Posesión Satánica

Miércoles, 3 de Octubre de 2012 | 4:57 pm | No hay comentarios

Título original:

The Possession

Dirigida por:

Ole Bornedal

Duración:

92 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Jeffrey Dean Morgan, Natasha Calis, Kyra Sedgwick, Madison Davenport

Producida por Sam Raimi, llega esta historia de terror que, sin aportar nada nuevo al género, se instala como una más de las tantas cintas de maldiciones y posesiones de espíritus malignos que ha visto el cine de terror en las últimas décadas, sustentando su premisa y desarrollo, en el filme que instauró el canon a seguir en cuanto a los relatos de niñas poseídas y los rituales para salvar sus almas, que no es otro que “El Exorcista” (1973).

Clyde (Jeffrey Dean Morgan) acaba de separarse de Stephanie (Kyra Sedgwick), con quien tiene dos pequeñas hijas. Asentándose en un nuevo lugar para vivir, Clyde recorre una venta de garaje para comprar muebles para su hogar. En el lugar, Em (Natasha Calis), hija menor de Clyde, encuentra una antigua caja que llama su atención y decide llevarla a casa. Desde ese día, la familia comenzará a vivir la peor pesadilla de sus vidas, cuando una serie de escalofriantes acontecimientos los lleven a descubrir que la pequeña Em ha sido poseída por un demonio.

“Posesión Satánica” está llena de lugares comunes, desde la niña diabólica con el pelo largo, en plan “Ringu” (“El Aro”, 1998), hasta las manifestaciones del espíritu intruso, ya sea provocando portazos por la casa u obligando a su anfitriona a maldecir y a comportarse como un animal rabioso en la mesa. El trabajo de dirección del danés Ole Bornedal, se limita a seguir al pie de la letra cada uno de los pasos que estamos acostumbrados a ver en este tipo de propuestas, cayendo en lo predecible, y pero aún, en lo aburrido. El abuso de los fundidos a negro, que sólo sirven para aletargar aun más lo que sabemos va a venir, y la pulcritud que impregna a su fotografía y puesta en escena, sólo resta intensidad a la atmósfera siniestra que hubiese funcionado mucho mejor a la hora de transmitir el horror por el que pasan los personajes. Pareciera que  Bornedal estaba más preocupado de que su película pudiera ser apta para todo público, más que contar un buen relato de terror.

El filósofo esloveno, Slavoj Zizek, en su genial documental “The Pervert’s Guide To Cinema” (2006), cuenta que para dilucidar la trama de fondo de cualquier película de horror, hay que quitar el factor del “horror” y echar un vistazo a lo que nos queda. En el caso de “Posesión Satánica”, la historia trata sobre el sufrimiento de una familia luego de una ruptura y el cambio que debe hacer Clyde con su vida, poniendo como prioridad a los suyos por sobre el trabajo. Como metáfora, la película funciona y los acontecimientos logran dar forma al arco del personaje, convirtiéndose en el punto más interesante de la cinta, mucho más que el factor terrorífico, que pasa a un segundo plano por culpa del cliché.

“Posesión Satánica” funciona, y cómo no hacerlo si sigue la receta canónicamente. Funciona, pero no sorprende, y salvo los efectistas golpes de sonido, que por muy cantados que estén siempre terminan provocando un salto, los nervios ya están curtidos y no se dejan mermar ante una fórmula que necesita de una urgente renovación.

Por Sebastián Zumelzu

Enlace corto:

Comentar

Responder