
Las nuevas temáticas del cine chileno existentes en está primera década del siglo XXI, están sujetas a la innovación y a la improvisación. Esto puede tomarse como un riesgo mayor, pero como también aplaudido y aclamado por ser los debutantes y pioneros de nuevos formatos para el cine nacional. Es ahí, donde entra el director Ernesto Díaz Espinoza, con su obra debutante Kiltro de 2004, que hizo ruido por jactarse como “la primera película de acción y artes marciales del cine chileno”, la cual, cumplió con sus expectativas. Ernesto Díaz, se unió al artista marcial y amigo Marko Zaror y lograron su sueño de realizar una película juntos, la cual, tenían planeada desde que eran compañeros de colegio.
Como salió todo bien en su debut, Díaz y Zaror volvieron a repetir esa nueva temática de acción y artes marciales con Mirageman, cinta que vuelve a innovar, al tener el primer superhéroe del cine chileno. La fusión y las influencias son muy notorias en la dirección de Ernesto Díaz, si Kiltro tenía muchos tintes coreanos e ideas de video juegos como Street Fighter. Mirageman tiene mucho de los comics norteamericanos como Spider- Man y aires menores de Taxi Driver -como su mismo director señaló-, pero su núcleo es las artes marciales y partes de comedia.
En síntesis Mirageman, se centra en un joven solitario, Maco Gutiérrez, un artista marcial que trabaja como guardia de seguridad, del Passapoga para pagar el tratamiento de su hermano menor que se encuentra postrado en un hospital psiquiátrico, debido a un grave asalto a su familia. Sin embargo, la suerte de este guardia cambia en el momento en que se topa con un robo a una casa, el cual, interviene reduciendo a los rufianes. Por casualidad, la casa asaltada era de una conocida periodista (Carol Valdivieso), quien comienza a hablar de un nuevo héroe anónimo, este suceso, misteriosamente ayuda en el mejoramiento del hermano menor de Maco Gutiérrez de este modo decide volverse el protector de la ciudad capitalina.
Este héroe de carne y huesos, sufre los percances de cambiarse su súper traje en cada misión, dándole realismo a la historia. Lo cómico y punto alto de la cinta es el Pseudo Robin, interpretado por Iván Jara, personaje que encanta por querer ser el camarada y lazarillo de Mirageman.
Un detalle contradictorio fue que está película, demostraría un héroe “chileno”, lo cual, no refleja. Fácilmente Mirageman puede ser un héroe, argentino, paraguayo, ecuatoriano…, o sea como su nombre y sus problemáticas no son particulares de la idiosincrasia chilena, sino globales.

Lo llamativo es que comparando Kiltro con Mirageman, ambas son distintas, aunque no lo parezcan, si bien la primera tiene tiros de cámaras más prolijas y con mayor producción acrobática. En cambio, Mirageman es mucho menos detallada, en esta ocasión hay cámaras al hombro y cortes no tan minuciosos, haciendo este segundo trabajo de Díaz innovador pero a su vez puede ser tomado como un director que se encasille dentro de la temática de la acción del cine nacional.
Mirageman por si sólo genera ruido y hace centrar las miradas de los más jóvenes que se interesan por temáticas nuevas que refrescan y hacen heterogénea la emprendedora industria cinematográfica en Chile.
Ricardo Dachelet Q.
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