Polvo de Estrellas

Jueves, 11 de Junio de 2015 | 12:46 am | No hay comentarios

Título original:

Maps To The Stars

Dirigida por:

David Cronenberg

Duración:

111 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Julianne Moore, Mia Wasikowska, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams, Carrie Fisher, Evan Bird, Sarah Gadon, Emilia McCarthy, Jayne Heitmeyer, Justin Kelly, Amanda Brugel, Ari Cohen, Clara Pasieka, Joe Pingue, Donald Burda

Cuna de un mito bizarro tras otro, escondite de dobles vidas, una selva de donde salvos salen muchos pero sanos pocos; Hollywood es un universo deslumbrante en términos románticos y narrativos. Tras bambalinas se deben entretejer historias de un calibre de extravagancia tal, que quizás ni siquiera queremos enterarnos del todo, pero el asunto es que sí tenemos un esbozo de idea, y aquel que no, simplemente vive bajo una roca. Es un secreto a voces que, cuando se apagan las luces, aparecen verdades incómodas, por lo que la temática, de novedosa, ha perdido bastante.

MAPS TO THE STARS 01Construido como relato coral, el argumento lo conforma Agatha (Mia Wasikowska), una misteriosa chica que arriba a Hollywood y en el proceso se involucra con Jerome Fontana (Robert Pattinson), un aspirante a actor, Havana Segrand (Julianne Moore), delirante actriz obsesionada con reversionar el papel que interpretó su famosa madre, y el matrimonio Weiss (John Cusack y Olivia Williams), padres de Benjie (Evan Bird), estrella infantil drogadicto.

Tratar con directores atípicos como David Cronenberg es complejo, ya que, como el sujeto inteligente que ha probado ser, el potencial que prometen sus atrevidas propuestas no es infundado. No adhiere a un estilo de cine intachable y querible, y su mérito, en efecto, radica en eso. Progenitor de obras difíciles y a ratos francamente descolocantes, el realizador ya nos tiene condicionados ante el endeble nivel de amabilidad que poseen sus cintas. Sin embargo, esto no garantiza que todo lo que se le ocurra valga la pena de tolerar sólo porque su apellido figura en los créditos. Es cosa de chequear su anterior entrega, “Cosmopolis” (2012).

MAPS TO THE STARS 03El principal dilema con “Polvo de Estrellas” es que, aunque se le agradece que satirice sin misericordia un mundo sumamente idealizado por la masa, emana un aroma a autoproclamada astucia que, para ser ciertos, no es tal. ¿El motivo? Su oferta, relevante para una minoría y distanciada. Se aguanta el carisma impersonal del film, ya que la inexistente empatía –por no decir rechazo- que generan los personajes es una vía válida; de hecho, es coherente con la intención autoral. Pero para que este pequeño gran detalle se sustente, al menos la materia dura y pura de la película debiese ser atractiva, lo que no sucede.

Es que las desventuras de sus caprichosos protagonistas nos resultan indiferentes. Los líos y crisis que alimentan las tramas en medio de lujos obscenos, interrelaciones turbias y, en general, una realidad tan inalcanzable que parece una dimensión paralela a la de los simples mortales, son fastidiosos y olvidables. Ya sabemos que allá en la meca del cine la gran mayoría oculta secretos y trancas que están a millas del glamour que brilla en las alfombras rojas, y sus creadores pecan al creer que nos están revelando el submundo más insospechado jamás.

MAPS TO THE STARS 04Como gran acierto están las actuaciones, cualidad infaltable en las producciones de Cronenberg, hay que decirlo. Encabezado por una brillante Julianne Moore (mencionarla y llamarla brillante es básicamente una redundancia a estas alturas de su carrera), el célebre elenco trabaja por dar en el tono de sus arquetípicos roles respectivos, y triunfan, dando vida a gente odiosa pero creíble. Tanto así, que incluso el perpetuo apático de Pattinson nos enseña un porcentaje de humanidad. Wasikowska queda al debe, pero no sólo en esta ocasión: es una actriz espontánea, pero su aura cándida y cara de niña buena que al parecer se trae algo entre manos, ya se han vuelto lugares comunes.

Estrictamente como meta-relato es un ejercicio sugerente; una producción hollywoodense recurriendo a súper estrellas hollywoodenses para darle cuerpo a una sátira sobre el detrás de la fama en Hollywood. Pero dentro de ese mismo paradigma segmenta su alcance, y da la impresión que se hizo con una arrogancia intelectual adrede: parece estar muy consciente de que está hecha por cinéfilos, para cinéfilos. Y arrogancia es, puesto que su tratamiento políticamente incorrecto, con sus situaciones extrañas y diálogos cargados de humor negro y bromas internas que aluden a la industria, gritan una camuflada sed de premios por tamaña osadía que tanto goza la crítica snob. Su autoconciencia no pasa desapercibida (aunque así lo crea), y por cierto que molesta.

Por María José Álvarez

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