Maze Runner: Correr o Morir

Jueves, 25 de Septiembre de 2014 | 11:47 am | No hay comentarios

Título original:

The Maze Runner

Dirigida por:

Wes Ball

Duración:

113 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster, Kaya Scodelario, Will Poulter, Ki Hong Lee, Blake Cooper, Aml Ameen, Jacob Latimore

Corren tiempos donde la escasez de ideas originales ha posibilitado la mescolanza exitosa entre distintas expresiones artísticas. Esta simbiosis, que tiene mayor representatividad entre la relación colaborativa que forjaron desde hace mucho tiempo ya la literatura y el cine, busca entregar un valor agregado al producto que se ofrece, llegando en mayor medida la adaptación desde el libro hacia la pantalla. Es bajo la utilización de este recurso cómo incluso se han creado premios, siendo el “Oscar a Mejor Guion Adaptado” el más rimbombante de ellos. El listado de títulos que han sido creados bajo este prospecto es amplísimo, formando parte de él trabajos tan disímiles como la bellísima “The Kite Runner” (2007), la infame “Factotum” (2005) o la reciente “The Fault In Our Stars” (2014).  Todos estos libros, sucedidos en películas, han tenido algún nivel de aceptación en el consumo general, sin embargo, es lógico que la mayoría de las personas se incline por un estilo que obedece al gusto absolutamente personal. Ahora tenemos a “Maze Runner: Correr o Morir”, que en el trabajo literario de James Dashner elucubra la historia de un laberinto, uno de los elementos más apreciados por los directores de cine cuando quieren mantener una tensión constante, independiente del género al que adhieran.

THE MAZE RUNNER 01Un grupo de jóvenes ha sido puesto en un lugar que ellos mismos han denominado como “El Área”. A través de una caja que asciende hacia el centro de esta zona, uno a uno van llegando sin recordar nada de su pasado, ni saber por qué fueron colocados ahí. Alrededor de este lugar se levantan enormes paredes que llegan hasta donde alcanza la vista, abriéndose por la mañana y cerrándose por la noche. En el grupo, a cada uno se le asigna una labor diferente para mantener el orden de las cosas, siendo los “Corredores” los que destacan por tener como tarea explorar lo que hay detrás de estos muros gigantes, que en cada momento cambian de posición, creando así un confuso laberinto. Con la llegada de Thomas (Dylan O’Brien), quien desde un principio se muestra muy curioso e inquieto por la situación de la que ahora es parte, las cosas cambiarán, desatándose las tensiones en esta mini sociedad y entregándoseles nuevas respuestas a todos los que la conforman.

La importancia de disponer una introducción bien planteada en un título que ofrece ciencia ficción resulta determinante para que el relato, en la medida que avanza, no desvanezca y sea comprensible. Esto no significa que en un comienzo todo deba ser lacónico; el tiempo reservado para llevar este ejercicio de buena manera tiene que, primero, revestirse de timing, y luego hacer todas las pausas que sean necesarias. Esto es lo que precisamente pasa con “Maze Runner: Correr o Morir”.

The-Maze-Runner-movie-imageLa cinta dirigida por el debutante Wes Ball otorga, primeramente, la información exacta para entender la historia que se nos presenta y, de la misma manera, propone medidamente los antecedentes para acercar al espectador hacia el misterio que envuelve al relato. Un primer acierto, entendiendo que en esta realización existen distintas vertientes cinematográficas que se van combinando. El ritmo de la película se encuentra en un alto porcentaje equilibrado entre la vertiginosidad que resulta de la acción en pantalla, y el halo de incertidumbre que cae sobre el espectador, devenido desde un bien trabajado misterio, que va escondiendo oportunamente los tapados de la historia.

Inevitablemente, la primera evocación fílmica que tendremos cuando hayan corrido unos minutos de la película será “The Hunger Games” (2012), también adaptada de un libro; la estética, la similitud del argumento, y el no menor indicador que muestra a estas dos sagas con el mismo público objetivo, pueden llevar a pensar que nos encontramos con una extensión de la cinta protagonizada por Jennifer Lawrence. Sin embargo, “Maze Runner: Correr o Morir” va más allá, encontrándose en un juicio positivo que la lleva a erigirse como la mejor mixtura entre dicha cinta y títulos de culto como la versión de 1990 de “Lord Of The Flies” (también una novela) y “Cube” (1997). Una frase que se repite permanentemente durante el metraje: “Cruel es bueno”, cobra un sentido mucho mayor cuando a esta producción la emparejamos con las cintas mencionadas anteriormente.

THE MAZE RUNNER 03Los cuestionamientos que se pueden deslizar sobre la película llegan desde lo exiguo de los diálogos y desde la poca consistencia argumental hacia su desenlace. Considerando el escenario muchas veces claustrofóbico en el que se encuentran los personajes, la personalidad diferenciada de la cual está dotado cada uno y el espacio que existe para hacer de las discusiones grupales un eficiente bálsamo para las secuencias más rápidas, la fórmula escrita debió haberse apegado más hacia líneas asertivas por sobre el exceso de moralinas y lugares comunes textuales. Por otra parte, y para llegar a desfigurar todo lo que hasta ese momento había sido trazado con bastante limpieza, los últimos pasajes de la película se muestran enrevesados, con la posibilidad latente de ser objetados como un remate mercachifle en la conversación a la salida del cine local. También, sin pasar de ser sólo algo molesto, la oscuridad en la imagen de algunas escenas de acción podría acaecer en la desorientación visual.

No hay ser portador de un nivel de paciencia que escape a lo común, ni tampoco tener tolerancia a la frustración para disfrutar de un título como “Maze Runner: Correr o Morir”; la película está elaborada de buena forma, atendiendo al hype que por medio de sendas campañas publicitarias se produjo y obligó, por cuestiones de taquilla, un retraso de seis meses en su lanzamiento. La película finalmente se deja querer, y llega a engrosar la lista de realizaciones que, para bien o para mal –visto desde el prisma de lo que realmente debiesen aportar significar los libros para las personas-, fomentan la lectura. Como decía el personaje de John Cusack en “High Fidelity” (2000): “Libros, discos, películas. ¡Esas cosas importan! Llámenme superficial, pero es la maldita verdad”.

Por Pablo Moya

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