Riddick

Miércoles, 15 de Enero de 2014 | 10:21 am | No hay comentarios

Título original:

Riddick

Dirigida por:

David Twohy

Duración:

119 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Vin Diesel, Jordi Mollà, Matt Nable, Katee Sackhoff, Dave Bautista, Bokeem Woodbine, Raoul Trujillo, Karl Urban, Nolan Gerard Funk, Antoinette Kalaj, Keri Hilson

Alejado de la bulla de películas como “Gladiator” y “Mission: Impossible II”, en 2000 irrumpió una apuesta de ciencia ficción pequeña pero sorprendentemente cumplidora, “Pitch Black”. Si bien su paso por los cines no fue un suceso memorable, provocó un impacto de mediana magnitud, que permitió que cuatro años después llegara una secuela con cartel de superproducción, “The Chronicles Of Riddick”. En contra de las expectativas depositadas, esta no rindió según lo esperado, por lo que lo que siguió fue la suspensión de todo plan de seguir extendiendo la franquicia. Sin estos antecedentes desplegados, no se puede comprender a cabalidad el presente estreno, un retorno discreto que se propone volver sobre las raíces de la saga. Porque si la mayoría de las franquicias cuando llegan a ser RIDDICK 01trilogías han añadido ambición a la apuesta, esta serie de películas ha tenido un avance mucho más accidentado, que ha decantado en este tercer capítulo que ha pasado desapercibido.

Luego de ser víctima de una traición, Riddick (Vin Diesel) queda abandonado en un inhóspito planeta, acompañado nada más que de criaturas salvajes. Eso hasta que aterrizan un grupo de mercenarios que persigue  la recompensa ofrecida por su cabeza y un equipo que anda detrás de él para saldar cuentas pendientes. Provisto de tan sólo su fuerza y astucia, deberá hacer frente a ambos bandos para poder sobrevivir.

Hay pocos casos en el panorama fílmico de este nivel de agotadora insistencia, con una obstinación para volver sobre una ficción que no ha funcionado. El negocio del cine da para mucho y una de esas ramas es la porfía para meterle como sea productos a la galería. El público jamás ha enganchado con la saga de Riddick, pero se vuelve a intentar obtener éxito, en un esfuerzo tan inútil como intentar darle más comida a un recién nacido que está satisfecho.

RIDDICK 02Naturalmente, ese empecinamiento se paga. En este caso, con tener que trabajar con un presupuesto muy inferior al de la anterior película y similar al de la primera. El director enfrenta esto yéndose a la segura, tomando como primera decisión alejarse del segundo episodio, donde aspiró a más y convirtió todo en un enredo de proporciones. En “Riddick”, además de construir una historia que requiere poco de recursos técnicos y asombrosos efectos visuales, se la juega por acotar la historia y terminar con cualquier atisbo de complicación. Pero en su afán por simplificar las cosas, hace una cinta muy básica, muy precaria, muy pobre.

En concreto, las extensas dos horas de metraje están divididas en tres porciones bien marcadas, las que cuentan con  una consistencia desigual. Si la primera, en la que no intervienen más personajes que el protagonista, se sostiene con audacia gracias a un flashblack muy claro, durante la segunda la película se desmorona, puesto que el relato es entregado a la llegada y desarrollo del plan de los mercenarios. El filme se transforma en una lata en este tramo, principalmente porque los personajes son un chiste, incluso traspasando la línea de la caricatura. Sin embargo, la historia en términos generales no es todo lo tediosa que podría esperarse, en parte por un tramo final pasable. A pesar de la pobreza argumental y técnica de la obra, la narración es clara y no se pisa la cola. Lo poquísimo con lo que cuenta, lo suministra con relativa suficiencia.

RIDDICK 03“Pitch Black” fue uno de los primeros protagónicos de Vin Diesel, y quizás eso ha influido en que, junto con el director David Twohy, haya desarrollado como sea este tercer episodio. Hoy convertido en una megaestrella que vive casi únicamente de la saga “Fast & Furious”, claramente está cubriendo un capricho personal en vez de darle un nuevo impulso a su carrera. En un rol tan parco como el de Riddick, una masa de músculos como él puede disfrazar lo acotado de su registro. Y acá la tarea se le ve facilitada por el paupérrimo desempeño del resto del reparto, en el que pareciera haber una competencia por ser el más malo actoralmente.

Esta tercera película aterriza sus aspiraciones, optando por acercarse al espíritu y revivir la simpleza y efectividad de la primera. El problema es que, además de ya no contar ni con el frescor ni la novedad de esta, se queda en una jugada insuficiente. Las cosas como son: la primera tenía un punto de partida bastante más interesante que la de un tipo abandonado que llega a ser amenazado por unos idiotas con armas. Por lo precario de la premisa y los pocos y aburridos elementos con los que juega, “Riddick” se soporta con dificultad. Si a eso le agregamos que se extiende por dos horas, el desafío de mantenerse atento es una ardua tarea. Sólo su asumido espíritu de producto de segunda o tercera categoría la hace una cinta aguantable. En síntesis, un relato brutal, directo, donde no hay margen para sensibilidades ni honduras, pero desprovisto de todo interés. Se puede ver en una sala de cine, pero su destino ideal es el cable. Ahí puede ser una opción, si la programación no ofrece nada mejor, por supuesto.

Por Gonzalo Valdivia

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