Raíz

Jueves, 21 de Agosto de 2014 | 1:00 pm | No hay comentarios

Título original:

Raíz

Dirigida por:

Matías Rojas Valencia

Duración:

87 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Mercedes Mujica, Elsa Poblete, Cristóbal Ruiz, Celia Uribe, Eugenio Morales

Hace más de 50 años, el poeta nacional Jorge Tellier acuñó un término para definir sus trabajos: “Poesía Lárica”. Este concepto, tratando de hacer converger las múltiples acepciones que se le han tratado de dar, se refiere a la evocación del recuerdo de la edad perdida para el descubrimiento personal, y a la sensibilidad sobre las historias que tienen su lugar fuera del foco urbano. En uno de sus poemas, Teillier dice “…pues lo que importa no es la luz que encendemos día a día / sino la que alguna vez apagamos / para guardar la memoria secreta de la luz”. Esta frase en particular en la obra del poeta, calza muy bien para definir lo que significa una película como “Raíz”. El retorno a las raíces, el recuerdo de épocas olvidadas, la visión de la perspectiva inocente y la realidad implacable de un lugar determinado, son apuestas que aparecen como la bandera de lucha en esta producción. Alabada en el festival de San Sebastián 2013 y premiada con la máxima distinción en el Festival de Valdivia el mismo año, “Raíz” se erige como uno de aquellos títulos iluminados, que pueden marcar una clara tendencia hacia lo imperecedero por sobre lo desechable en el cine chileno.

RAIZ 01Amalia (Mercedes Mujica) es una joven residente en Santiago que, al conocer la noticia del fallecimiento de la mujer que la cuidó gran parte de su infancia, debe volver a su natal Puerto Varas para asistir al funeral. Ahí, el recibimiento de su madre (Elsa Poblete) con quien siempre mantuvo una difícil relación, traerá consigo el recuerdo inevitable, lo que llevará a la joven a plantearse cuál es la mejor forma de contribuir a la situación que se vive en la casa, pues Cristóbal, de 9 años e hijo de la fallecida, quien también vive ahí, ha quedado en el desamparo. De esta forma, y con la inmensidad de los parajes del sur de Chile como fondo, Amalia y Cristóbal iniciarán un viaje lleno de revelaciones, en la búsqueda de los familiares del niño para que puedan hacerse cargo de él.

En símiles proporciones, “Raíz” desliza a través del relato mismo y sus protagonistas un contraste permanente: desde las relaciones establecidas entre las personas, hasta las referencias a las condiciones socioculturales donde se ubica la historia. Este es un ejercicio más que interesante cuando el filme ya ha encaminado su rumbo y muestra el prisma de sus intenciones, despojado del prejuicio, y que no pasa de ser un ensayo honesto sobre tantas variopintas historias que pueden darse en un contexto real. Los paisajes de un sur imponente son los ideales para exponer con eficiencia este escenario, pues de él se pueden desprender varios recovecos visuales para transmitir con credibilidad el viaje introspectivo que emprende Amalia durante el transcurso de la cinta, la mirada imberbe de Cristóbal frente a su situación y el tan opuesto carácter entre algunos secundarios. La inclusión de la contingencia por medio de inteligentes pero algo forzados juegos de preguntas y respuestas, es un muy interesante acercamiento a la problemática secular de los pueblos originarios en tierras sureñas. El tratamiento que se le da a los objetos como símbolos de apego y desilusión, y también el lienzo poético que se le imprime a algunas secuencias, es un importante sello en el propósito del mensaje que se desea enviar.

RAIZ 02“En el sur, el tiempo pasa más lento”, dice la señora Chela, uno de los personajes más entrañables de la película. Como en la frase, en ella se puede ver reflejado el tono sosegado por el que se mueve “Raíz”, aportando con la sabiduría más sincera un valor inconmensurable al filme. Los trabajos de cámara resultan fundamentales para comprometer el carácter íntimo del relato, permitiendo así que los personajes, a través de múltiples primeros planos, se desenvuelvan principalmente a través de la expresión facial para mostrar sus distintas personalidades. La austeridad de los diálogos a nivel de contenido, y lo escueto de los mismos en términos de aparición, suponen al gesto como elemento esencial como base en la disposición de emociones que pudiese desencadenar un giro inesperado; la plena asertividad con la que se trabaja este recurso, sitúa la historia en un terreno en donde lo empalagoso no tiene lugar alguno.

Para complementar la permanente intención de otorgar la cercanía visual necesaria para la proporcionalidad con la trama, la utilización de ruido ambiente para entregar naturalidad, y las imágenes que se nos presentan en una cromática dibujada en escala de grises prácticamente en todas las escenas con tinte contemplativo que tienen lugar en la cinta, terminan por situar al espectador en una postura de susceptibilidad frente al devenir de la historia y sus personajes. La empatía que logra despertar “Raíz” por medio de estas herramientas es merecedora de todo visto bueno.

RAIZ 03Si bien la película tiene algunos puntos sobre los cuales se pueden hacer reparos, principalmente en el apartado técnico, esto se puede ver excluyentemente como aspectos a mejorar en las próximas producciones de un novel realizador como Matías Rojas, que en la ponderación más certera, lleva con perfecta habilidad un título maravilloso. Lo que se le exige a los realizadores nacionales en este momento, en donde cualquier movimiento es importante para la estructuración definitiva de nuestra cinematografía, es que propongan historias originales y coherentes, y no reescriban la mala copia de la mala copia. Fueron casi 30 los años de estancamiento creativo en nuestro país en tiempos de dictadura, y hoy está la posibilidad cierta de tratar otros temas que aporten a una nueva identidad por sobre el retrato de un genocidio; aquí es necesario y hay espacio para trabajar con todos los géneros, mientras más sea la diversificación, mucho mejor.

Por Pablo Moya

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