Proyecto 666

Jueves, 14 de Enero de 2016 | 2:31 am | No hay comentarios

Título original:

Exeter

Dirigida por:

Marcus Nispel

Duración:

91 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Stephen Lang, Kevin Chapman, Gage Golightly, Kelly Blatz, Brett Dier, Brittany Curran, Meredith Prunty, Nick Nicotera, Keith Arem

Hay ocasiones en que las apariencias engañan y una película descrita como parte de un género en particular termina siendo otra cosa muy diferente, ya sea por una decisión notoria de la producción o del guión, o dependiendo del lugar desde el cual el espectador se ubique a mirarla y pensarla. Esto sigue pasando con la mayoría de las películas de terror, cuya fama es –porque así se ha querido– pésima. El horror cuenta con un sinfín de subgéneros, y existen híbridos que funcionan, como el found footage, fantasmas, gore, survival, las casas embrujadas, lo paranormal y sobrenatural, pero cuando se pretende hacer una cinta de terror humorística sin caer en lo de “Scary Movie” (2001), no queda mucho espacio. Lo triste, sin embargo, es cuando el fin no era la comedia, pero de todas formas se cae irremediablemente en ella. El ejemplo más reciente es “Proyecto 666”, que podría resumirse a “cuando los protagonistas de cualquier película de adolescentes fiesteros organizan una fiesta en un asilo mental abandonado, con resultados paranormales.

EXETER 01Años atrás, la escuela Exeter para Mentes Aquejadas se hizo conocida por las historias de abuso en contra de sus pacientes. Hoy, abandonada y en estado de deterioro, es mantenida por un grupo religioso compuesto por varios voluntarios, presididos por el Padre Conway (Stephen Lang), y entre los que se encuentra Patrick (Kelly Blatz). Cuando sus amigos se enteran que la escuela quedará vacía por el fin de semana, organizan una mega fiesta en la cual, al terminar, se quedan siete personas. Intrigados con las leyendas del asilo mental, deciden hacer una sesión de levitación que les traerá terribles consecuencias demoníacas, siendo testigos de la historia oculta del lugar.

El director Marcus Nispel ha construido con el pie izquierdo su fama: fue quien dirigió los remake de los clásicos de terror de 1974 y 1980, respectivamente: “The Texas Chainsaw Massacre” (2003) y “Friday The 13th” (2009), logrando poca aceptación por parte de fanáticos, entusiastas y conocedores del género. Si bien “Proyecto 666” es apenas su segunda producción original, dista mucho de lo esperado por un hombre que ya ha incursionado en la temática. Una y otra vez se cometen los mismos errores que le quitan más y más validez a un género que puede entregar mucho –como quedó demostrado en “It Follows” (2015)–, que simplemente terminan por ser un tira y afloja entre la risa y el aburrimiento fatal. Y es ahí donde nos quedamos pensando: “¿Es esto una comedia disfrazada, o realmente una pésima, pésima película?”

EXETER 03Los personajes no tienen sustento, gracia, identificación o parámetros; se mueven según sea lo más conveniente para el relato evidente, sin ocuparse de un trasfondo efectivo y dejan tras sí más dudas de las que deberían. Por otro lado, pese a que los efectos en general son aceptables e incluso algunos sobresalientes, hay una serie de fallas de continuidad evidentes tanto en la trama como en los cortes, que se acrecientan con un ritmo odiosamente irregular. Mucho close up sin razón, mucho corte esporádico y cambios de escena que más parecen estar hechos por un púber en el editor de su computador que por un profesional con experiencia en el asunto.

“Proyecto 666” parece ser una mala broma, una cinta pobrísima en argumento, personajes y desarrollo; no se ve un esfuerzo real por entregar una historia completa, sin agujeros argumentales, bien trabajada o, al menos, decentemente armada. Si bien se trabaja con poco –presupuesto e imaginación–, la nula capacidad de asombrar, asustar o siquiera enganchar de alguna forma queda al descubierto en los primeros minutos y se mantiene a lo largo del filme. A menos que al espectador le guste observar adolecentes ingenuos, necios y, por qué no, estúpidos, gritando y sufriendo de muchas maneras, sinceramente no hay más razones para darle una oportunidad. Pero, por otro lamentable lado, ¿qué más podemos pedir?

Por Daniela Pérez

Enlace corto:

Comentar

Responder