Magnolia

Domingo, 6 de Mayo de 2012 | 10:04 pm | Comentarios (2)

Título original:

Magnolia

Dirigida por:

Paul Thomas Anderson

Duración:

188 minutos

Año:

1999

Protagonizada por:

William H. Macy, Julianne Moore, Tom Cruise, John C. Reilly, Philip Baker Hall, Philip Seymour Hoffman, Melora Walters, Jeremy Blackman, Michael Bowen, Melinda Dillon, Luis Guzmán, Henry Gibson

Hay películas en las que la mano del director no se nota; en las que ellos pueden hacer un trabajo eficiente, pero no se apropian de su obra ni le dan un sello característico. Ese no es el caso de Paul Thomas Anderson. En “Magnolia”, gracias a un numeroso elenco y un estilo particular de filmación, Anderson deja una impronta tan marcada, que es imposible hablar de este film sin mencionarlo. Tiene una visión tan clara de lo que quiere contar y un manejo tan firme de la forma en que quiere hacerlo, que es él quien realmente brilla aquí. Y ese es un gran cumplido, considerando que el reparto coral de “Magnolia” está compuesto por actores de la talla de Philip Seymour Hoffman, Julianne Moore y Tom Cruise, entre otros.

El elenco, que también contiene a los confiables William H. Macy y John C. Reily, presenta a un grupo de personajes que a primera vista no tienen mayor relación entre ellos, pero resultan tener más en común de lo que se puede pensar inicialmente. Nos vemos inmersos en las distintas historias de las que cada uno es protagonista, y observamos cómo estas se enlazan de distintas maneras y tocan temas en común.

Porque “Magnolia” trata acerca de lo conectados que estamos entre nosotros, a veces sin saberlo. Es así como podemos observar similitudes entre un anciano en su lecho de muerte, un niño que participa en un programa de televisión, una mujer desesperada lidiando con sentimientos de culpa, una joven adicta que no sabe cómo empezar a poner su vida en orden y un solitario hombre estancado emocionalmente que vive de recuerdos del pasado.

Por la forma en que está construida, la trama sigue a los distintos personajes sin permanecer más de un número reducido de minutos con uno, antes de pasar al siguiente. Esto nos da un sentido de simultaneidad y realismo muy cercano a lo que podemos apreciar en la vida cotidiana. Todas estas historias, con sus distintos grados de relevancia, están sucediendo al mismo tiempo. Al igual que en la vida misma, todo se desarrolla en un espacio de tiempo coincidente, y un acontecimiento no va a dejar de suceder sólo porque otro más relevante se esté llevando a cabo en otro lugar.

Anderson, con sus invasivos acercamientos de cámara, planos secuencia y seguimiento continuo de los personajes, busca que la cámara pocas veces esté estática, lo que provoca esta sensación de actividad imparable en la pantalla y evita que el espectador tenga un momento para distraerse. Es más, el ritmo que genera este constante movimiento, es crucial para mantener la trama activa y previene que la duración de la película –más de tres horas- se sienta tan agotadora.

Pero tantos detalles técnicos no tendrían mayor relevancia si no estuvieran en función de una historia digna de contarse, y “Magnolia” tiene en su centro varias de ellas. La cinta especula sobre las conexiones humanas, las coincidencias, el destino, el azar, e indaga en el sentido de la muerte, la soledad y la redención, así como también en la forma en que estos temas pueden provocar cambios significativos en nuestras vidas.

Así como toca temas tan amplios e intangibles, la película también muestra un lado íntimo, representado en la interioridad de los personajes. Los sentimientos que a ellos acongojan a lo largo de las pocas horas de su vida que muestra la película y, especialmente, las formas en que deciden reaccionar ante ellos, logran ser tan universales como los temas más grandilocuentes que la película se atreve a abarcar. Definitivamente, una de las grandes fortalezas de “Magnolia”, es esta capacidad de sentirse universal en un determinado momento, e íntima y personal al siguiente.

Es así como, a pesar de no habernos visto en esos casos particulares, es posible empatizar e identificarse con el resentimiento de un niño hacia su padre, con la culpabilidad que siente una esposa infiel, con la debilidad de una mujer joven que cae en vicios para llenar un vacío y de la patética y excesiva benevolencia de la que peca un policía.

Vemos a este grupo de histriónicos personajes que se encuentran al borde de un colapso nervioso verse enfrentados a situaciones límite. La película los muestra en sus momentos más fuertes y más vulnerables, tratando de crear conexiones y buscando redimirse de alguna forma, ya sea admitiendo culpa de errores pasados, confesando su necesidad de afecto o buscando ser tomados en serio. La situación a la que llegan los personajes es propulsada por un acontecimiento drástico que produce un quiebre hacia el final de la película.

Y es que no se puede dejar de mencionar ese incidente que altera la trama de forma dramática. El hecho –si han visto la película, saben de lo que estoy hablando- no es gratuito. Sirve como forma de agnición para despertar a los personajes del ensimismamiento en que están sumidos. El giro –si es que se le puede llamar así, porque también desafía esa categorización- es sin duda uno de los más inesperados del cine del último tiempo y difícilmente podría ser predicho. Pero ésa es la gracia de “Magnolia”, que nos dice que lo inesperado no sólo puede suceder, sino que sucede.

Anderson ha sido citado diciendo “para bien o para mal, ‘Magnolia’ es la mejor película que jamás haré”. Eso no es decir poco, considerando la rica filmografía que el director tiene a su haber a pesar de su corta edad (“Sydney”, 1996; “Boogie Nights”, 1997; “Punch-Drunk Love”, 2002; “There Will Be Blood”, 2007). Sea o no la mejor de sus cintas, “Magnolia” es un testamento del talento de un realizador valiente que se atreve a ser original, y que lo posiciona como uno de los directores contemporáneos más importantes y talentosos que tenemos.

Por Ignacio Goldaracena

Enlace corto:
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  1. Daniel says:

    Que alegría ver un review nuevo de esta película, pese a que se estrenó hace varios años. Todos debieran verla, Magnolia es como la vida misma. Cada vez que la veo descubro cosas nuevas. Tremenda.

  2. Marky Mark says:

    es una pelicula estraña. Es buena, claro que lo es, pero no se si tanto. A esta altura ya es un clásico y un deber verla.

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