Los Soñadores

Viernes, 11 de Mayo de 2012 | 10:48 am | No hay comentarios

Título original:

The Dreamers

Dirigida por:

Bernardo Bertolucci

Duración:

155 minutos

Año:

2003

Protagonizada por:

Michael Pitt, Louis Garrel, Eva Green, Robin Renucci, Anna Chancellor, Florian Cadiou

En febrero de 1968, el principal precursor y director de la Cinémathèque francesa, Henri Langlois, fue destituido de su cargo por obra del entonces ministro de cultura, André Malraux. En señal de protesta, un grupo de estudiantes, cinéfilos y creadores, decidieron tomarse las calles parisinas de la época, como forma de demostrar su descontento frente a esta medida considerada por muchos como represiva. Es en medio de este histórico evento que el italiano Bernardo Bertolucci (“Ultimo tango a Parigi”, “The Last Emperor”) da punto de partida a su tercer trabajo fílmico rodado en suelo francés. Ambientada en el París de fines de la década del 60, y basada en la novela de Gilbert Adair, “The Dreamers” nos introduce en la vida del joven Matthew (Michel Pitt), un norteamericano que recientemente se ha mudado a la capital francesa y que se ha habituado a visitar la Cinémathèque de manera constante.

De este modo, en una de sus múltiples visitas y durante la polémica retirada de Langlois del directorio, Matthew conoce a los hermanos Isabella y Theo, dos jóvenes burgueses adictos al cine, que se encuentran unidos por una incestuosa y ambigua relación fraterna. A partir de entonces, estos tres personajes se verán involucrados en una curiosa y profunda amistad, que será definida a en torno a cuestionamientos políticos, analogías cinematográficas y la potente figura del deseo.

En efecto, a lo largo de toda la cinta, podemos distinguir cómo cada una de estas tres aristas va desarrollándose y tomando forma de manera intermitente en una u otra escena, siendo así posible hallarnos frente a tomas de corte revolucionario, como a algunas de tono erótico, u otras en que emergen fuertemente los recursos del metalenguaje fílmico. Esto último, por ejemplo, resulta de vital importancia en el desarrollo de la cinta, al emerger la misma desde sus inicios como una excusa a través de la cual se buscará, en gran medida, hablar de cine. La imagen de un fotograma de “Persona” (Ignmar Bergman, 1966) en medio de las pertenencias de Matthew, resulta entonces decidora, si consideramos que es dicha película uno de los emblemas del reflexivo ejercicio de evidenciar al cine dentro del mismo cine.

Dueña de citas a grandes clásicos de la historia del cine, tales como “Mouchette” (Robert Bresson, 1967), “Freaks” (Tod Browning, 1932) o “Scarface” (Howard Hawks, 1932), probablemente sea este aspecto el mayor fuerte que podemos encontrar en “The Dreamers”, especialmente en las escenas en que Bertolucci es capaz de intercalar sus propias tomas con extractos de los ya mencionados filmes, logrando con bastante naturalidad que dichos injertos parezcan también parte de su cinta. La escena del Loúvre, por ejemplo, resulta un fabuloso híbrido entre esta película con la obra original de 1964, “Bande À Part” de (el ya muy homenajeado por Bertolucci) Jean-Luc Godard.

Sin embargo, fuera de este atrevimiento de montaje, no se hace posible mencionar alguna otra arriesgada jugada visual del italiano en “The Dreamers”, la cual sólo destaca mayormente al poseer una imagen marcadamente saturada de rojos y verdes, pero que carece de un manejo de cámara más innovador que probablemente hubiese sumado puntos a la cinta. En ese sentido,  Bertolucci quizás decide no asumir aquí ningún tipo de riesgo estético, más allá del montaje, para dejar en claro que lo importante en “The Dreamers” es en sí el homenaje a estos realizadores pasados y no su posible novedad autoral.

Una película recomendada para cualquier amante del cine clásico que desee redescubrir a tan magníficos autores desde una mirada más actual, pero también para todo aquél que, sin conocer a los más grandes de la nouvelle vague y de toda aquella convulsionada época, esté dispuesto a adentrarse en el juvenil, sensual y soñador encanto de “The Dreamers”.

Por Macarena Bello

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