Madres Perfectas

Jueves, 26 de Junio de 2014 | 11:52 am | Comentarios (1)

Título original:

Adore

Dirigida por:

Anne Fontaine

Duración:

112 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Naomi Watts, Robin Wright, Xavier Samuel, James Frecheville, Ben Mendelsohn, Sophie Lowe, Jessica Tovey, Gary Sweet

Una película como “Madres Perfectas” llama la atención rápidamente. Co-producida entre Francia y Australia, la adaptación fílmica de Anne Fontaine de la novela “The Grandmothers” se toma libertades que la industria norteamericana sería más rápida en censurar, y promete de frente en su publicidad una temática que podría resultar polémica: la historia cargada de erotismo de dos mujeres mayores que se involucran con par de jóvenes.

ADORE 01Roz (Robin Wright) y Lil (Naomi Watts) son amigas de la infancia, y viven como vecinas en una anónima y tranquila playa australiana. Cada una tiene un hijo, Tom (James Frecheville) e Ian (Xavier Samuel), un par de veinteañeros y mejores amigos que pasan los días surfeando y compartiendo un estrecho vínculo con sus madres, sin mayores preocupaciones. Inevitablemente, la atracción acumulada entre las mujeres y los jóvenes, se hace lo suficientemente fuerte como para que ambas empiecen una relación secreta con el hijo de la otra.

No pasa mucho tiempo antes de que Roz y Lil se enteran de la verdad y, tras una leve reticencia inicial, se permiten desarrollar estas relaciones a lo largo de los años. La propuesta de la directora Anne Fontaine es la de no juzgar moralmente el vínculo entre mujeres adultas y hombres jóvenes, relegando la seducción al primer fragmento de la cinta para luego enfocarse en lo feliz que hace este vínculo al par de amigas. Los juicios quedan relegados a personajes periféricos y, por supuesto, al espectador.

ADORE 02Este tratamiento es interesante, pero es con él que nace uno de los varios problemas de “Madres Perfectas”: cuando la política de Fontaine parece haber resuelto que las relaciones no serán un conflicto para sus personajes, se encuentra con la necesidad de dotar a una historia, que aún tiene metraje que llenar, de más giros y peripecias. Es aquí cuando aparecen los celos de las protagonistas hacia mujeres más jóvenes y el miedo a envejecer como excusas para inyectar de más drama la vida de ellas, recursos que aniquilan cualquier sutileza que se puede haber generado y que desvían la historia hacia terreno más conocido.

Así nace el melodrama en una película que no está filmada como tal. El tratamiento pausado y silencioso, así como la atención por los luminosos paisajes playeros, parecen sugerir una apuesta con más clase, pero lo inverosímil de la historia y los diálogos risibles terminan por contradecirlo. La película parece no apostar realmente por ninguna de las dos opciones, sugiriendo que se hubiese visto beneficiada tanto si hubiese asumido sus cualidades más telenovelescas con orgullo, como si se las hubiese guardado mejor con el fin de crear una cinta más sutil.

Es sabido que los roles complejos para mujeres por encima de los cuarenta escasean en el cine angloparlante. No sorprende entonces que sea una directora francesa quien haya levantado este proyecto, ni que haya atraído a dos actrices de la talla de Watts y Wright para protagonizarlo, pero ambas se ven limitadas a sentarse mirando al horizonte pensando en las repercusiones de sus actos, y la verdad es que nunca se nos permitió el acceso suficiente a sus motivaciones como para entenderlas. ADORE 03Watts es una gran actriz dramática, pero cuando aquí llora, sólo aumenta la distancia entre su personaje y una audiencia que no entiende de dónde viene ese sentimiento. Wright –más popular que nunca por su papel en la serie “House Of Cards”- es conocida por su estoicismo, pero aquí le juega en contra el resultar tan poco accesible. El resultado son dos actuaciones que pueden ser creíbles dentro de una escena, pero que a nivel macro terminan atrapadas en personajes que resultan incomprensibles.

“Madres Perfectas” es interesante en su búsqueda de una comprensión de temas complejos que no pretenden una redención moral, y en presentar a dos mujeres de mediana edad como protagonistas con las que es difícil empatizar, pero falla al negar sus cualidades más melodramáticas, insistiendo en que se tome en serio una historia que, a pesar de sus atractivas locaciones e interesantes personajes, es finalmente más absurda de lo que se hubiese pretendido.

Por Ignacio Goldaracena

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  1. Coke says:

    ¿Qué es esto, una reseña escrita por una niña opus dei? creo que no entendiste para nada el trasfondo de Adore, qué rabia.

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