Rogue One: Una Historia de Star Wars

Jueves, 15 de Diciembre de 2016 | 12:33 am | Comentarios (3)

Título original:

Rogue One: A Star Wars Story

Dirigida por:

Gareth Edwards

Duración:

133 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Felicity Jones, Mads Mikkelsen, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Wen Jiang, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris

Una película de Star Wars al año parece un milagro para millones: un regalo antes impensado, hoy una realidad. Nuevos bríos corren por los flujos creativos de la saga gracias a la adquisición de Lucasfilm por parte de Disney, y la posterior decisión de levantar producciones sin perder de vista los mayores triunfos pasados. Con una mirada y funcionamiento de franquicia similar al del MCU (Marvel Cinematic Universe), esta tercera etapa fílmica ya da muestras categóricas de estar construyéndose sobre cimientos firmes. J.J. Abrams devolvió a la saga a sus mejores días con el episodio VII hace tan sólo un año, y ahora otro buen talento hijo de este siglo aprovecha las posibilidades de este universo con la primera cinta liberada de la línea argumental principal, siempre vinculada a los jedis y al clan Skywalker.

“Rogue One: Una Historia de Star Wars” propone instalarse al medio de las dos trilogías, aunque con mayor vocación de apelar a las tres películas de los 70 y 80 que de unir deliberadamente ambas series. Su protagonista es Jyn Erso (Felicity Jones), una joven que siendo muy niña debió separarse de sus padres y unirse a un grupo de resistencia liderado por el veterano Saw Gerrera (Forest Whitaker). Son tiempos en que el Imperio tiene de rodillas a la galaxia, y la esperanza descansa en lo que puedan hacer los Rebeldes y miembros comprometidos como Cassian Andor (Diego Luna). Sin embargo, lo que trama el Director Imperial Krennic (Ben Mendelsohn) y sus superiores puede ser abortado, misión para la que Jyne será trascendental.

Un conjunto de nuevos personajes pasan al frente, con sus respectivas motivaciones y particularidades, en un relato que aborda algo que nadie había contado anteriormente en la saga; tal descripción representa un procedimiento habitual en la industria por estos días, que muchas veces remata en puro despilfarro. En el caso de la película de Gareth Edwards, el generoso cóctel de rostros inéditos asoma como relevante y se identifican como parte de la sustancia que tiene el filme. Jyn, sin ser quizás un personaje que pasará a la historia, se posiciona como una protagonista consistente, definida por su independencia y el dolor del pasado. Lo mismo se extiende al resto de los “buenos”, personas con heridas y con fuerzas intactas que se unen por un fin común; todo inserto en un paisaje adverso que no es explicitado, en razón que no es una cinta hecha para ajenos a la saga. La película se impone a esa primera dificultad y, en efecto, si con “Suicide Squad” vimos el peor modelo para unir a numerosos personajes en una trama a la fuerza –agrupados por un fin torpe y nunca bien justificado–, el guion de Chris Weitz y Tony Gilroy se las arregla para que todo se acerque a funcionar de modo orgánico y compacto.

El texto también demuestra habilidad para, argumentalmente, enlazar lo que suponemos se acabará relatando con hechos y líneas derivadas de los nuevos personajes. Desde la primera secuencia –un lujo a todo nivel, sobre todo de fotografía–, la película determina que viene lo que todos esperan, pero también otra anexión. Algo pasa, no obstante, que queda imposibilitada de consagrarse en una gran aventura, como lo fue “Star Wars: The Force Awakens” (2015). Con los saltos de espacio tradicionales de la saga, “Rogue One: Una Historia de Star Wars” introduce a sus protagonistas y expone sus cartas; se entretiene en eso durante un buen rato, hasta que se dirige hacia algo que parece menos difuso, pero que a la larga no es más que excusa para hacer todo más complejo. Ese intento por darle cuerpo a la historia a fin de cuentas termina siendo entre inofensivo y mecánico en casi todo momento. La historia no fluye con tranco lúcido y constante, sino que más bien cargada de pequeños accidentes que no permiten conectar de modo profundo con lo que se está viendo. No ayuda en ese sentido una irregular banda sonora de Michael Giacchino, muchas veces fuera del registro que exige la escena.

“Rogue One: Una Historia de Star Wars” no carga con la mochila de presentar elementos que luego tendrán desarrollo, está libre de las bromas que siempre aligeran la historia y hay cierta vocación por desplazar los límites que las anteriores películas han propuesto, todo eso es cierto; sin embargo, este primer spin off de Star Wars no halla el modo de ingeniárselas para ser una cinta que exude chispa y corazón. A eso sólo se acerca en el final, en parte porque –más allá de hacia dónde va la historia– se lucen adiciones, como la dupla conformada por Chirrut Imwe (Donnie Yen) y Baze Malbus (Wen Jiang), o también el trasfondo de la Alianza Rebelde.

En definitiva, la película es evasión más que rendidora, por supuesto, pero sus atributos son antes que todo funcionales. La principal noticia, después de todo, es que encarna la confirmación de que son buenos tiempos para ser fan de Star Wars. Las primeras impresiones respecto al rumbo de la saga se ratifican y permiten pensar que se vienen entretenimientos de primera. Ahora, vistos los dos primeros acercamientos de esta era Disney, se diría que esas esperanzas descansan sobre todo en los nuevos episodios de la franquicia más que en las futuras cintas de antología, las que podrán ser de buen nivel, pero difícilmente se ganen un espacio en la memoria.

Por Gonzalo Valdivia

Enlace corto:
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  1. “El texto también demuestra habilidad para, argumentalmente, enlazar lo que suponemos se acabará relatando con hechos y líneas derivadas de los nuevos personajes. ”

    Qué?

    Imagino que para Gonzalo resultó complicado escribir esta crítica sin dar spoilers de lo que sucede y cómo. Y estoy en desacuerdo con la reflexión final sobre la película y su naturaleza. Hace un par de años a Rogue One la habríamos llamado Universo Expandido; por su modo de narración, velocidad, desarrollo de personajes e inserción dentro del lore de SW, esta película dista del Canon Lucasiano más estándar. No es una cinta muy entendible para el que es foráneo del nerdismo SW y, entendiendo que apunta a un nicho menos amplio, la cinta es genial. Y como algunos críticos ya lo han comentado, …sólo superada por Empire Strikes Back, título que no siento para nada exagerado

    • el amenazo fantasmo says:

      di que eris ultra fan de star wars nomás, no sientas verguenza en afirmar que esta es una de las mejores de la saga y que los críticos de otros lados también son mejores, total hay caleta de canutos como tú allá afuera diciendo lo mismo sin siquiera ver los tremendos forados que tiene esta película. Está bien, es mejor que la saga de Anakin, pero verguenza debería darte el compararla con el Imperio, ni se le acerca. Hazte un harakiri laser

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