Máxima Precisión

Jueves, 29 de Octubre de 2015 | 12:37 am | No hay comentarios

Título original:

Good Kill

Dirigida por:

Andrew Niccol

Duración:

102 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Ethan Hawke, January Jones, Jake Abel, Zoë Kravitz, Bruce Greenwood, Stafford Douglas, Alma Sisneros, Kristen Rakes, Michael Sheets, Akshay Patel

La existencia de los drones, aparatos teledirigidos no tripulados, ha cambiado una vez más la lógica de la guerra. Si alguna vez –muchos siglos atrás- fue el reemplazo de las armas de metal por las de fuego lo que cambió las dinámicas y la forma de comprender la guerra,  hoy los drones han descubierto otra nueva faz: el combate militar desde miles de kilómetros de distancia y sin posibilidad de afectar en lo más mínimo a quien ataca. Comprendidos para algunos como un avance tecnológico militar, mientras que para otros es un nefasto dispositivo que releva y revela con mayor fuerza la deshumanización de la guerra, los drones están y continuarán en la noticia, y son un motivo primordial dentro de “Máxima Precisión”. Dirigida por Andrew Niccol, escritor de “The Truman Show” (1998) y director de “Gattaca” (1997) y “The Host” (2013),  esta cinta pone la vista en el uso y abuso de estas aeronaves, y aunque es particularmente concesiva con la milicia, ostenta una visión más crítica a las nuevas tácticas de la guerra que lo ocasional.

GOOD KILL 01Thomas Egan (Ethan Hawke) es un ex aviador de guerra, que ha vuelto hace un tiempo a Estados Unidos para trabajar atacando a supuestos terroristas a través de sistemas de drones. Obsesionado con volver a volar, Egan presenta poco entusiasmo en su rol, con mucha menos acción física de la que acostumbra. Sin embargo, un cambio de mando y una política más radical de bombardeos, producirá aún más desencanto en Egan y esto levantará no sólo dudas vocacionales, sino también morales.

No es un secreto que la perspectiva sobre la guerra desde Hollywood suele balancearse poderosamente más hacia la complacencia que a la crítica, sobre todo con los militares, quienes la mayoría de las veces (si es que no siempre) suelen ser edificados como el reservorio moral de la nación del norte. Sin importar las muertes que hayan producido o lo que suceda en los países que sirven como blanco de los ataques, los militares parecen ser “buenos”, y si no, al menos tipos conflictuados con el tener que apretar el gatillo, pero siempre dispuestos a hacerlos por proteger a su querida patria.

“Máxima Precisión”, en este sentido, continúa tributando esta tradición, sin embargo, corre un poco el cerco en cuanto a concesiones, pero no para cuestionar los motivos que aducen las tropas, sino a sus GOOD KILL 02modus operandis. De este modo, Niccol, a través de la experiencia de Thomas Egan y su conflicto personal con el uso de drones, dispone una ventana para graficar tanto lo frío y cruel del sistema bélico, como que la ofensiva norteamericana parece estar estancada en una guerra que no tiene una disposición a acabar, y que es reconocido por sus propios defensores en la película. Representaciones que se agradecen en un cine más acostumbrado a glorificar que a cuestionar.

Pese a que la guerra es un ámbito transversal que se discute en la película, el eje principal es la crisis de Egan, la que el guión ha cuidado de evidenciar por medio de una transformación progresiva desde el piloto seguro de sus emblemas y de flamante sonrisa cuando se refieren a su rol, a uno más dubitativo, violento e infeliz con su trabajo y su vida. No obstante, aunque el papel protagónico es encarnado con solidez por Ethan Hawke, hay algo que se echa de menos en el personaje, puesto que resulta complejo empatizar y hasta interesarse en él. Ya sea el desconocimiento de su biografía o que a veces resulta muy previsible, cuesta involucrarse en su historia y, por ende, en la película que está dedicada en exclusivo a él, donde lograr un personaje más atractivo podría haber sido muy significativo para conseguir una mejor cinta.

GOOD KILL 03Las actuaciones de January Jones como Molly, cuya forma de ser es muy similar a la Betty Draper de “Mad Men”, y Zoe Kravitz como compañera de trabajo de Egan, le agregan un poco más de luz y dinamismo a la película, pero no es suficiente para contrarrestar el tono plano que habita en la mayor parte de “Máxima Precisión”. Esto intenta ser compensado con la música y las tomas a Las Vegas y sus casinos, y a los paisajes del recorrido entre la casa del protagonista y la base militar.

“Máxima Precisión”, aunque es más osada que mucha de sus congéneres para mostrar la guerra, aun así mantiene grandes concesiones y omisiones (por supuesto, no hay referencias a causas de la guerra, sólo a su férrea defensa). Sin embargo, poner en la palestra a los drones como un arma sumamente dañina y como objeto disponible para hacer aún más insensible el conflicto bélico, no deja de ser un mérito, como tampoco la actuación de Hawke, cuyo personaje tenía mucho más potencial, el que transmite efectivamente el desahucio de la ocupación militar norteamericana.

Por Javiera Quiroga

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