Respirar Helado

Jueves, 5 de Noviembre de 2015 | 10:29 am | No hay comentarios

Título original:

Respirar Helado

Dirigida por:

Carolina García Bloj

Duración:

68 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Documental

Independiente de la temática que aborde, el cine documental ha sido un permanente mirador de historias personales, colectivas y sociales. De este modo, experiencias, relatos y lugares ignorados o inadvertidos consiguen instalarse en la memoria, o al menos un pedazo de registro gracias a este formato. Sin embargo, aunque pareciera que el documental busca sobre todo mostrar realidades, generalmente ocultas, también existe una amplia preocupación por lo estético. Y esta dedicación es la que más se visualiza en “Respirar Helado”, donde si bien se expresa un deseo por lograr una armonía entre forma y fondo, la primera pareciera salir más favorecida. De este modo, en este documental nos RESPIRAR HELADO 01encontraremos una cinta que, aunque ilustra, ilumina y transmite la belleza del paisaje de Tortel, su interés por mostrar este fascinante panorama visual eclipsa las narraciones y experiencias de los habitantes de esa zona, dejándolos en un rol muy secundario y donde el espectador logra una sensación parecida a las visitas turísticas, disfrutando de la belleza del entorno, pero conociendo muy poco sobre quiénes viven en ese territorio.

“Respirar Helado” es el retrato de Tortel, comuna de la región de Aysén. En esta, la cámara se paseará ante su bella caleta, los cipreses que se despliegan a su alrededor, los bosques y el río Baker, pero también por las historias de distintas mujeres de la zona.  De esta forma, en la medida que conoceremos los diferentes horizontes de este lugar, también visualizaremos los trayectos y tareas cotidianas de sus habitantes, así como el intercambio de la comunidad a la Armada de cipreses por víveres.

Exhibida en varios festivales, “Respirar Helado” destaca por su interés en mostrar los paisajes naturales y las sensaciones que este evoca, dando tiempo a ahondar en la mezcla entre verde y humedad  de la zona. A pesar de que este es uno de los aspectos que más se puede atesorar del RESPIRAR HELADO 02filme, es también una de las decisiones que produce los mayores conflictos, porque, aunque se reconoce cómo se ha logrado rescatar y expresar estas atrapantes e imponentes panorámicas en la cámara, pareciera que la muestra de este ambiente no siempre coincide con lo que cuentan sus protagonistas, produciendo que sus propias reflexiones y vivencias queden ensombrecidas por los detalles maravillosos de la Patagonia.

Así, cuando una de las mujeres que narra cómo fue el abandono de su tierra natal o sus conflictos maternos, lo que se observa en la cinta no tiene que ver con la pena que la acoge, sino que algún hermoso rincón del sur, obstruyendo la conexión que podría sentir el espectador con la mujer que se abre para contar su historia. Esta no concordancia se visibiliza en casi toda la película, salvo en las escenas del intercambio de cipreses por víveres, donde lo contado se ajusta a la cinta, y tiene probablemente el mayor punto de choque cuando la narradora indica que no es muy agradable estar metida todo el día en el valle, mientras visualmente se muestra la naturaleza en sus formas más amables. De este modo, aunque se habla de ahogo, de hambre o tristeza, en medio de las imágenes de postal quedan oscurecidos.

RESPIRAR HELADO 03Lo visual, por supuesto, está documentado de modo bellísimo desde sus primeros minutos; vistas y detalles que rememoran al viejo eslogan sobre el sur y la magia. Ya sea a través de la caleta, los hielos o los barcos que se movilizan, lo mostrado constantemente remonta a los sabores y olores del invierno, sin embargo, muchas veces esta belleza es tensada por los comentarios de sus protagonistas. No obstante, aunque lo estético está muy atendido, cabe señalar que la mezcla de audio exige algunos cambios, en tanto existen momentos en que no se logra entender las voces, al punto de creer que se habla el otro idioma. Por otro lado, para el montaje y el guión la crítica es lo ya mencionado: esta discordancia entre la narración visual y oral puede que sea un ajuste intencional, pero de todas formas el documental no logra entregar esa intención con claridad.

“Respirar Helado” es contemplativa y sensorialmente atractiva, cautiva con su mirada del ambiente físico de Tortel, pero es difícil no recalar en cómo las historias de sus habitantes se difuminan y opacan entre montes y ríos, cuando ahí está el testimonio de que, en ese territorio lleno de verde y maravilla, oculta pasajes más tristes y profundamente enlazados con tramas sociales, como la poca preocupación por sectores más rurales y alejados de la metrópolis. De este modo, verla entrega un sabor parecido a visitar un lugar muy hermoso, pero donde conocemos muy poco sobre quienes viven en este, donde se construyen historias que atenuarían la alegría de quien viene de turista.

Por Javiera Quiroga

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