Papeles En El Viento

Jueves, 12 de Noviembre de 2015 | 10:52 am | No hay comentarios

Título original:

Papeles En El Viento

Dirigida por:

Juan Taratuto

Duración:

98 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Diego Peretti, Pablo Rago, Pablo Echarri, Diego Torres, Paola Barrientos, Cecilia Dopazo, Daniel Rabinovich, Cacho Buenaventura

Son muchos los recuerdos que la figura del hace poco fallecido escritor, Eduardo Galeano, logra evocar, sin embargo, es a través del fútbol que el uruguayo siempre podrá ser reconocido fácilmente, sin la necesidad estricta de conocer el fondo de su obra. Y es que el autor de “Las Venas Abiertas De América Latina” (1971) sentía tanta pasión por este deporte como The Rolling Stones la siente al cobrar millonadas por sus conciertos, por lo tanto, en las ocasiones para defender el valor de la pelota, Galeano permanentemente fue el primer paladín de la causa. El escritor entendía al fútbol como un asunto transversal, no como el simple acto de patear un balón buscando llegar al fondo de una red; de la melancolía al final de un partido, de la única religión que no tiene ateos y del incomparable vacío de un estadio sin público, hablaba el oriental refiriendo al deporte rey. Todo lo anterior es lo que precisamente intenta transmitir “Papeles En El Viento”, una película que también concibe al hincha en sujeta simbiosis con el balompié.

PAPELES EN EL VIENTO 01La historia es así: el Mono (Diego Torres) es un ingeniero hincha de Independiente, que decide invertir comprando el pase de un jugador que pintaba para crack: Mario Pittilanga. Tras ser víctima de un cáncer, el Mono muere, dejando la carta del futbolista en manos de su hermano Fernando (Diego Peretti) y dos amigos muy cercanos, Mauricio y el Ruso (Pablo Echarri y Pablo Rago). Si bien todos son apasionados por el fútbol, es muy poco lo que saben del negocio tras este, siendo aquello un problema porque Pittilanga –quien no era tan buen jugador como se creía- costó 300 mil dólares, plata que estaba prevista para el futuro de Guadalupe. Así, los amigos tendrán que buscar una fórmula para que el jugador se pueda proyectar, inclusive si con ello terminan cayendo en la lógica de “el fin justifica los medios”.

Basada en el libro de Eduardo Sacheri que lleva el mismo nombre, “Papeles En El Viento”  comienza planteando un contexto que es, a lo menos, improbable. Más allá de que las relaciones fraternas sean presentes en la comunión de estos cuatro amigos, el relato desde el principio se puede advertir casi inverosímil, dadas las circunstancias en que se mueven los personajes, unos que, por más unidos que se muestren, terminan haciendo un paralelo entre historias individuales que lucen más bien disociadas, con poca consistencia, como si el curso de cada uno de ellos perteneciera a diferentes películas. Sin engaños mediante, el título se exhibe como un drama a partir de sus primeras imágenes, conduciendo al género hacia un devenir mucho más sentimental del que debería; “¿Estás PAPELES EN EL VIENTO 02preparada? Mira que no se te va a borrar más”, le dice Fernando a su sobrina cuando la lleva por primera vez al estadio, sintiéndose aquellas frases de una manera, en vez de justificadas, perjudicadas por el tono que encaja la cinta durante su mayor porción.

Asimismo, “Papeles En El Viento” es demasiado ambiciosa en su estructura narrativa, algo que choca con el objetivo de proponer un relato limpio o más dinámico. El marco de la historia se encuentra bien definido, pero la forma en la que se va desarrollando llega a  restar créditos: los saltos temporales y los flashbacks que el film escoge ubicar no se encuentran bien refinados, introduciéndose de una manera que se percibe tosca. En ese sentido, algunas escenas quedan desacopladas, desplazando los motivos iniciales del largometraje cargados por Guadalupe, un personaje que sólo se ve a cuentagotas dentro de la película. También, la intención de resolver conflictos con diferencia cronológica podría confundir a más de un espectador, indistintamente que las respuestas lleguen en algún momento. Lo último acaba por hacer un flaco favor a la capacidad de sorpresa de la cinta, que se subraya predecible hacia su desenlace.

PAPELES EN EL VIENTO 03Ahora bien, trascendiendo los errores en el modo que utiliza, “Papeles En El Viento” tiene las virtudes para encantar a los que somos hinchas del fútbol, y quizás también a los que no lo son tanto. Siendo una película muy identitaria de su país, donde se respira ese deporte en cada rincón, el relato efectivamente logra hacer una semblanza de lo que significa esta fiesta universal con todas las aristas que se tienen en torno al balón: las traiciones en un medio que fuera de la cancha es muy violento, el negociado que subyuga al jugador menos aventajado a ser carne de cañón, la influencia perversa de los medios de comunicación para levantar la imagen de un futbolista y, finalmente, lo que más importa, el sentimiento indescriptible que soslaya toda conciencia cuando vas a alentar al equipo de tus amores cada domingo.

En definitiva, “Papeles En El Viento”, teniendo una cuota desmedida de edulcorantes y errando varias veces la forma en cómo presenta sus argumentos, podría llegar a ser una buena alternativa para quienes vibran con el juego que tanto gustaba a Eduardo Galeano, quien también recibe una suerte de homenaje en la cinta. Si tuviésemos que elegir una frase para resumir el fondo de esta historia, tal vez sería “La pelota no se mancha”, dicha en su tiempo por Diego Maradona, un personaje que parece, sólo parece, sabe de estas cosas.

Por Pablo Moya

Enlace corto:

Comentar

Responder