Niñas Araña

Jueves, 18 de Mayo de 2017 | 12:11 am | No hay comentarios

Título original:

Niñas Araña

Dirigida por:

Guillermo Helo

Duración:

93 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Michelle Mella, Javiera Orellana, Dominique Silva, Francisca Gavilán, Pablo Schwarz, Pablo Macaya, Patricio Contreras

Últimamente, se ha visto cómo las producciones chilenas se han alimentado de la realidad al inspirarse en casos noticiosos de alta relevancia social. Títulos como “Aquí No Ha Pasado Nada” o “Nunca Vas a Estar Solo” -ambas estrenadas en 2016- basan su argumento en hechos reales, pero el giro radica en el punto de vista desde son contadas estas historias. De esta forma, se puede entender la importancia que tiene un contexto en particular para así, desde una mirada crítica, poder instalar el debate, profundizando mucho más en lo que ocurre alrededor o cómo se detonan los hechos. Esta vez se toma como punto de partida a las ”arañitas”, apodo que se le dio a un grupo de adolescentes que robaba viviendas del barrio alto escalando edificios. Tal fue la repercusión de este caso, que su historia sirvió de inspiración para una obra de teatro, y ahora ese trabajo es adaptado a la pantalla grande en el primer largometraje de Guillermo Helo.

Tres amigas de trece años (Michelle Mella, Javiera Orellana y Dominique Silva) viven en una toma ilegal de terrenos y se dedican a cometer robos menores en el sector. Sin embargo, sus delitos comienzan a progresar en intensidad cuando se dan cuenta que pasan desapercibidas en un centro comercial del barrio alto. Es así como, desafiando la suerte y confiando en sus habilidades, deciden entrar en los departamentos del sector escalando los balcones de aquellos edificios.

Para poder entender el desarrollo de esta cinta y situar a sus personajes, es necesario comprender el contexto social de sus protagonistas. El hecho que el relato sea localizado en una toma de terrenos en Peñalolén, sirve como punto de partida para hablar de la desigualdad social en Chile y las consecuencias que esta arrastra cuando el progreso económico parece instalarse, pero deja a unos cuantos atrás. Las tres protagonistas crecen en un entorno donde no existe otra posibilidad que asumir ese lugar impuesto y sin espacio para otras oportunidades, pero no con un afán de justificar los hechos delictuales livianamente, sino más bien se trata de profundizar en el origen para visibilizar una realidad y finalmente llegar a entender las motivaciones de sus personajes.

Las protagonistas logran sentirse reales y podemos conocerlas a través de sus problemáticas, anhelos, miedos y carencias, representando la consecuencia más directa de un sistema económico, político y social, pues son parte de una sociedad que no quiere mirar. Sin embargo, el relato se aleja de los juicios y no las sitúa como víctimas o villanas, sirviendo sólo como un retrato de una situación real, presentando las pruebas y dejando el veredicto final en manos del espectador.

Además de la denuncia social que se puede percibir, existe una crítica a la publicidad y a los medios masivos de comunicación, quienes sirven como principal impulsor para crear un estado de falsa ilusión hacia los lujos y las comodidades que las muchachas ven de manera lejana, motivándolas a entrar por un rato a ese atractivo mundo, pero sabiendo que no les pertenece.

Avi, Cindy y Estefany quieren vivir por unos minutos la vida que no les tocó; sus intenciones parecen ingenuas, pero sí existe consciencia de sus actos. Avi es quién más representa está lucidez, pues para ella no sólo es el juego de pretender ser alguien más, sino que en sus palabras se siente la rabia y la pena de pertenecer a un lugar particular en la sociedad. Es ella el principal motor de la pandilla y el personaje más desarrollado y complejo, generando las mayores contradicciones con un ambiente familiar que avala su conducta. Sin embargo, el foco de atención brilla tanto en ella, que deja a un lado a sus compañeras, pues no se profundiza lo suficiente en sus motivaciones y sólo funcionan como complemento cuando están cohesionadas como grupo.

“Niñas Araña” resulta ser necesaria en cuanto a las problemáticas sociales que expone y la manera que tiene de complejizar un hecho noticioso, llevándolo más allá de lo que los medios deciden mostrar y profundizando en la realidad de un grupo de jóvenes. En ese camino, el relato se vuelve algo ambicioso y trata de abarcar mucho más de lo que logra entregar, a ratos perdiendo el foco de sus temáticas, pero el que su eje narrativo encausa principalmente por la construcción de su protagonista. A pesar de algunos tropiezos, el objetivo es logrado de manera apropiada, porque su crítica es dura e instala el debate frente a una situación que aún es relevante en nuestra sociedad.

Por Ángelo Illanes

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