Quiero Matar A Mi Jefe 2

Jueves, 27 de Noviembre de 2014 | 11:43 am | No hay comentarios

Título original:

Horrible Bosses 2

Dirigida por:

Sean Anders

Duración:

108 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jason Bateman, Charlie Day, Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Kevin Spacey, Christoph Waltz, Chris Pine, Kelly Stables, Kelly Stables, Suzy Nakamura, Brianne Howey, Romina, Brendan Hunt, Alyssa Preston, Brandon Richardson

Las secuelas de comedia están siendo reinventadas, logrando éxito sin necesariamente quedar bajo la sombra de su antecesora. El ejemplo más claro y reciente, es la cinta que juntó nuevamente a Jonah Hill con Channing Tatum, “22 Jump Street” (2014), segunda parte de la exitosa “21 Jump Street” (2012). El seguimiento con el guión anterior, las constantes referencias entre películas y una evolución adecuada de los personajes, permiten afianzar al espectador con un estilo marcado, ideas positivas preconcebidas y sorpresas al final. Algo bastante parecido ocurre con “Quiero Matar A Mi Jefe 2”, secuela de “Horrible Bosses” (2011), que seguía la historia de tres amigos asfixiados por sus trabajos y sus jefes que les hacían la vida imposible.

HORRIBLE BOSSES 2 01Con la invención del “Shower Buddy” y un nuevo negocio en sus manos, Nick (Jason Bateman), Dale (Charlie Day) y Kurt (Jason Sudeikis) se quieren convertir en sus propios jefes para siempre. Luego de salir por televisión, consiguen que el inversor Bert Hanson (Christoph Waltz) se interese en su incipiente empresa. Sin embargo, son estafados y, luego de buscar consejos con el ex jefe de Nick, Harken (Kevin Spacey) y Dean MF Jones (Jamie Foxx), ingenian un plan para recuperar su dinero: secuestrar al hijo del inversionista, Rex Hanson (Chris Pine).

A pesar de lo que se pueda creer, esta secuela llega bastante alto, casi tocando la vara que dejó la película anterior. La premisa en general, pese a que es un poco floja y bastante menos chispeante, logra desarrollarse rápidamente entre escenas avaladas por personajes construidos desde las ocurrencias del guión. Funciona y causa gracia. Y aunque no es un requisito obligatorio haber visto la primera, sí se aconseja hacerlo para no perder todas las referencias que forman parte de las secuencias. Los puntos fuertes, de hecho, se fundamentan desde lo que vimos en la cinta anterior.

HORRIBLE BOSSES 2 02Sin embargo, se debe hacer una retrospección en cuanto a los temas sensibles que forman parte de la película. Si bien no es en su totalidad, hay un excedente de bromas subidas de tono que toman el sexo e incluso la violación como juego, hecho reprobable por lejos, más aún cuando actualmente existe una abundancia de campañas de concientización acerca de este serio delito. Tanto como en la primera, la mayoría de estas escenas las lleva a cabo el personaje ninfómana de la Dra. Julia. Siendo este el principal problema que tiene la cinta, se podría haber ideado alguna salvaguarda para no tener que recurrir a lo intolerable de algunos momentos, que los hay, y triunfar limpiamente con otros recursos.

Los actores que participan, algunos reciclados de la primera película y otros nuevos, entregan una nueva arista que construye y demuestra la versatilidad de la mayoría (Spacey, Foxx, Pine, Waltz) y recalca la de aquellos que estarán en la comedia para siempre. Así y todo, la historia es graciosa y, más importante aún, cómica. No se convertirá en un hito ni mucho menos, pero por el momento cumple con su fin y eso es lo que cuenta.

HORRIBLE BOSSES 2 03Los otros tipos de referentes que lleva consigo y que amistan a “Quiero Matar A Mi Jefe 2”, se logran desde la utilización de música popular contemporánea (trap, electrónica y hits del momento) como parte de la musicalización de varias escenas importantes y que, de una u otra forma, rompen la posible seriedad y entretienen desde distintos ángulos.

Pese a que ya no es una historia sobre lo horrible de tener jefes, más cuando estos son desadaptados sicópatas y crueles seres humanos, toma elementos dominantes de su predecesora para construir un nuevo relato casi fresco y visualmente atractivo, donde los personajes están conectados entre sí y donde la gracia se cimenta desde la ingenuidad y simpleza de los tres personajes principales y la mala suerte que los persigue. Tampoco es que se le pueda pedir más.

Por Daniela Pérez

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