Remakes, la delgada línea entre éxito y fracaso

Sábado, 11 de Agosto de 2012 | 2:17 pm | Comentarios (2)
Remakes, la delgada línea entre éxito y fracaso

El remake no es algo nuevo en el cine. Para ser justos, ni siquiera es algo que haya surgido directamente ahí, todas las artes revisitan sus obras centrales, las reinterpretan y  resignifican. Para ser estrictos, un cover, una interpretación musical clásica o un montaje teatral, son esencialmente reinvenciones de cada artista, y nadie pone el grito en el cielo por un nuevo montaje de Macbeth u otro cover de The Beatles (bueno, en ese caso, no casi todos). En el sentido estético, la interpretación implica desentrañar el verdadero sentido de un objeto. En este caso, de una obra de arte, como es el cine.

La clave, lógicamente, está en quien interpreta la obra primigenia y decide rehacerla. La subjetividad en el artista es más importante que cualquier herramienta o técnica, y determina su trabajo de forma absoluta. En el cine, quizás la más socializada de las artes, la revisión de una historia ya contada puede generarse en circunstancias tan diversas y desarrollarse en condiciones tan contradictorias, que cualquier empresa que se proponga volver a contar una trama, transita sobre la delgada línea que separa el fracaso absoluto y el aplauso del público y la crítica.

Rehacer films es tan antiguo como la máquina para hacer cine, pudiendo considerar el primero a “A Wringing Good Joke”, título estrenado en 1899 y rehecho el año siguiente. En el desarrollo del arte (y negocio) cinematográfico, han surgido casos para todos los gustos: desde películas inmortales insultadas y convertidas en fiascos, como el remake-calco que realizó Gus Van Sant del clásico “Psycho” (1960 vs. 1998); pasando por obras que comparten reputación, calidad e incluso el nombre, como “Scarface”, primero de Howard Hawks y luego de Brian de Palma (1932 vs. 1983); hasta títulos que superan ampliamente, en fama y prestigio, a sus predecesoras, como “Ben-Hur”, que cuenta con versiones en 1907, 1925 y 1959, esta última la más famosa, con Charlton Heston y el récord de 11 premios Oscar.

Otra veta del remake se sienta en la obsesión idiomática de los norteamericanos que, por consumir poco y nada de cine subtitulado, toman “prestados” films extranjeros de calidad y buena taquilla, y los vuelven a realizar. Quizás el caso más destacable de estas reinvenciones está en “The Departed” (2006), película con la que Martin Scorsese logró su único Oscar como director, y donde unió la historia de la trilogía originaria de Hong Kong “Mou Gaan Dou” (2002), conocida en occidente como “Infernal Affairs”.

Hay que reconocer que la moda del remake está ligada con la nostalgia. En este sentido, la tendencia actual es a revisar todo lo que parió la década de los ochenta, desde la música, ropa y hasta las películas. En los últimos años, se ha vivido una avalancha de títulos que intentan recuperar aquellas historias que se creían envejecidas en los cassettes de VHS, actualizando los efectos especiales de cartón piedra a la tecnología del render computacional y el 3D. Hay ejemplos para todos los gustos, pero es difícil encontrar uno que supere al original en calidad. En taquilla el veredicto es más diverso: desde “Clash Of Titans” (1981 vs. 2010), que supo entender el cruce entre historia épica y uso de efectos especiales para llenar las salas y justificar una secuela; hasta “Conan The Barbarian” (1982 vs. 2011), “Nightmare on Elm Street” (1984 vs. 2010) “Fright Night” (1985 vs. 2011), que con una producción y efectos especiales de calidad, no lograron superar a sus predecesoras en las boleterías.

Lo más difícil en el terreno del remake, es filtrar el rumor de la información fidedigna. La Internet promueve el texto sin fundamento, ya sea para molestar (trollear) como para generar falsas expectativas, muchas veces de proyectos que se quedan en el aire. La lista es larga, e incluye datos sobre “Ghostbusters” (1984), informando desde un reinicio a una continuación de la trilogía; una nueva “Dirty Dancing” (1987), “Short Circuit” (1986), “Three Man And One Baby” (1987), “The Fly” (1986) y “Hellraiser” (1987). Entre los remakes ochenteros confirmados y ya en trabajo de preproducción, filmación o postproducción, se encuentran el reboot de “Highlander” (1986), protagonizado por Ryan Reynolds; “Red Dawn” (1984), donde Chris “Thor” Hemsworth retoma el papel de Patrick Swayze; y “Mad Max” (1979), donde el mismo director de la original, George Miller, habría prometido una especie de secuela-reinvención, con Tom Hardy y Charlize Theron en las cabezas del cartel. Incluso para 2013, ya está anunciado el estreno de la nueva versión de “Robocop” (1987), con un listado de estrellas que incluye a Gary Oldman, Hugh Laurie y Samuel L. Jackson, dirigidos por José Padilha, responsable de la brasileña “Tropa de Elite” (2007).

En este escenario surge “Total Recall” (“El Vengador del Futuro”, 2012), cinta que revisita el relato de ciencia ficción de Philip K. Dick y está emparentada con el film de culto dirigido por Paul Verhoeven, protagonizado por Arnold Schwarzennegger y estrenado en 1990. Esta nueva visión del clásico cuento de recuerdos suplantados, está dirigido por Len Wiseman, responsable de la saga Underworld, quien intentará alejarse de su antecesor, al centrar la acción netamente en una Tierra de un futuro post-apocalíptico, combinando acción trepidante y efectos especiales en concordancia con los tiempos actuales. Pese a la reticencia de los fanáticos de la ultraviolencia y el humor negro que Verhoeven plasmó en la primera cinta, es más que justo entregar el beneficio de la duda a esta nueva apuesta, y sólo luego del visionado se podrá dar una opinión fundamentada si fue un naufragio o un acierto.

Por Juan Pablo Bravo

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  1. Carmen Robles says:

    Buena nota, se agradece.

  2. Carmen Robles says:

    Yo estoy esperando el remake de “El gran Gatsby”

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