Ocho Apellidos Vascos

Jueves, 10 de Septiembre de 2015 | 2:42 am | No hay comentarios

Título original:

Ocho Apellidos Vascos

Dirigida por:

Emilio Martínez Lázaro

Duración:

98 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Dani Rovira, Clara Lago, Carmen Machi, Karra Elejalde, Alfonso Sánchez, Alberto López, Aitor Mazo, Lander Otaola

Cualquier especie de adaptación de “Romeo y Julieta”, por más vaga y desfigurada que sea, asegura un poco de expectación. No debe existir premisa más atrayente: hijos de bandos distintos que se enamoran. Con aquella base lista, hay una interminable libertad de hilar posibles contextos que diferencien la nueva versión, muchos de ellos buscando la manera de zafar del infame término. En el caso que nos convoca, se escogió la vieja hostilidad entre dos pueblos de España, lo que podrá OCHO APELLIDOS VASCOS 01resultar de lo más jocoso ahí, pero que afuera de sus latitudes sabe un poco a nada.

Tras romper con su prometido, Amaia (Clara Lago) es llevada a Sevilla por sus amigas para pasar las penas. Ahí conoce a Rafael (Dani Rovira), con quien tiene un breve encuentro amoroso que dará para un tremendo malentendido, cuando el padre de Amaia siga esperanzado de que su hija se casará y ella deba obligar a Rafael a hacerse pasar por su novio vasco.

Lúdica en términos globales, pero no particularmente graciosa. De ritmo ágil, pero tal vez demasiado, porque acaba dejando agujeros en medio del relato que uno debe rellenar por defecto. Comedia de enredos genérica que descansa en antiquísimos clichés y que, por tanto, no le otorgan ningún asomo de distintivo propio ni alguna lectura inteligente bajo las aguas, “Ocho Apellidos Vascos” es el vivo ejemplo de que la globalización no siempre garantiza un beneficio. Su gracia está gestada en la familiaridad del espectador  con el conflicto que aborda, suposición que se derrumba cuando el público de turno vive más allá de sus fronteras. Repleta de referencias a la enemistad entre andaluces y vascos que demandan tanto conocimiento como interés por el asunto, resulta muy difícil para el extranjero disfrutar de la trama del todo, principalmente porque esta gira en torno a la misma problemática.

OCHO APELLIDOS VASCOS 02La bandera publicitaria ya debiese alertar: “la comedia española más vista”. Suele ocurrir que cuando una producción, sobre todo de ese género, arrasa en su lugar de origen, es porque de forma más o menos explícita apela a la identidad de su cultura, y ni siquiera en cuanto a la temática necesariamente, sino en el manejo de sus dichos, guiños a su idiosincrasia y detalles de esa naturaleza que despiertan la carcajada del asistente al cine al reconocerse él y a su entorno en la pantalla. Pasa algo semejante con “Qu’est-ce Qu’on A Fait Au Bon Deau?” (2014), que llegó avalada por su triunfo en la taquilla europea, y no es de extrañarse si su conflicto se agarra de un tópico contingente en aquellas tierras, como es la inmigración y la aceptación del europeo, de que cada vez el continente se torna más cosmopolita, pero se ve en Chile y no es más que una comedia de situaciones promedio.

Excluyendo a la chica (que pasa todo el metraje de ceño fruncido y tratando mal a su novio falso, aunque el hombre le esté haciendo un favor gigante), lo que la salva es el carácter de sus personajes OCHO APELLIDOS VASCOS 03protagónicos, que despiertan simpatía y están bien caracterizados. Poseen encanto a pesar de estar estereotipados –el torpe sujeto embobado por la mujer, el padre cabeza dura y la juguetona señora madura-, sobresaliendo la actuación de Rovira: es divertido, tiene presencia y se roba gran parte de la película. En una historia pobre de sustancia, textos flojos, de alcance limitado y con un final que se augura desde los créditos iniciales, son ellos los que invitan a no pararse del asiento.

Más allá de su dilema de exportación, falla en hacerse cargo de la temática, desperdiciando la tribuna para haber contribuido a lo que es un asunto real en España. Por otro lado, como la trama es tan básica y encima repetida, la mayoría de sus escenas no son más que relleno; excusas para alargar su duración que parecen más bien sketches de un programa de comedia para la televisión. De hecho, el film tiene más potencial como eventual serie tipo “Aquí No Hay Quien Viva” que como pieza cinematográfica, con su humor unidimensional y sus personajes caricaturescos. De tener encanto, lo tiene, mas tampoco explica el inmenso éxito que recaudó. Dependerá de la procedencia del ojo que la mire.

Por María José Álvarez

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