Me Casé Con Un Weón

Jueves, 28 de julio de 2016 | 10:10 am | No hay comentarios

Título original:

Me Casé Con Un Boludo

Dirigida por:

Juan Taratuto

Duración:

100 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Adrián Suar, Valeria Bertuccelli, Gerardo Romano, Norman Briski, Analía Couceyro, María Alche

La meta-ficción es un tema ya trabajado en varias producciones cinematográficas, muchas veces con resultados positivos, entendiendo que hablar de lo que es más cercano puede ser mucho más efectivo. Esta vez, el director argentino Juan Taratuto lleva esta temática a la pantalla para retratar cómo funciona la industria cinematográfica y todo lo que la rodea, pero inserto en medio de una comedia romántica como justificación.

ME CASE CON UN BOLUDO 01Fabián Brando (Adrián Suar)  es un exitoso actor de cine, quien durante el rodaje de su última película conoce a su co-protagonista, Florencia Cormik (Valeria Bertuccelli), y al poco tiempo de conocerse inician un romance y deciden casarse. Luego de la luna de miel, Florencia se da cuenta de la verdadera personalidad de su marido: un tipo egocéntrico y fanfarrón. Fabián se entera de la opinión de su esposa y decide idear un plan para demostrarle que puede ser todo lo contrario.

Juan Taratuto inserta al espectador en el mundo del cine y, desde ese punto, construye una especie de meta-relato, creando un imaginario en el que los personajes conviven desconectados de la realidad, en un mundo donde la industria cinematográfica es el impulsor de sus motivaciones. La cinta es consciente de ello en cada momento, mostrándolo de manera sincera y sin grandes pretensiones, con rasgos que pueden ser vistos en la construcción física de este mundo, haciendo ciertas referencias a la llamada época de oro del cine.

Considerando lo anterior, se justifica la existencia de dos personajes totalmente fabricados para calzar en el universo ficticio de esta cinta. Por un lado, Fabián Brando, quién lejos de llevar su fama humildemente, se caracteriza por aprovecharse de ella y crear todo un mito alrededor de él, fanfarroneando sobre sus supuestas experiencias en la industria. Es gracias a estas características que cuesta generar empatía con él y en ningún momento muestra gran cambio a lo largo de todo el relato. Por otro lado, Florencia logra balancear las características negativas que pueda tener su contraparte, siendo ella catalogada como mala actriz pero honesta y bondadosa, esto la hace ser el ME CASE CON UN BOLUDO 02personaje que catalice los conflictos y que ayuda también a resolverlos. De esta forma, juntos crean el equilibrio necesario para agilizar la narración y construir una buena historia romántica. Además, para que estos personajes puedan ser creíbles y complejos, es necesario que las actuaciones vayan acorde y, como punto a favor, la química que existe entre Suar y  Bertuccelli es de gran naturalidad, entregando frescura a sus personajes y dinamismo a la acción.

Dentro del lenguaje que utiliza Taratuto, existe una apropiación de la comedia romántica en cuanto a su estructura; partiendo por los dos protagonistas que se encuentran y enamoran rápidamente, luego un conflicto que los separa y, para que exista reconciliación, la redención por parte de uno de ellos. Un tipo de estructura usada muchas veces, pero que da resultado al apelar a la idealización de las relaciones amorosas. Por lo mismo, al seguir muy de cerca esta estructura, la cinta pierde autenticidad y verosimilitud, casi como si se le forzara a ser digerida y aceptada por el espectador. Si bien, la cinta muestra una historia bien encaminada y tiene un ritmo narrativo apropiado, intenta sostener el relato a base de enredos y situaciones cómicas, y hacia su último tercio busca salidas que caen en una comedia fácil e inverosímil, desconectando al espectador y derrumbándose cuando quiere resolver su conflicto. De esta manera, deja de ser sólo una historia romántica y de situaciones, y pasa a ser una película que se enreda entre sus efectismos.

ME CASE CON UN BOLUDO 03Es importante señalar que el título original de la cinta está pensado netamente en términos comerciales y se distancia de lo que en contenido se desarrolla, pues la cinta está más cerca de ser una historia romántica más que una comedia directa y sin tapujos. Y considerando ese antecedente, no es casualidad la decisión de cambiar levemente el título en este lado de la cordillera, donde se hace referencia a uno de los términos más usados por los chilenos, en un gancho que supone la asistencia asegurada del público a las salas.

En resumen, “Me Casé Con Un Weón” es una buena película que funciona dentro del género, pero no logra realizar nuevos aportes. Si bien, sus personajes y las actuaciones se posicionan como lo más fuerte, el relato pierde consistencia a medida que avanza el metraje, y los intentos de comedia no son lo suficientemente sólidos como para lograr su objetivo, dejándola sólo como una película a ratos amena y liviana, pero sin mucha profundidad.

Por Ángelo Illanes

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