Mi Novio Es Un Zombie

Miércoles, 3 de Abril de 2013 | 10:30 am | No hay comentarios

Título original:

Warm Bodies

Dirigida por:

Jonathan Levine

Duración:

98 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Nicholas Hoult, Teresa Palmer, John Malkovich, Rob Corddry, Analeigh Tipton, Dave Franco, Cory Hardrict, Daniel Rindress-Kay, Vincent Leclerc

La saga “Crepúsculo” tuvo un éxito imparable. Con un presupuesto moderado, las cinco películas lograron arrasar con las taquillas del mundo. Si bien no se ganaron el respeto de la crítica, consiguieron llenar los bolsillos de sus responsables. Ya lo sabemos, don dinero manda y, como todo éxito, ha buscado ser replicado por nuevas producciones. La fórmula es la siguiente: basarse en un best-seller juvenil, tener como protagonista a una pareja adolescente y proponer un mundo fantástico. A inicios de año se estrenó “Hermosas Criaturas” y próximamente llegará “The Host” –basada en otra novela de Stephenie Meyer- y “The Mortal Instruments: City Of Bones”. “Mi Novio Es Un Zombie”, aunque sale del mismo estudio de la saga de vampiros, busca cautivar a un público huérfano con una propuesta distinta. El centro de la historia también es una relación criatura-humana, pero el tono y el cómo se asume a sí misma son muy distintos, para nuestra fortuna.

R (Nicholas Hoult) es un zombie adolescente que deambula por un Estados Unidos post- apocalíptico. No recuerda nada, vive en un avión abandonado, trata de mantenerse alejado de los “Flacos” –criaturas que son la principal amenaza para los zombies- e intercambia gruñidos con su mejor amigo (Rob Corddry). La monotonía se rompe cuando, junto con su hambriento grupo, atacan a los humanos. En medio de esa escena brutal, R queda flechado de la novia de su última víctima, Julie (Teresa Palmer). Se la llevará a su hogar para brindarle protección e intentará hacerle ver que no tiene intenciones de comérsela. Mientras, algo se detona en él que provoca que el desolador mundo que habitan empiece a cambiar. El problema es que el padre de la joven es ni más ni menos que el líder de la resistencia humana (John Malkovich).

El “cómo” en el cine es fundamental. Muchas veces hay ideas que en el papel asoman como un despropósito, pero su traslado a la pantalla grande no lo es tal. Este es el caso de la película que nos convoca. Si bien la premisa es bastante disparatada, se consigue dar con un tono adecuado que no se pierde en todo el metraje: distendido, divertido, llegando incluso a parecer una comedia indie. Así queda claro desde los primeros segundos, cuando el protagonista se cuestiona a sí mismo mientras recorre un aeropuerto infestado de zombies: «Estoy tan pálido. Debería salir más. Debería comer mejor. Mi postura es horrible. Debería pararme más derecho. La gente me respetaría más si estuviera más derecho». Sabemos de inmediato que, lo que vamos a ver durante la siguiente hora y media, no se tomará muy en serio a sí mismo.

La película se emparenta un poco con “Shaun Of The Dead” (2004), en el sentido de que también es un acercamiento cómico al cine de zombies, aunque con menos espacio para dobleces y un humor distinto. Más bien, el filme con el que más comparte similitudes es “Zombieland” (2009). Ambos utilizan el recurso de la voz en off y la esencia de sus historias son tipos jugándosela para tener a las chicas de la función. No obstante, a diferencia de esa cinta, en “Mi Novio Es Un Zombie” la sobrevivencia de este mundo que se desmorona y los intentos del protagonista por conquistar a la joven van de la mano. En ese sentido, a cierto público le podrá parecer una aberración esta idea de que el enamoramiento tenga alcances mayores. Lo cierto es que la película da un vuelco con sutileza y preservando su sello, aunque no esquivando la cursilería. Más allá de ese giro final, durante gran parte del metraje los zombies siguen siendo zombies: comen carne humana y mantienen algo de su salvajismo. Está a años luz del blanqueamiento que realizó “Crepúsculo” con los vampiros y eso debido, probablemente, a que adapta un mejor material, la novela homónima de Isaac Marion lanzada en 2011 con una secuela en camino.

El responsable de esta estimable producción es Jonathan Levine, quien demostró una particular sensibilidad en “The Wackness” (2008) y “50/50” (2011). Aquí es el director y guionista, y afortunadamente tuvo pleno control para plasmar su mirada, de seguro porque el presupuesto es pequeño. Sin embargo, no es antojadizo que la protagonista femenina sea Teresa Palmer, una intérprete que recuerda mucho a Kristen Stewart, y que el rol del zombie haya quedado en manos de Nicholas Hoult, uno de los actores jóvenes de moda. En eso el estudio Summit Entertainment jugó sus cartas para atraer a una audiencia que se quedó sin su saga favorita, pero el parecido, como ya se mencionó, existe solo a primera vista.

La cinta se ríe de los clichés del cine de zombies y hay divertidas referencias a “Romeo y Julieta”. A pesar de que hacia el final se entrega a lo tradicional, no deja de ser un producto fresco. A fin de cuentas, el resultado es un mejor entretenimiento que cualquier blockbuster estrenado en lo que va de año. Podrá carecer de acción y efectos visuales deslumbrantes, pero a cambio tiene honestidad y una pareja protagonista que funciona muy bien. Una película grata, ligera y consciente de sus limitantes. Si las sucesoras de “Crepúsculo” van a estar más cerca de “Mi Novio Es Un Zombie” que de “Hermosas Criaturas”, podemos estar tranquilos.

Por Gonzalo Valdivia

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