”, 1968).

Hay que reconocer que Polanski ha sido, desde que comenzó su carrera, un niño mimado de la crítica y los festivales. Con su primera película “Nóz w Wodzie” (“El Cuchillo En El Agua”, 1962) logró una nominación inédita en su país para los Oscar, compitiendo incluso con la obra maestra de Fellini “8 ½” (1963), llevándose esta última la estatuilla. Esa es también su única película filmada en su país natal y en polaco, su idioma natal. Pese a que Hollywood reconoció tarde su talento con el Oscar a “The Pianist” (“El Pianista”, 2002) como mejor director (fue el más longevo en recibirlo en esa categoría, hasta que Clint Eastwood lo destronó en 2005), ha recibido todos los premios de los festivales más importantes del mundo: Oso de Oro y Plata en Berlín, Palma de Oro en Cannes, León de Oro en Venecia; y un largo etcétera que se extiende hasta su último título, “Carnage”, ganador en la capital alemana.

Separar la vida privada de Polanski con su obra requiere cierta delicadeza. Su época más prolífica y más exitosa en cuanto a crítica y premios, se sucedió hasta la muerte violenta de su segunda esposa, Sharon Tate, en el famoso asesinato masivo perpetrado por la banda de Charles Manson. Más que sus traslados desde su natal Polonia a Inglaterra, luego a Estados Unidos y más tarde a Francia, la obra de este director está trastocada por hechos que escapan de su control y que lo han obligado a desarrollar una carrera con altibajos en cuanto a calidad final, pero nunca cediendo en sus inquietudes narrativas y expresivas, en sus obsesiones respecto a la dinámica cinematográfica, y la naturaleza humana que intenta retratar y desnudar.

Los períodos del director polaco son obvios, pero no por ello menos significativos o baladíes. Lo que sí se hace necesario es delimitar esa difusa línea que separa la lectura ‘sicologicista’ de una acertada apreciación de su obra. Dos filmes son evidentes trabajos autobiográficos, “The Pianist” (2002) y “Oliver Twist” (2005), donde primero retrata la ocupación alemana en Polonia y la masacre de judíos en los guetos, y luego se hace de la historia clásica de Dickens para relatar la historia de un niño vagabundo en Londres. En las dos películas utiliza a otros personajes (uno sacado de la realidad y otro de la literatura) para contar tangencialmente dos etapas de su vida personal: la persecución nazi, la separación de su familia cuando era niño y su lucha por sobrevivir como mendigo en la Cracovia devastada por la guerra. Su visión del clásico de Shakespeare, “The Tragedy Of Macbeth” (“Macbeth”, 1971), cae en un extraño limbo: no tiene la intensión de ser autobiográfica, pero su pesimismo y violencia explícita la hace parecer una venganza velada, una sublimación de la rabia e impotencia sentida luego de la muerte de Sharon Tate en 1969. Más allá, es casi imposible rastrear una obvia o implícita intención de empapar su obra con su propia experiencia biográfica. Para la anécdota, está que “Tess” (1978) fuera en primer momento pensada para ser protagonizada por Tate, y que luego Polanski la filmara en su memoria.

Ni siquiera las etapas y los puntos de quiebre en la vida personal de Polanski son cismas expresivos o narrativos. El encierro y la claustrofobia, tanto física –llegando a su cima en “Carnage”, desarrollada en un escenario y con exteriores sólo en la introducción y epílogo, sin diálogos-, como mental o espiritual –en “Chinatown” (1974) o “Tess” los protagonistas no pueden escapar de su pasado, sus decisiones o el destino que los aprisiona-, cruza toda su obra, aportando distintos matices. Mucho se habla de la trilogía “del departamento” que contempla “Repulsion” (“Repulsión”, 1965), “Rosemary’s Baby” y “Le Locataire” (“El Inquilino”, 1976), pero es imposible apartar de esa obsesión por los espacios cerrados, los planos cercanos e incómodos, o los movimientos de cámara contenidos a obras como “Nóz w Wodzie”, “Carnage”, o pasajes de “Tess” y “The Pianist”.

Son muchas más las obsesiones expresivas de Polanski, y es imposible profundizarlas en un texto tan pequeño como este. La locura provocada por la misma claustrofobia o aislamiento vista en “Repulsion”, “Rosemary’s Baby” o “Le Locataire “; el concepto del mal, no como algo externo que amenaza de forma física nuestra integridad, sino algo interno que se origina y germina en las mentes desequilibradas de los personajes, desarrollado en “Cul-De-Sac” (“Callejón Sin Salida”, 1966), son temas que es posible encontrar en toda su obra. Un dato importante es esa capacidad, difícil de encontrar en otro director hombre, de caracterizar el miedo arquetípico de las mujeres a su propia sexualidad, un tema obvio en el personaje de Catherine Deneuve en “Repulsion” y su rechazo a los hombres, al acto sexual y la pérdida de la virginidad; o más solapado en “Rosemary’s Baby” y ese terror al proceso de ser madre.

Quizás la sentencia más difícil es afirmar que un director de cine se ha convertido en “autor”, ese concepto acuñado por los franceses en los albores de la Nueva Ola de los sesenta. Está claro que un par de buenas películas no te convierten en uno, tampoco la acumulación complaciente de premios y galardones, y menos la repetición burda de la misma trama o las mismas técnicas narrativas o estéticas. No se es autor si cuentas siempre la misma historia, y menos si tus planos, movimientos de cámara o dirección de arte son similares. Polanski, tal como los autores clásicos de Hollywood y los nombres esenciales del séptimo arte, ha transitado por una variedad de géneros e historias, y ha logrado absorber los adelantos técnicos de su época, como bien se nota en “The Ghost Writer” (“El Escritor Oculto”, 2010) o el clásico de cine noir “Chinatown”, sin comprometer un ápice sus inquietudes o su integridad artística. Quizás eso mismo le ha traído  resultados tan cuestionados en taquilla y calidad como “Pirates” (“Piratas”, 1986), “Frantic” (“Búsqueda Frenética”, 1988) o “The Ninth Gate” (“La Última Puerta”, 1999). Roman Polanski siempre ha filmado cuando quiere y lo que quiere, y eso en el estado actual de la industria cinematográfica es una cualidad, sobre todo cuando puede reivindicarse con joyas como “Carnage”.

Filmografía:

Carnage, “Un Dios Salvaje” (2011)

The Ghost Writer, “El Escritor Oculto” (2010)

Oliver Twist (2005)

The Pianist, “El Pianista” (2002)

The Ninth Gate, “La Última Puerta” (1999)

Death and the Maiden, “La Muerte y la Doncella” (1994)

Bitter Moon, “Perversa Luna de Hiel” (1992)

Frantic, “Búsqueda Frenética” (1988)

Pirates, “Piratas” (1986)

Tess (1979)

Le locataire, “El Inquilino” (1976)

Chinatown, “Barrio Chino” (1974)

Che?, “¿Qué?” (1972)

The Tragedy of Macbeth, “Macbeth” (1971)

Rosemary’s Baby, “El Bebé de Rosemary” (1968)

Dance of the Vampires, “La Danza de los Vampiros” (1967)

Cul-de-sac, “Callejón Sin Salida” (1966)

Repulsion, “Repulsión” (1965)

Nóz w wodzie, “El Cuchillo en el Agua” (1962)

Por Juan Pablo Bravo

Enlace corto:
(14)
  1. Buen resumen de la obra Polanskiana. Mi favorita es Macbeth.

  2. Mi favorita de Polanski es “El pianista”, por como muestra un momento de la historia universal, como lo fue el nazismo.

  3. Emilio A. Morales says:

    Mi cinta favorita es “Rosemary’s Baby” por ‘pulenta’.

  4. Rodrigo Azócar Varela says:

    Las favoritas: “La Danza de los Vampiros”, que recuerdos viendo esta peli con mi hermano en tv abierta. “El Bebe de la Rosa Maria”, fuerzas malignas acechan y “El escritor fantasma”, gran película, política, suspenso y corrupción.

  5. Ignacio says:

    El pianista y the ghost writter excelentes

  6. Ignacio Martinez says:

    The ghost writter mi favorita.

  7. cesar cofre says:

    mis pelis favoritas de polanski son Oliver Twist, The Pianist y Bitter Moon

  8. Missael Godoy says:

    El pianista y el bebé de rosemary son mis favoritas

  9. paola espinoza says:

    Mis favotiras de polanski son ; “el inquilino” “repulsion” y “bitter moon”… la verdad me gustan todas, y creo que Polanski es un grandioso director, mi director favorito de hecho y por eso creo que debo ganarme una entrada.

  10. Mi cinta favorita de Polansky es The Ghost Writter, no porque sea joven, si no por que me fascina la forma en que el clima de la isla narra la historia.

  11. Francisco Jorquera says:

    Favorita “El Pianista”, y una que encontre muy extraña fue “The Ninth Gate”.

  12. francisca beltran says:

    Cuando ví el pianista por primera vez pensaba que era tipica pelicula nazi v/s judios ( que muchas no son para nada malas) pero cada minuto que pasaba en la historia me iba metiendo más y más, me encantaban sus escenas, fuertes, el diario vivir, como mataban a la gente porque sí, todo eso fue parte de la historia… Encuentro que la pelicula está muy bien rodada las escenas muy bien elegida, el actor para que decir…Me fascina esa pelicula, el señor Polansky se las mandó C:

  13. David Weapons says:

    de verdad notable, generalmente los resúmenes cinéfilos que asocian a Polansky siempre están sesgados por su vida personal, o las críticas a su persona en particular, no dejando ver la majestuosidad de su obra, gracias por eso.
    Si es por elegir una película “favorita” podría elegir entre “Rosemary Baby” y “The Ninth Gate” (sin restarle méritos a las demás claro está).

Comentar

Responder