Red 2

Viernes, 27 de Septiembre de 2013 | 12:45 pm | No hay comentarios

Título original:

Red 2

Dirigida por:

Dean Parisot

Duración:

116 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Bruce Willis, John Malkovich, Mary-Louise Parker, Helen Mirren, Byung-Hun Lee, Catherine Zeta-Jones, Anthony Hopkins, David Thewlis, Neal McDonough, Xavier Laurent, Jong Kun Lee, Garrick Hagon, Tim Pigott-Smith, Brian Cox

La idea de reunir un super elenco está lejos de ser nueva en la industria, donde una jugada demasiado recurrente es que, a la hora de optar por darle comunión a estrellas, se suele incorporar sangre joven, casi siempre encarnada en incipientes figuras con menos destellos que una caja de cartón. Dicho esto, lo realmente inusual es que una cinta sea estelarizada exclusivamente por gente que lleva décadas de sobrevivencia en la industria. Del cine más reciente saltan a la memoria títulos como “The Expendables” (2010) y “Red” (2010), esta última una película de acción con tintes de comedia negra que resultó una grata sorpresa en su momento, y cuya secuela llega apuntando más alto.

En el arranque de esta segunda parte, el ex agente de la CIA Frank Moses (Bruce Willis) procura empezar una vida sin sobresaltos junto a Sarah (Mary-Louise Parker). Muy prontamente eso se esfuma, tras la reaparición de Marvin Boggs (John Malkovich), quien propone una misión que implica localizar un dispositivo nuclear portátil. La adicción a los tiros, explosiones y persecuciones es mayor, por lo que la resistencia a abandonar nuevamente la inactividad es nula, de manera tal que el equipo que triunfó en la primera entrega volverá a reunirse.

La película de 2009 consiguió un éxito que nadie vio venir (recaudó 199 millones de dólares, casi el cuádruple de lo que costó), pero que le hizo justicia a un filme con una vara alta de entretención, sostenida en la óptima sincronía entre humor negro y acción dura, sumado a la química concebida entre sus actores. Si bien en su secuela todo es más ambicioso y al lote, se mantiene una cuota estimable de diversión. Tal como en la primera, la historia se construye a partir errores, culpas y cabos sueltos del pasado, donde lo que reina son los ajustes de cuentas, armas antes considerada un mito, amores jamás concretados y, sobre todo, la nostalgia de la camaradería. Finalmente, lo único que tiene pleno asidero en el presente es el romance de los personajes de Willis y Parker.

La apuesta en esta segunda entrega es mayor, ya que se opta por erigir una trama de alcance global, tendencia cada vez más común en las secuelas de Hollywood y que ya está tornándose agotadora. La tónica es el salto acelerado y a ratos caótico de país en país, a lo que se adiciona un constante despojo y acomodo de caretas de su amplia galería de personajes, estrategia sabrosa pero no del todo lograda. Esto viene dado por un escurridizo y sobregirado guión, que es innegable se pasa de rosca, pero que mantiene el balance entre acción y comedia, y un esfuerzo por graficar atinada y coherentemente los vínculos entre sus personajes. Especialmente valioso es que, más allá de los innumerables brazos de la historia, lo que subyace es la relación matrimonial entre Frank y Sarah, de forma tal que las dificultades de la pareja continúan siendo el telón de fondo del filme.

Parte importante de la gracia de la película radica en la conformación de su elenco, pues está atiborrado de intérpretes de aplomo. A decir verdad, si estos papeles hubiesen caída en manos de otros actores de similar recorrido pero menor solidez, el resultado habría cambiado bastante. Bruce Willis, quien ha hecho carrera parodiándose una y otra vez, está en su salsa y cumple con el nivel aceptable que le vemos habitualmente. Es gente como John Malkovich, Helen Mirren, Mary-Louise Parker, Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones la con menos experiencia en estas tierras de nervio continuo, pero que no tienen inconvenientes para moverse como peces en el agua, en especial Malkovich, quien está en estado de gracia y estelariza los instantes más brillantes, en un registro similar al que mostrara en “Burn After Reading” (2008). También hay nuevas incorporaciones a la trama, siendo la más notable la de Hopkins y, la más innecesaria y tediosa, la de Zeta-Jones.

Con sus luces y sombras, no está nada de mal como modesta entretención para adultos, cualidad difícil de hallar en estos días. La acción se mantiene a buen nivel, aunque tiende a caer en ciertos excesos en los que no se precipitaba la primera, y la comedia causa gracia. Lo que impide un disfrute mayor es que no todos los caminos que toma resultan convincentes. Finalmente, acá encontramos sólo chispazos de agudeza. ¿Basta eso para decir que acá hay buen cine? No, ni de cerca. Porque en efecto no lo es, ni hay muchas intenciones de ello.

Probablemente lo mejor de “Red 2” sea el tono escogido: distendido, desvergonzado, donde en verdad todo da un poco lo mismo, incluso la extinción del mundo. Acá no hay mucho margen para lamentar a los muertos ni cantar victorias: todos van de un lugar para otro, sin más motivación que los deseos incontrolables e ingenuos (aunque algunos lo nieguen) de ir en busca de más adrenalina y balas. De jubilados, más bien poco; estos viejitos tienen que seguir trabajando, Hollywood no los soltará con facilidad.

Por Gonzalo Valdivia

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