Ricki And The Flash: Entre La Fama y La Familia

Miércoles, 9 de Septiembre de 2015 | 1:31 am | No hay comentarios

Título original:

Ricki And The Flash

Dirigida por:

Jonathan Demme

Duración:

101 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Meryl Streep, Kevin Kline, Mamie Gummer, Sebastian Stan, Ben Platt, Charlotte Rae, Rick Springfield, Doris McCarthy, Josh Tobin, Hailey Gates, Marlon Perrier, Christian Frazier

A propósito del último rol protagónico adjudicado por Meryl Streep, donde personificó a una anciana bruja en “Into The Woods” (2014), se levantó una breve polémica dentro de la farándula hollywoodense acerca de los roles que deberían ejercer las actrices de edades más avanzadas, dentro de un mercado reconocido por su fobia al envejecimiento y donde los papeles más codiciados están reservados para actores y actrices jóvenes, o que al menos lo representen –al precio que sea-. Dentro de este debate, si bien la actriz salió bien parada al ser mencionada como un ejemplo de “envejecer con dignidad”, queda un sabor amargo al visibilizar otra arista del reconocido conflicto de priorizar RICKI AND THE FLASH 01apariencia antes que calidad actoral. Y es justo aquí donde “Ricki And The Flash: Entre La Fama y La Familia”, bajo la dirección de Jonathan Demme –“The Silence Of The Lambs” (1991), “Philadelphia” (1993)-, de la mano de Diablo Cody como guionista, quien puede jactarse de haber debutado como tal en la aclamada “Juno” (2007), entra para dar una lección acerca de la versatilidad de roles que pueden interpretar actrices que se escapan del arquetipo ideal impuesto por el mercado hollywoodense.

Todo comienza cuando Ricki (Meryl Streep), líder de una banda de rock que acostumbra a tocar en un pequeño bar, pero que debe trabajar como cajera en un supermercado para poder pagar las cuentas, recibe el llamado de Pete (Kevin Kline), su ex marido, quien le informa del doloroso divorcio que está atravesando su hija Julie (Mamie Gummer), por lo que una visita de su madre podría ser el apoyo necesario para ayudarla en esta compleja situación. A pesar del poco dinero con el que cuenta, Ricki se las arregla para visitar a su familia, sólo para encontrarse con el rencor que le guardan su ex esposo, sus tres hijos ya adultos, y todos quienes sufrieron las consecuencias de los años de abandono tras la partida de una madre en búsqueda de su sueño.

RICKI AND THE FLASH 02Las familias disfuncionales, en particular los roles invertidos entre padres e hijos, son ya un lugar más que recurrente en cuanto a las producciones fílmicas de la última década, un campo en el que Diablo Cody es capaz de mantener el interés del espectador gracias a diálogos ingeniosos ejecutados por llamativos personajes, pero que en esta cinta no logran salvarla de caer en la obviedad de la trama y lo predecible de los desenlaces en cada situación. Sin embargo, cabe destacar el buen uso que da la guionista a los espacios que se abren dentro del argumento, para llevar a cabo sutiles alusiones a temas que se encuentran en la palestra de la crítica social. En este contexto, uno de los puntos altos de la película llega cuando se cuestiona la innegable diferencia con que se juzga a las madres cuando fallan en su rol parental, en contraste con la menor gravedad que se aplica cuando los mismos errores son cometidos por la contraparte masculina.

En cuanto a su realización, un aspecto destacable de la cinta es el esfuerzo de la producción para que cada interpretación musical de la banda ficticia que da nombre a la película sea ejecutada de forma real como parte del rodaje, y no como un arreglo artificial superpuesto encima como trabajo de post-producción. Esta decisión le valió al equipo un retraso de un par de meses en el inicio del rodaje mientras Meryl aprendía a tocar guitarra. Y si bien su desempeño en este ámbito deja bastante que desear, el realismo es bien agradecido en el producto final, además de compensarse bastante con la ya probada calidad vocal de la actriz. El resto de los integrantes de la banda –dentro de los que se cuenta al músico australiano de ya larga trayectoria, Rick Springfield- cumplen satisfactoriamente con su función, ejecutando tanto canciones originales de la película como también covers a conocidos RICKI AND THE FLASH 03músicos de la talla de Bruce Springsteen, además de permitirse sorprender con amagues de versiones rock a conocidas canciones de Lady Gaga y Pink, que inesperadamente logran calzar con el estilo de la banda. Es la suma de estos elementos lo que cargan la cinta de frescura y vivacidad, perfil con el que la actriz principal logra cumplir de agradable manera, comprobando que aún queda mucho terreno por explotar para las actrices y actores que dejan de cumplir con el limitado perfil exigido en el mercado del cine.

Es así cómo –con un conflicto que carece de antagonistas, salvo los defectos propios de cada personaje y los errores que han cometido en el pasado, pero presentado de forma ligera y dinámica-, “Ricki And The Flash: Entre La Fama y La Familia” se construye como una cinta fluida y agradable de presenciar, pero que, a pesar de todos sus adornos, no logra superar lo trillado de su argumento principal, defecto que le pesará enormemente para situarse como un trabajo memorable, siquiera dentro de lo mejor del año, pese a la trayectoria de quienes la hicieron posible.

Por Evelyn Munzenmayer

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