Mortdecai

Jueves, 19 de Febrero de 2015 | 1:40 pm | No hay comentarios

Título original:

Mortdecai

Dirigida por:

David Koepp

Duración:

107 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Johnny Depp, Ewan McGregor, Gwyneth Paltrow, Olivia Munn, Paul Bettany, Jeff Goldblum, Carly Steel, Aubrey Plaza, Jamie Bernadette, Camilla Marie Beeput, Ashley Leilani, Jonny Pasvolsky, Guy Burnet, Michael Culkin

“¿Cuál es el problema de Michael Jackson?”. En la película “Three Kings” (1999) de David O. Russell, un soldado iraquí le hace esa pregunta a un sargento estadounidense, en referencia a que el rey del pop desperdiciaba su talento en las entrañas de un país enfermo. Algo tangencialmente así es lo que ha venido sucediendo con Johnny Depp: un actor de talento innegable que, en los últimos años, ha sido la cara visible de producciones mediocres y mayormente intrascendentes. Sin embargo, cada anuncio de proyectos liderados por él, da una luz de esperanza; un anhelo de que sea una obra que rectifique su descuidado rumbo. “Mortdecai” es su última apuesta, y lamentablemente no sólo sigue manteniendo la oscuridad artística en su carrera, sino que hace más profundo el agujero donde se halla inmerso.

MORTDECAI 01Charlie Mortdecai (Johnny Depp) es un excéntrico comerciante de arte que se encuentra al borde de la bancarrota debido a un problema de impuestos. Para limpiar tal historial, el agente del Servicio de Seguridad británico, Alistair Martland (Ewan McGregor), le propone que vaya en busca de una obra perdida del pintor Francisco de Goya, la que contendría una pista acerca del oro robado por los nazis. Sin más opción, Mortdecai, acompañado de su leal asistente Jock (Paul Bettany), recorrerá gran parte del mundo para dar con la esquiva pintura, lo que será obstaculizado por letales enemigos.

La carrera del director David Koepp ha sido muy sinuosa; cada vez que aparece con una obra interesante, siempre logra intercalar otra que hace perder la confianza en las aptitudes que realmente tiene para ese cargo (además es productor y, sobre todo, guionista). Su anterior entrega fue “Premium Rush”, cinta que, a pesar de ser aplastada por un flojo desenlace y el desaprovechamiento casi total de sus personajes, al menos contaba con una propuesta llamativa y arriesgada, algo que pocos se atreven a realizar. “Mortdecai”, basada en las novelas de Kyril Bonfiglioli, no es la excepción: intenta ser una cinta de aventuras, a la inglesa, rodeada de humor y toques de encanto.

MORTDECAI 02El problema radica en que no consigue cubrir ninguno de esos tópicos. La acción es forzada, el humor es pobrísimo –salvo en contadas ocasiones- y de encanto finalmente no logra nada. Todo esto derivado de un guión muy desorientado (a cargo del casi novel Eric Aronson), que apenas consigue pasar de una secuencia a otra y de la peor forma posible, dejando como consecuencia a personajes secundarios que a lo más son funcionales, como los de McGregor y Gwyneth Paltrow; bromas insulsas que además se repiten durante su desarrollo (la referencia al bigote de Mortdecai, usado como puntal del ribete cómico de la película, frecuenta todo el metraje, siendo que pierde su gracia a la segunda vez); y la estructura de cinta clásica de aventuras falla en gran parte de sus infantiles esfuerzos.

Sólo hay un par de cosas que funcionan medianamente bien en “Mortdecai”. Una de ellas es su apartado técnico, donde los movimientos de cámara, el montaje –nada brillante, por cierto-, los decorados y su fotografía con marcados contrastes, sumergen levemente al espectador al escenario que Koepp propone, sin embargo, la repetitiva musicalización y la poca identidad de la película, la cual es una mescolanza de géneros, con tratamientos que intentan emular obras de similar estilo de la década del 60 y 70, e incluso probar con guiños a la visualidad de Wes Anderson (con calcados barridos, ángulos y aplicaciones de zooms, entre otras cosas), merman todo pequeño triunfo que técnicamente pueda tener.

MORTDECAI 03Lo otro que funciona –que después del visionado uno se pregunta si no es mera casualidad- es la pareja que se embarca en la aventura, es decir, los personajes de Johnny Depp y Paul Bettany. Pero que no se malentienda: la química entre ellos es apenas tolerable, puesto que el mencionado guión no da el ancho para establecer una conexión natural entre ambos; cada uno funciona bien por separado. Bettany termina encarnando al personaje más “normal”, aquel que tiene reacciones simples y cercanas a lo humano, y que no están totalmente potenciadas hacia la caricatura, a pesar de que termina siéndolo. Y por su parte, Depp personifica al más excéntrico en pantalla, y el tipo pone toda su gestualidad y verborrea para tratar de resucitar un argumento que no aguanta más artificios, y ese esfuerzo se nota y se agradece. Pero pese a la ejecución correcta y prudente de todos estos elementos, resulta insuficiente para levantar una película que perdió su norte desde el minuto cero.

¿Cuál es el problema de Johnny Depp? No se sabe con certeza. No obstante, desde una mirada de espectador y apelando a la respuesta más sencilla, es simplemente que sigue eligiendo mal. En cada película que protagoniza, este actor exuda compromiso y pone todo de sí, pero si realmente quiere salir a flote del mar de fracasos artísticos de su último lustro y llegar a ese olimpo de trascendencia que ocupan sus pares, debe comenzar por desechar este tipo de producciones que, sea cual sea la cuota de voluntad y talento que ponga, nunca serán un aporte efectivo. Un actor no sólo es recordado por su desempeño, sino por su legado –en este caso las películas- y con resultados tan olvidables como “Mortdecai” difícilmente lo conseguirá.

Por Claudio Tapia

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