¿Por Qué Él?

Jueves, 22 de Diciembre de 2016 | 1:31 am | No hay comentarios

Título original:

Why Him?

Dirigida por:

John Hamburg

Duración:

111 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Andrew Rannells, Zack Pearlman, Griffin Gluck, Adam DeVine

Considerando todos los elementos en juego, el marketing de las películas dirigidas a las masas es casi tan esencial como contar con actores conocidos que muevan público a las salas. A pesar de ello, en estos tiempos en que los estrenos son cada vez más seguidos, no siempre se alcanzan a advertir esfuerzos que salgan de lo que acostumbramos a ver. Por eso, desde que hace aproximadamente un mes se anunció que llegaría a nuestras salas una película hollywoodense de comedia subtitulada al ‘chileno’, inmediatamente se generó un gran revuelo en redes sociales, entre personas a favor de la sátira localizada y otros en contra de leer nuestras groserías como parte de un relato ajeno. Buena o mala idea, este experimento centró la atención del público generando curiosidad por una cinta que, de haber llegado en condiciones normales, sería una comedia-tipo más agregada a la ya extensa cartelera. Y ¿es un experimento exitoso?

Stephanie Fleming (Zoey Deutch) decide presentar a la familia a su nuevo novio, Laird (James Franco), un millonario empresario de videojuegos sin filtro aparente. Su chocante forma de ser pondrá de cabeza a sus sobreprotectores padres, Ned (Bryan Cranston) y Barb (Megan Mullaly). A pesar de todo, aceptarán darle una oportunidad a Laird pasando las festividades de Navidad en la excéntrica casa del –posible– yerno.

John Hamburg es uno de los escritores que estuvo a cargo del guion contemporáneo de “Meet The Parents” (2000), y que trabajó en la forzada trilogía de la comedia. Por ello, ahora incursionando en la dirección de una película que trata la dinámica hija-presenta-novio y padre-desaprueba, se hace notoria la adaptación de dinámicas ya probadas con maniobras cada vez más grotescas enfocadas a un público menos escandalizado, pero que recae ilusamente en las consecuencias del efectismo fácil. Ese nefasto reciclaje que es forzado a funcionar es uno de los principales problemas de “¿Por Qué Él?, cuya gracia formal –como pasa en este tipo de producciones– radica en ciertos gags aislados o medianamente armados que producen una reacción hilarante, pero momentánea.

Si bien Bryan Cranston hace lo posible por elevar lo mediocre del guion, realmente son pocos los momentos en que verdaderamente logra apoyar las escenas pobremente escritas, tijereteadas y pegadas en lo que se nota un trabajo poco prolijo. Hay un acto en particular que nos recuerda a su época dorada en “Malcolm In The Middle” (2000) por la que podríamos satisfacernos en que todo valió la pena, pero los problemas argumentales, sumado a las evidentes deficiencias en edición y continuidad, van cavando anticipadamente la tumba. James Franco también hace lo suyo, a su particular manera, por evidenciar la soltura y habilidad con que es capaz de interpretar a un personaje especial, sin pelos en la lengua y con más groserías que artículos. Aunque le salga natural y sea gracioso –punto a favor– tras tanto tiempo en pantalla con el mismo juego, lo repetitivo atrofia la conducción del relato, evidenciando una primera mitad mejor trabajada y más entretenida que la segunda.

Ahora bien, el principal enganche con que esta producción llega a nuestro país radica en la utilización de subtítulos adaptados a nuestro lenguaje particular. “Nica”, “tío” y “buena” son algunas de las palabras que más se repiten dentro del relato, comunes en nuestro hablar pero extrañas al leer, además de los innumerables garabatos que el antagonista principal ocupa a destajo. Después de que lo curioso es saciado, y especialmente para aquellos que entienden en mayor medida el inglés, estos subtítulos no hacen más que distraer y desenfocar las ideas que se pretenden transmitir en los diálogos. A menos que haya gente que logre abstraerse totalmente de lo que se escucha, este llamativo intento no consigue convencer, salvo un particular y corto chiste que junta nuestra contingencia educacional y se adapta al contexto. Pero más allá de eso, los “cachai” o la traducción forzada no tienen mayor idoneidad ni razonamiento.

Es cierto: es molesto leer extranjerismos españoles o mexicanos, pero presionar nuestro habla para que calce no sólo en un medio tan grande como el cine, sino que en un contexto que, querámoslo o no, proviene de otro país tampoco es lo correcto. Lo mejor es siempre optar por la redacción del español neutral que compartimos entre naciones hispanas, adaptando las muletillas propias del país de procedencia al vocabulario común. Claro está que siempre habrá palabras o frases sin traducción literal, y es ahí donde se podrían permitir ciertos beneficios para que el público territorial se sienta más parte del relato, accediendo a que palabras o groserías más complejas sean adaptadas al equivalente local, según el contexto.

Pero ni contar con un cast mayormente entregado, con una gran cantidad de cameos a estrellas de música, cine e incluso empresarios renombrados, o con una llamativa propuesta salvan a una historia coja, llena de agujeros argumentales y completamente desechable tras las excesivas casi dos horas de duración. “¿Por Qué Él?” es un ejercicio bastante pobre en logros conceptuales y cinematográficos, que si bien puede sacar un par de risas, no obtiene mayores resultados como otras comedias de su mismo género o ambición. Es un relato que deja más dudas que certidumbre, y ciertamente, la que más se nos repetirá en la cabeza durante todo el metraje será “¿y por qué Bryan Cranston?”.

Por Daniela Pérez

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