Nerve: Un Juego Sin Reglas

Jueves, 1 de Septiembre de 2016 | 10:51 am | No hay comentarios

Título original:

Nerve

Dirigida por:

Henry Joost y Ariel Schulman

Duración:

96 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Emma Roberts, Dave Franco, Juliette Lewis, Samira Wiley, Emily Meade, Kimiko Glenn, Marc John Jefferies, Jonny Beauchamp, Miles Heizer

De tantos porrazos que se ha pegado la industria estadounidense este año, una película como “Nerve: Un Juego Sin Reglas” puede ser acogida incluso con alivio. Algo similar a lo que aplica con la recién llegada “The Shallows” o la inminente “Pete’s Dragon”. Casi cualquier cosa que no huela a refrito, a ideas podridas, por estos días se agradece. Por supuesto, más interesante se pone el asunto si se da la ocasión que la cinta habla directamente del hoy, de esta era de teléfonos inteligentes, drones y aplicaciones que brindan nuevas posibilidades a la humanidad.

NERVE 01Dirigido por la dupla conformada por Henry Joost y Ariel Schulman, el filme se centra en Vee (Emma Roberts), una joven que dentro de poco abandonará la escuela y debe decidir si aceptar la postulación de una universidad. La elección más inmediata, sin embargo, tendrá que ver con si sumarse a algo que tiene a todos excitados: Nerve, un juego en que se puede ingresar como “jugador” o, si se paga, como “observador”; los primeros aceptan diversos retos a cambio de recompensas monetarias que determinan los segundos, aumentando el peligro y el pago conforme se escala en los desafíos. Será en la primera experiencia de ella en Nerve que se termine encontrando a Ian (Dave Franco), un joven osado con el que, en cosa de horas y como nunca en su vida, experimentará una mezcla de emoción, fama y peligro.

Definida por una visualidad que integra con desplante la dinámica del juego en cuestión, la película coloca el argumento al centro desde el primer segundo. Instituye un personaje, una situación y algo a enfrentar, logrando posteriormente –cuando sitúa a Vee en su entorno– mantener a raya el componente bobalicón o plástico propio del molde de cinta promedio sobre adolescentes, al mismo tiempo que delinea una narrativa que con soltura sirva de colchón de su atrayente premisa.

NERVE 02Por sobre todo, el filme se distingue por la química entre sus protagonistas y por estar empujado con saludable impulso. Podría haber sido un derroche de energías sin un aceitado apropiado, pero, al estar trabajada con una dosis de cuidado, hace palpable algo tan clave como el alelamiento que sufre la protagonista al enfrentarse a este juego, acierto que demuestra proximidad con el mundo trazado por parte de la dupla creativa. En la mecánica más fina, sin embargo, no está empleada la misma efectividad, y eso deriva en que el paso de joven tímida a joven intrépida, detonado por la introducción a Nerve, no sea particularmente verosímil.

Escollos de por medio, la película sigue inalterable su curso. Parcialmente por eso es que las situaciones que viven los protagonistas –determinadas por un grupo sediento por ver lo extremo en sus facetas más variadas– tienen una carga que resulta creíble y, por lo mismo, también a ratos se vuelve muy cautivante. Por cómo lo traza, resulta altamente aceptable que un juego así podría estar en funcionamiento en el mundo de hoy, con ese comportamiento de los usuarios y esa desbocada búsqueda por figurar.

NERVE 03Resalta la astuta manera en que la cinta diseña, en detalles y a grueso modo, cada nuevo desafío impuesto, lo que le permite, por lo demás, sostener una sensación de inquietud que va creciendo a medida que la trama progresa. Su propósito, desde luego, es no ponerle demasiados frenos a la diversión, por lo que el acento de intranquilidad viene dado únicamente por cómo insemina y se desenvuelve su premisa. Es, mal que mal, un filme con vocación masiva que no desea resultar demasiado incómoda, con paleta de colores y banda sonora de fácil enganche con el público joven, y una protagonista que vive la inmersión con total deleite y despreocupación, como probablemente lo haría cualquiera de su edad.

Ciertamente, el buen trote de la historia y las implicancias que tiene la temática logran dialogar de correcto modo. Pero cuando llega el momento en que debe resolver el embrollo y dar ciertas respuestas, la película (tratando, por ejemplo, de un modo burdo a la masa) sólo rinde un poco más decentemente que cualquier episodio de las sagas distópicas, esas cintas en declive que, pese a tener elementos seductores, son casi siempre tramas insulsas y ejecuciones triviales. Siendo sensatos, “Nerve: Un Juego Sin Reglas” es bastante más responsable en ese sentido. Aunque su final la perjudique, siendo más un arrebato gozoso que un intento por generar una mirada crítica, y aunque intente barrer con sus posibles ecos, se forja como un filme a tener en cuenta. En su ley, ligera y discreta, se acerca a tomarle el pulso a esta era. No es poco y, entre tantas decepciones, puede ser un baño refrescante.

Por Gonzalo Valdivia

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