Mamá Ya Crecí

Jueves, 13 de Febrero de 2014 | 11:48 am | Comentarios (16)

Título original:

Mamá Ya Crecí

Dirigida por:

Gonzalo Badilla y Sebastián Badilla

Duración:

95 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Sebastián Badilla, Javiera Acevedo, Katty Kowaleczko, Fernando Larraín, Diana Bolocco, José Miguel Viñuela, Sharon Numhauser, DJ Méndez, Liliana Ross, Luis Alarcón, Dayana Amigo, Felipe Mañalich, Vanessa Miller, Lucila Vit, Eduardo Ravani, María Izquierdo

Las películas de los hermanos Badilla ya se han transformado en un habitual de la temporada estival. Más allá de lo que nos parezca, sus cintas gozan de un público mayor del que se puede jactar la gran mayoría de los estrenos nacionales, lo que al final es un factor que facilita las cosas si se quiere seguir en la senda de este tipo de cine. Pero debido a los atroces pergaminos de estos realizadores, la llegada de su nueva producción no puede despertar más que apatía. Además de ofrecer pobres logros cinematográficos y nula novedad tanto en “El Limpiapiscinas” (2011) y “El Babysitter” (2013), a medida que acumulan películas su progresión demuestra ser inexistente. En “Mamá Ya Crecí” nuevamente ponen todas sus fichas en una fórmula que creen infalible, para una vez más darse contra el suelo. Cuesta creerlo, pero es prácticamente imposible hallar en el mundo un director con tres primeros filmes tan flojos y, para peor, tan semejantes entre ellos como los de esta dupla.

MAMÁ YA CRECÍ 01Gerardo (Sebastián Badilla) no tiene amistades, no acostumbra a salir de su casa y básicamente dedica todo su tiempo a los estudios, lo que le permitió obtener puntaje nacional en la PSU. Ha crecido bajo la agobiante figura de su madre, Ana María (Katty Kowaleczko), quien cree tener el derecho de controlarle hasta el más pequeño aspecto de su vida. La relación entre ambos se ve alterada luego de que en una fiesta -en la que tenía por encargo cuidar a su hermana- Gerardo conoce a Ana Verónica (Javiera Acevedo), una atractiva modelo de comerciales con la que logra increíblemente entablar una relación. Sin ver que su hijo ya creció, Ana María estalla en cólera y se propondrá terminar con este pololeo. Esto, mientras se realizan los preparativos para la boda de la abuela de Gerardo (Liliana Ross).

Uno de las opciones más básicas para alcanzar el éxito es dar con un molde que te permita desenvolverte por distintas historias y registros. Este es un camino facilón y autocomplaciente, pero que si se plantea con habilidad puede dar resultado y hasta pasar inadvertido. El problema se da cuando se aplica de manera repetitiva y sin ninguna gracia, como en este caso. Luego de tres películas encerradas en el mismo género, los hermanos Badilla están estancados, aunque al parecer cómodos, en una fórmula escuálida que han ido perfeccionando a duras penas. Sus cintas se intentan enmarcar dentro de la comedia romántica, cuentan como protagonista con un tipo fanfarrón o torpe, albergan una galería interminable de secundarios prescindibles, se sitúan en el sector oriente de Santiago, tienen un dibujo superficial e inverosímil de las relaciones humanas, se encaminan hacia lo empalagoso cuando la anécdota no da para más y, cómo no, contienen el molesto placement.

La película completa es un disparate de proporciones gigantescas, pero vamos por parte. Aparte de aplicar este molde casi sin modificación, la película incluye en su narración una insólita suma de hechos que desea pasar como creíbles: ¿De qué manera se puede explicar que el personaje de Javiera Acevedo caiga rendido de inmediato a los pies de Badilla? ¿Cómo el protagonista puede aguantar tanto tiempo impasible el hostigamiento de su madre? ¿Una mujer de 74 años casándose con un joven que ni alcanza los 30? No suficiente con ello, el tratamiento que le dan a la historia -a decir verdad, un poco mejor encauzada que las anteriores- es insultante. El recelo de la madre por su hijo puede ser un MAMÁ YA CRECÍ 02buen punto de partida, pero el asunto se desdibuja demasiado pronto. En buena parte porque el protagonista es aborreciblemente necio, la madre es capaz de agotar a los diez minutos, la polola no tiene ningún atractivo más que el físico, el asistente es puro griterío, y así suma y sigue. Todo, además, bañado en un humor que deambula entre la reiteración y la ramplonería.

En el cine de los Badilla todo es tan pobre, que por más que en este caso no estemos ante su peor película, no se puede ser complaciente con tamaño atentado contra los sentidos y el buen gusto. Cómo será de deficiente todo, que lo más pasable del conjunto es José Miguel Viñuela haciendo de cuñado “zorrón”. Si la pareja conformada por Fernando Larraín y Felipe Izquierdo era de lo único que se acercaba a funcionar en “El Babysitter”, esta vez Viñuela es quien sorprendentemente destaca dentro de tanta mediocridad.

Caso aparte es la insistente elección de poner a Sebastián Badilla como protagonista. Puede ser una decisión plausible reservarte el rol principal además de tener a cargo la dirección, pero si  te pones tres veces a hacer casi el mismo rol y tus dotes actorales no van más allá de un par de morisquetas, la jugada se transforma en una torpeza tremenda. Increíblemente, el tipo ha interpretado ya tres veces prácticamente el mismo papel y sigue sin superar un desempeño lamentable. Si estos realizadores piensan  tener la porfía de continuar adelante en esta empresa a pesar de tan míseros resultados, no sería malo que apliquen algo sensatez y por lo menos ubiquen a alguien con una pizca de gracia en el protagónico.

El valor cinematográfico de “Mamá Ya Crecí” es nulo, pero si queremos poner las cosas en su lugar, no podemos esquivar al menos dos aspectos que la hacen una película menos patética que las anteriores de estos hermanos directores. El primero tiene relación con el armado de la historia y apunta directamente a que la cantidad de secundarios se ve acotada y la mayoría cumple algún propósito aunque sea mínimo, al contrario que en sus primeros trabajos, donde el desfile de famosos aportando supuestamente “comedia” era interminable y fastidioso. El segundo es relativo al aspecto visual/comercial de la cinta: el placement. Si bien la cantidad de marcas detrás de la película es tan abultada como en las dos anteriores películas, la forma para introducirlas en MAMÁ YA CRECÍ 03pantalla es ligeramente más amable con el espectador. Ambos factores generan que en esta ocasión la sensación de estar viendo más un eterno comercial que una película se vea disminuida . En efecto, si con “El Limpiapiscinas” y “El Babysitter” daban ganas de arrancar del cine, en “Mamá Ya Crecí” la cosa no llega a tanto.

Es una desgracia el estreno de una película como esta, pero al menos sirve para recordarnos una realidad preocupante: lo disociado de nuestra industria. Por una parte, está el cine de autor, con el foco en los personajes y la historia, y por el otro, este cine palomitero de pésima factura. Las producciones nacionales avanzan a pasos agigantados en madurez y variedad, pero hay una deuda en cuanto al cine de evasión pura, dado que ese espacio ha sido ocupado con poca fortuna por gente como Nicolás López, Jorge Olguín, Pablo Illanes y Stefan Kramer, cineastas sin mucho más que ofrecer que uno que otro acierto muy aislado.

Los Badilla asoman como insignes de este grupo, al sumar tres productos sin identidad, rostro o distinción alguna, los que probablemente los hagan pasar a la historia como responsables de lo más olvidable que ha dado la producción fílmica nacional. Se ocupan de hacer comida rápida, pero de la peor calidad posible: rancia, impregnada en aceite, imposible de consumir. En el caso puntual de “Mamá Ya Crecí”, hay una leve mejoría, pero tan mínima que no quita que incluso la película más lamentable de Adam Sandler de seguro tenga más chispa que este nuevo vástago de la comedia nacional. A este paso, probablemente ni en cien años los hermanos Badilla hagan una película decente.

Por Gonzalo Valdivia

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(16)
  1. marcelo says:

    Algunas faltas ortográficas, son como tres… Revísenlo :3

  2. Juan says:

    Mientras nosotros seguimos criticando el patético cine que realiza este grupito de amigos, sus bolsillos se siguen inflando e inflando. Chile, país generoso.

  3. ASDF06 says:

    Sin ánimos de ofender a nadie, e independiente de que la película sea bastante mala, llevo bastante tiempo sin ver un critica de carácter positivo acá en Humonegro. No se que se creerán estos periodistas, que harto dejan que desear, pero debido a esto ya casi ni dan ganas de leer sus “reviews” ni de visitar la pagina.
    Saludos

  4. Goodfella says:

    Sin haber visto ni esta, ni las películas anteriores de los Badilla, creo que el comentario es bastante pobre y amateur… no tiene sentido calificar una película de “penosa”, “patética”, entre otros adjetivos calificativos que me parece que más que aportar a la critica le restan seriedad. En gustos no hay nada escrito, y tanta subjetividad en el comentario hace que parezca escrita por un escolar.

    • V. López says:

      Desde cuándo que las críticas son objetivas? Una cosa es buscar aterrizar la crítica (personalmente me parece que está bien planteada) y la otra es pretender justificarse por la cantidad de consensos en torno a un tema para hacerlo ver como objetivo.
      Ante eso, me da la impresión de que el único consenso aquí plausible es que las películas de los Badilla es de pésima calidad y no rema pa ninguna parte, nada más y nada menos

    • enials says:

      Hay que entender, que esta película es un producto, no una pieza de arte, no hay que confundirse, los productos se pueden analizar y establecer claramente los errores, sin caer en tema de gustos, estas películas son objetivas, no es una filmación artística.

  5. Gonzalo que lamenteble que tuvieras que perder el tiempo en ver esta película…

    ¿Acaso no bastaba con las otras dos de este par de pelmazos?

    Esta es una digna mierda (porque pelicula le queda grande) que podria producir el elenco de algún programa de farandula, sin imaginación, deficiente guión, mala fotografía, groseramente comercial, con actuaciones individuales horrendas, esta todo mal aca!!!

    ¿Ellos verán esto como algo bueno? ¿Se sentiran como los “hermanos Cohen” de Chile? el cine Chileno jamás crecera con gente como esta dirigiendo, gente que tiene la plata para comprar todo y pagar por sobre todo una carrera que universitariamente es estratosfericamente cara. Este tipo de cosas son lamentables y nos dan mala fama como país, son zero proyectables a nivel internacional y se cuelgan de estupideces como la farandula

    Confieso abiertamente que “El Babbysitter” la ví por que me encanta Denisse Rosenthal (ella físicamente no lo que hace) en la tele hace mas o menos un año y apagué la tv con verguenza ajena…

    ¿Acaso a los Badilla no les da verguenza ajena todo esto?

    A todo esto, Marcelo, el del comentario anterior…

    Una crítica a algo tan lamentable no merece buena ortografía, asi que yo al menos excuso a Gonzalo Valdivia.

    • Terrance says:

      En una entrevista que le hicieron al protagonista se desprende que él realmente se cree talentoso. Pero también me imagino que lo hacen porque es un muy buen negocio.

  6. Matías says:

    Me dieron ganas de tomar pepsi

  7. Sebastian M. says:

    Gran favor le hacen ya, con sólo denominar esta aventura personal de un niñito con plata, como “películas”. Y dedicarle una columna de critica de cine

  8. Anita says:

    mal guión, mala introducción de personajes, pica congruencia en la historia, vómito de placement, chistes copiados de películas gringas, así podría seguir por horas. se nota que sus directores están muy orgullosos de si mismos al repetir la misma porquería por tercera vez, la carencia de estudios universitarios es evidente y la sed de ganar dinero tb. lamentable que el cine chileno sea tan pobre y peor aún que lo realicen con fondos del estado.

  9. Clau says:

    cumple con el objetivo, no la queremos para el oscar…. siento los comentarios anteriores pero yo me recague de la risa, viñuela se roba la pelicula y me rei mucho… liviana pero divertida…

  10. amigos una consulta donde puedo ver esa pelicula? desde muchas gracias

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