Operación Ultra

Jueves, 15 de Octubre de 2015 | 1:57 am | No hay comentarios

Título original:

American Ultra

Dirigida por:

Nima Nourizadeh

Duración:

96 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Connie Britton, Topher Grace, John Leguizamo, Walton Goggins, Bill Pullman, Tony Hale, Stuart Greer, Monique Ganderton, Lavell Crawford, Michael Papajohn, Nash Edgerton

Por más que la relevancia de los actores sobre el resultado final de un largometraje sea menor respecto a la de otras figuras, como las del director o los guionistas, es mucho más frecuente que el éxito o el fracaso de una determinada cinta se termine endosando a las personas que aparecen frente a la cámara, y no tras ella. ¿De qué otro modo sería, si la mayor parte de los espectadores va al cine con la intención de ver qué tan espectaculares son los personajes que les vendieron previamente en la sinopsis del film en cuestión? Sobre esta misma lectura, cuando una película es valorada de forma positiva por el público en primera instancia, la sola idea de juntar nuevamente a los actores que, en AMERICAN ULTRA 01teoría, fueran los responsables del buen recibimiento de la propia, parece surgir naturalmente. El gran problema de lo anterior, pasa por restarle méritos a las historias para entregárselos a los rostros visibles en ella.

¿Qué tiene que ver toda esta verborrea con “Operación Ultra”? Considerando que dicho largometraje está protagonizado por Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, quienes hace seis años coincidían en “Adventureland” (2009) para comenzar a darle impulso a sus respectivas carreras, pues, mucho. En esta oportunidad, la cinta dirigida por Nima Nourizadeh (“Project X”, 2012) no aborda las crisis adolescentes en plan coming-of-age que tienen a un parque de diversiones como su locación fundamental; nada más alejado de aquello, el trabajo de Nourizadeh se trata de la joven y despreocupada pareja formada por Mike y Phoebe (Eisenberg y Stewart), los que, de la noche a la mañana, se ven envueltos en un problema con la CIA, decidida a acabar de la manera que sea con Mike, quien en realidad es un agente experimental del mismo organismo que ha sido activado. Sin entender lo que está pasando, Phoebe y Mike tendrán que escapar de sus captores, mientras el último busca la forma para protegerse a él y a Phoebe a la vez.

AMERICAN ULTRA 02Los clásicos pololos proyectados sobre una vida en común, quienes antes de descubrirse cómplices circunstanciales, ya eran dependientes entre sí. Si la ecuación lleva drogas mediante –casi pura marihuana, para evitar alarmar a alguien-, las expectativas de crecimiento se supeditan a sólo mantener un trabajo y, aparte, existe una persecución iniciada por los motivos que fueren, ¿por qué no es suficiente para el film la presencia de una dupla como la de Eisenberg y Stewart, quienes, en su versión más desaliñada, calzan perfectamente sobre este escenario? Es la confusión entre asumir un riesgo y mezclar peras con manzanas (y naranjas y sandías) lo que ocurre finalmente con “Operación Ultra”. Y es que la película, indistintamente que acomode un relato muy improbable, incluso en la propia ficción, nunca se decide por un género en particular, quedando la historia relegada a cómo el espectador se cuadre con alguno de esos estilos. Gran inconveniente si pensamos que el título apenas alcanza los 96 minutos de duración, haciendo imposible desarrollar cada uno de esos tratamientos de manera solvente.

Por un lado, tenemos el drama que representa el complejo interior de Mike, quien arrastra sobre sus mismos asuntos identitarios y/o existenciales a la figura de Phoebe. Luego, está la acción encapsulada en lo más destacado de la producción, por cuanto ahí se introduce el espacio para elaborar el ritmo del relato, importantísimo si observamos su breve metraje. Y después, se encuentra la comedia favorecida en los personajes secundarios que, si bien se muestran interesantes en un principio, terminan declinando por no explorárseles lo necesario –el rol de John Leguizamo, siendo la AMERICAN ULTRA 03copia de la copia del grueso de los papeles que hiciera en los 90, en ocasiones resulta bastante divertido–. Bajo estas consideraciones, más allá del parecido evidente que se pueda establecer con cada una, “Operación Ultra” es la participación inconsistente de “Requiem For A Dream” (2000), “Pineapple Express” (2008) y la mencionada “Adventureland”. Ciertamente, lo anterior suena a algo que sería descabezado, inclusive sin ver el largometraje.

Ver una película como “Operación Ultra” se va transformando en un ejercicio muy extraño; no porque sea difícil enganchar sobre la historia misma, que está construida a partir de la lógica dominante en cuestiones de espionaje y conspiraciones para el cine; tampoco por la manera en cómo esta se va desplegando, porque, a pesar de que trasluzcan errores en la forma, aquellos no son determinantes; con menor razón por la práctica de los actores, quienes estando reciclados desde otros argumentos, logran sacar bien la tarea y son los últimos responsables en el lleno parcial de las ilusiones cinematográficas; no, aquí la contra se relaciona con la orientación que se utiliza sobre los temas tratados, y nada más.

Por Pablo Moya

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