Mon Roi

Jueves, 20 de Octubre de 2016 | 10:55 am | No hay comentarios

Título original:

Mon Roi

Dirigida por:

Maïwenn Le Besco

Duración:

124 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Emmanuelle Bercot, Vincent Cassel, Louis Garrel, Isild Le Besco, Chrystèle Saint Louis Augustin, Patrick Raynal, Yann Goven, Paul Hamy, Djemel Barek, Slim El Hedli, Lionnel Desruelles, Laetitia Dosch, Félix Bossuet, Giovanni Pucci, Michael Evans, Vincent Nemeth

¿Qué pasa si el amor no es suficiente? Esa es la pregunta fundamental que se plantea “Mon Roi”, película francesa dirigida y coescrita por la también actriz Maïwenn. A través de sus dos horas y un poco más de metraje, la cinta se dedica a una exploración retroactiva en busca de solucionar esta interrogante. Y a pesar de que en varias ocasiones se acerca a un consenso, quizá su mayor virtud sea abandonar la pretensión de llegar a una respuesta clara y satisfactoria.

mon-roi-01Cuando Marie-Antoinette Jézéquel, apodada “Tony” (Emmanuelle Bercot), se lesiona una rodilla practicando ski, no le quedará otra opción que internarse en un centro de rehabilitación para recibir kinesioterapia. En este retiro, ella comenzará a recordar y analizar la relación con su ex marido, Georgio Milevski (Vincent Cassel), con quien vivió tempestuosos y desbordados años.

“Mon Roi” es una película que se mantiene interesante y compleja en todo momento, sin embargo, presenta un leve defecto: toda la subtrama de la recuperación de Tony está demás. Es absolutamente comprensible que haya sido agregada como justificación para que la protagonista dé rienda suelta a sus recuerdos, pero aun así la historia que se va armando es tan buena, que cada vez que la cinta corta y va a las escenas de ella en rehabilitación, pareciera que alguien tiró con fuerza del freno de mano. Se podría haber prescindido sin ningún problema de esta arista, y no sólo habría mejorado la fluidez de la narración, sino que también se hubiera logrado acortar la duración del filme.

Como ya fue mencionado, el grueso de la trama transcurre en una serie de flashbacks de diversa extensión, presentados generalmente en orden cronológico. Así es como asistimos al inicio del amorío entre Tony y Georgio. Estas primeras escenas también delinean las personalidades y modos de ser de los protagonistas: él es seguro de sí mismo, algo arrogante y un seductor empedernido; en mon-roi-02otras palabras, un típico personaje principal francés. Dado que Tony es prácticamente la antítesis, no es sorprendente que caiga rendida ante sus encantos en cosa de minutos. De esta primera chispa surge un romance apasionado y descuidado, casi adolescente tanto en su intensidad como previsión. A la par que este va avanzando, de a poco se descubren las varias capas que conforman a los amantes, y empiezan a emerger los conflictos.

Como apenas iniciada la película se menciona que Tony está divorciada, no queda más que esperar a ver el instante en que todo se salió de las vías. Pero, a diferencia de cómo fue tratado este tema en la similar “Blue Valentine” (2010), donde el deterioro de la pareja es presentado en dos actos y como una caída libre, la relación que introduce Maïwenn contiene un sinfín de picos y valles. Esta manera serpenteante de exhibir la evolución entre ambos sirve como una extensa, muy bien lograda y disfrutable exploración de los personajes, cuya riqueza descansa en lo poco convencionales que son. Escapando del clásico recurso de que uno de los protagonistas cambia mientras que el otro no, lo que presenta “Mon Roi” es el choque entre las formas de ser de los personajes cuando estas han quedado totalmente expuestas. El romance entre Tony y Georgio es una carrera por ver quién llega primero al fondo del otro. En una de las escenas clave de la cinta, el personaje de Vincent Cassel le dice a una asombrada Tony algo parecido a: “¿por qué te sorprendes, si esto es siempre lo que he sido?”.

mon-roi-03Para realzar esta intención de análisis descarnado, “Mon Roi” hace uso de un trabajo de cámara muy simple, que a ratos incluso puede llegar a parecer descuidado. Fuera quedan los encuadres estéticos o el aprovechamiento de cualquier belleza que pueda ofrecer el ambiente. La cámara es colocada de una manera que pueda expresar del modo más directo la emocionalidad de cada escena, como si se tratase de una especie de mirón que no puede escapar del morbo.

Parte de esta sensación es lograda por la química de los protagonistas. Bercot y Cassel funcionan a la perfección como dupla romántica, tanto en los momentos de dicha como en las peleas y quiebres; son apasionados para amarse y para odiarse. Por esto mismo es que es tan adictivo ser testigos de cómo fracasa su relación: hasta las parejas más perfectas pueden terminar mal.

Por Lucas Rodríguez

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